España

¿Qué ha hecho Pablo Iglesias durante 15 meses en el Parlamento Europeo?

El candidato a la presidencia del Gobierno deja su escaño y su actividad en la Eurocámara tras 15 meses en los que a pesar de haber cambiado pocas cosas en Europa, ha sido todo un 'rara avis' gracias al interés mediático que ha despertado.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante una intervención en el Parlamento Europeo.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante una intervención en el Parlamento Europeo. EFE

Sucedió un día de mayo, y tambaleó todos los cimientos de la política española. El 25M Pablo Iglesias pasó a ser diputado del Parlamento Europeo junto a otros cuatro miembros de su partido cuando como mucho las encuestas les auguraban una sola plaza. Más de un millón de votos avalaron lo que hoy el candidato a la presidencia del Gobierno deja a un lado para “asaltar los cielos”... Pero en quince meses en Europa ¿qué ha hecho el líder de Podemos?

El viaje de ida y vuelta del profesor de la Universidad Complutense a Bruselas ha estado marcado, principalmente, por su impacto mediático. Nunca nadie ha captado tanta atención en la Cámara, y en varios idiomas. Pese a que Pablo Iglesias no haya cambiado nada realmente en Europa, salvo de puertas adentro, al donar parte de su sueldo para quedarse con tres salarios mínimos, cerca de 1.800 euros, y volar en business, su paso por Europa ha sido harto productivo.

En su discurso como candidato, Iglesias consideró que la Eurocámara no podía ser "un premio de consolación ni una jubilación dorada"

En un principio las cosas se presentaron 'apretadas'. Tal y como reconoció el propio Pablo Iglesias en un programa de Fort Apache, tuvo que compartir cama con varios compañeros de Podemos durante sus primeros días en Europa, además, según publicó el diario El Mundo, los eurodiputados de Podemos optaron por una férrea austeridad que pasaba por ir andando o en tranvía al Parlamento, alimentarse en los comedores 'low cost' de la Cámara o buscar residencia en zonas más baratas que las de la Eurocámara. Además de Iglesias, otros candidatos captaban la atención de los medios, como los euroescépticos Jean Marine Le Pen o Nigel Farage. Con este último, Iglesias relata en su programa que tuvieron un 'encontronazo' en el que Jean-Luc Mélenchon, líder del Frente de Izquierdas francés, junto con Iglesias y otros eurodiputados del grupo de la izquierda le espetó que era un "ultra", a lo que éste huyó casi como si se enfrentara a una "banda de matones de barrio", bromeaba el eurodiputado en la introducción que realiza a su espacio de debate.

Pero la llegada a Europa estuvo marcada sobre todo por su designación como candidato a la presidencia del Parlamento. Pese a que el candidato iba a ser, y sí se planteó durante toda la campaña y en los debates a nivel europeo, Alexis Tsipras, el auge de Podemos hizo que el líder de Podemos fuera promocionado para un cargo al que no había opción ninguna de resultar electo. Iglesias aprovechó la oportunidad para llevar el término "casta" a Europa y utilizó el discurso para criticar la "escandalosa facilidad con la que se mueven aquí los lobbies al servicio de grandes corporaciones, así como las «puertas giratorias» que convierten a los representantes de la ciudadanía en millonarios a sueldo de grandes empresas". Además, Iglesias apuntó que las instancias europeas "no puede ser un premio de consolación ni una jubilación dorada".

Impacto mediático

Pero la vida en la Cámara europea para el líder de la formación morada supuso para esta ante todo una revolución a sus métodos tradicionales. Tal y como publicó Vozpópuli, los eurodiputados de Podemos despertaban al inicio del mandato de Jean-Claude Juncker el interés de periodistas españoles y de otros países. Era difícil encontrar sitio en una rueda de prensa de Iglesias, a la que acudían hasta trabajadores de PP y PSOE para tomar nota sobre sus palabras. Pero además, la Eurocámara ha supuesto para Podemos un apoyo técnico, y es que los medios audiovisuales del Parlamento han sido explotado hasta la saciedad por la formación española, que consideraba que éstos estaban "desaprovechados". De esta forma, la mayoría de las intervenciones de Pablo Iglesias en la Cámara han llegado a los ordenadores de muchos españoles. “Una intervención de Pablo Iglesias en un Comité o en la Cámara puede ser más seguida que la un presidente que acude al PE, ya se trate de Rajoy o Merkel. Recibe cientos de miles de visitas”, explicaba entonces a este diario una fuente de esta institución. Tal fue su impacto, que Iglesias fue elegido Eurodiputado del año en la edición de 2014 de los premios que concede anualmente la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

Iglesias fue elegido Eurodiputado del año en la edición de 2014 de los premios que concede anualmente la Asociación de Periodistas Parlamentarios

Pero ligado al aspecto mediático estaba la actividad parlamentaria. Pablo Iglesias ha compaginado su cargo con la dirección y organización de Podemos, así como con su programa de debate Fort Apache y de entrevistas Otra vuelta de Tuerka, y los distintos actos televisivos a los que ha acudido a lo largo de estos 15 meses, que no han sido pocos. Pese a ello, el secretario general de Podemos ha podido abordar en el Parlamento Europeo asuntos tan dispares como el empleo juvenil, la corrupción en la FIFA, el ébola, la crisis de refugiados y otros muchos aspectos de ámbito internacional a través de propuestas de resolución -a lo largo de la legislatura ha participado en 37 mociones-.

