España

El Ibex empuja al PSOE a un pacto con el PP que garantice un Gobierno estable

Los empresarios y banqueros mejor conectados a la actual dirección del PSOE han comenzado a moverse para que Pedro Sánchez se avenga a un acuerdo con el PP y Ciudadanos que permita a Mariano Rajoy, el ganador de las elecciones, formar un Gobierno estable al menos hasta el ecuador de la nueva legislatura.

Pedro Sánchez, entre César Alierta y Antonio Brufau.
Pedro Sánchez, entre César Alierta y Antonio Brufau. EFE

La mayoría de los presidentes de las cotizadas que antes de las elecciones se reunieron con el exministro Jordi Sevilla para conocer de primera el programa económico del PSOE, le dejaron ver sus simpatías con un Gobierno formado por los dos principales partidos que ayudara a consolidar la recuperación y a encarar desde la estabilidad política el resto de los grandes desafíos pendientes en España. Ha pasado el 20D y, cumplidos los peores pronósticos, los empresarios y banqueros del Ibex que mejor conexión tienen con la dirección socialista han empezado a moverse para convencer a Pedro Sánchez de que la mejor forma de cumplir estos objetivos es superando los decibelios lógicos de la campaña para alcanzar un acuerdo con el PP y con Ciudadanos que garantice la formación de un Gobierno estable, al menos hasta el ecuador de la XI legislatura.

Los principales empresarios quieren que el PSOE se avenga a un pacto con el PP que garantice una legislatura de reformas pautadas

Esta es la frecuencia de onda en la que opera también Mariano Rajoy, que hoy al mediodía recibirá al líder socialista en La Moncloa. El presidente lo dejó patente en su intervención del lunes ante el comité ejecutivo del PP, donde pidió a los grandes partidos “responsabilidad y sentido de Estado”.  El mensaje fue dirigido de forma implícita al PSOE, sobre todo, ante las prisas que aparenta Pedro Sánchez en llegar a La Moncloa al precio que sea, incluso a través de la formación de un frente de izquierdas que requeriría, necesariamente, del concurso de nacionalistas e independentistas catalanes, posibilidad que pone la carne de gallina a un amplio sector del partido encabezado desde Andalucía por Susana Díaz, del que participan también otros pesos pesados como Felipe González o Alfredo Pérez Rubalcaba.

Se trataría, en suma de evitar que Pedro Sánchez ensaye una operación a la portuguesa, donde el socialista Antonio Costa ha terminado arrebatándole el Gobierno al ganador de las elecciones, el conservador Pedro Passos Coelho, sirviéndose de una alianza con el resto de los partidos perdedores.

En el PSOE y en medios empresariales se comparte la opinión de que Susana Díaz, que manda en la federación socialista más potente, y también Felipe González, pueden acabar siendo las dos palancas más eficaces para reconducir a Pedro Sánchez hacia una actitud que evite cuatro meses de incertidumbre y zozobra política y un Gobierno que provocaría espanto en Bruselas y arruinaría la confianza que los mercados vienen depositando en España desde 2013, pese al lastre de una deuda pública que roza el 100% del PIB.

El sueño imposible de una coalición a la alemana

Lo que el poder económico le está demandando en estos momentos al líder socialista a través de quienes más pueden influir en sus decisiones, no es tanto una gran coalición a la alemana con el PP, eso sería tanto como invitarle al triple salto mortal, sino la concertación de una especie de pacto de Estado en el que se incluiría también a Ciudadanos para que Rajoy saliera investido con el compromiso de gestionar una legislatura pautada y ceñida a unos pocos objetivos: legislar las reformas que tiene pendientes la economía para blindarse ante tsunamis como el vivido antes y después de la espantada de Zapatero, cambiar la Constitución para que el separatismo catalán deje de ser noticia recurrente en varias décadas y garantizar la integración europea ante retos tan serios como el de la inmigración y el terrorismo. Hechos los deberes, no tendría por qué agotarse la legislatura y, además, tanto el PP como el PSOE podrían aprovechar la experiencia para ganar tiempo y actualizar sus estructuras, reaccionando a las causas que han motivado que el pasado domingo perdieran, entre los dos, casi 5,2 millones de votos.

Otra de las ventajas de esta operación descansa en que ya hay Presupuestos estatales aprobados para 2016,mérito que en el Gobierno se achaca al ministro Cristóbal Montoro, sin dificultades para prorrogarlos para 2018. Dos años que incluirían, necesariamente, el referéndum para ratificar la reforma constitucional, al que seguiría la convocatoria de nuevas elecciones. En medios empresariales se opina que el PSOE podría llegar a ellas con la pátina institucional que ahora le ha faltado a Pedro Sánchez y que ha acabado hundiendo a su partido hasta el subsuelo que no había explorado desde el arranque de la Transición: cuarta fuerza política en Madrid, donde Sánchez encabezó la candidatura, y perdedor en el resto de las 51 provincias, salvo en Badajoz, Cádiz, Córdoba, Huelva, Jaén y Sevilla.

Felipe González y Susana Díaz son las palancas más potentes utilizadas por los empresarios para influir sobre Pedro Sánchez

Tanto en el Gobierno como en el PSOE se da por hecho queFelipe VI iniciará la ronda de contactos para proponer un candidato a la investidura cuando vea suficientemente cocinados los posibles pactos una vez se constituyan las nuevas Cortes a partir del 13 de enero. Si todos los movimientos en marcha para favorecerlos no surtieran efecto, los tiempos correrían hasta mediados de marzo, aproximadamente, para desembocar en nuevas elecciones en mayo, una posibilidad que no puede descartarse, todo lo contrario, a la vista de los efectos secundarios que todos los escenarios revisten para el PSOE, la organización más vulnerable después del 20D.

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