Pero además, el líder de Podemos, que ha sido el octavo diputado español más activo según los rankings, aunque con un déficit notable en su asistencia a la Cámara -es el 22º que más falta de todos los eurodiputados-, ha aprovechado toda oportunidad que se le ha presentado para intervenir en el Parlamento de forma oral o por escrito, ya sea de intervenciones en la sesión plenaria (322) o a través de preguntas parlamentarias (350). En estas intervenciones, que abordan toda clase de temas, el candidato a La Moncloa ha aprovechado las cámaras para difundir su postura o mensaje de una forma que el resto de los partidos no logra alcanzar.

Entre sus intervenciones puede destacar su requerimiento a la UE para que regule los lobbies en la Eurocámara, la petición de responsabilidades al Gobierno español por su "negligencia política" por la gestión del ébola, la solicitud de igualdad entre hombres y mujeres en el mundo rural en el marco de las ayudas en este sector, la petición de que Europa reconozca como enfermedad una patología sin consenso científico -la electrosensibilidad-, a la Comisión Europea para que actúe contra la Ley de Seguridad Ciudadana y la devoluciones en caliente, contra la privatización de AENA, contra el ERE de Coca-Cola -llevó a colectivos afectados a la Cámara-, contra la contaminación del aire en Madrid, los desahucios, a favor del autoconsumo, de la educación pública y contra las recomendaciones del FMI de abaratar el despido en España.

Iglesias, a Juncker tras conocerse el caso de

LuxLeaks: "La dimisión no redime a los caraduras, pero algo es algo"

En materia de corrupción, la formación morada llevó la Directiva Villarejo al Parlamento -una serie de medidas que propone entre otras cosas limitar los mandatos a 8 años, los sueldos, aumentar la transparencia, el control a los partidos e impedir las puertas giratorias-. Además, el ya exeurodiputado ha llevado a la UE la caja B del PP o el caso LuxLeaks, por el que Iglesias ha solicitado en reiteradas ocasiones en la Cámara la dimisión de Jean-Claude Juncker, principal responsable de estos acuerdos fiscales que permitían pagar impuestos superreducidos a grandes empresas: "La dimisión no redime a los caraduras, pero algo es algo", dijo Iglesias modificando unas palabras del poeta Mario Benedetti en referencia a la dimisión del presidente europeo.

No es esta la única intervención sonada de Iglesias en la Cámara, y es que el secretario general de Podemos ha conseguido viralizar más de una intervención debido a sus formas o a sus palabras. Por ejemplo, hace tan solo unos meses, llamó "basura" a los que se refieren a los refugiados "plaga", o la intervención frente a Elena Valenciano en la que tacha de "hipocresía" a las políticas tanto de la UE como del PSOE en España, y que acumula más de 250.000 visionados. Otro de los ejemplos de difusión es el vídeo en el que cita la frase de Roosvelt sobre el dictador Somoza: "Es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta", que acumula 460.000 visitas.

Otros momentos

Pero además de la visibilidad de sus intervenciones, cabe destacar algunos momentos en el Parlamento que han sido muy destacados. Quizá el que más repercusión ha generado ha sido el encuentro entre el rey Felipe VI e Iglesias, en el que éste le regaló la serie de televisión americana Juego de Tronos, que el líder de Podemos explicó que "contiene claves para entender la crisis política en España". No es el único momento a destacar, y es que Iglesias aplaudió notablemente la intervención del Papa en la Cámara. En sendos actos, otros diputados españoles, como los de Izquierda Unida, se negaron a asistir a estos encuentros, mostrando una actitud mucho más combativa que la que a priori se podía esperar del candidato a la Moncloa.

Otra escena que llegó a España fue la anécdota de la sesión del Parlamento hace unas semanas, cuando el líder de Podemos pidió la palabra para intervenir durante el debate sobre la acogida de refugiados, pero, cuando le llegó el turno, se había marchado del hemiciclo -por lo que tuvo que intervenir más tarde-. Su falta, tendría que ver con "un cambio de orden de turnos", pero eso no evitó que su impacto mediático se volviera en su contra. 

"Vuelvo a mi país para que no haya gente como ustedes en el Gobierno", dijo Iglesias en su última intervención

Otro caso fue la recepción de Alexis Tsipras en el Parlamento Europeo, en la que éste, pese a encontrarse frente a frente con Iglesias, rechazó saludar al profesor de la Complutense en un momento en el que las instituciones le estaban presionando más de lo esperado debido en parte al auge de la formación morada en España. Más tarde, Iglesias acudió a apoyar a Tsipras en campaña electoral, y en su momento, Iglesias intentó quitar hierro al asunto.

Y tal y como llegó, se fue. El pasado martes Pablo Iglesias se despidió de la Cámara con un discurso muy crítico: "Vuelvo a mi país para que no haya, para que no siga habiendo en España, gente como ustedes en el Gobierno. Pero quiero pedirles algo antes de marcharme, cambien su política". Pero no se fue sin antes volver a apuntar a Juncker por "favorecer el fraude fiscal", criticar la "maldita gran coalición" y pedirles que no sigan "destruyendo la dignidad de Europa". Pese a que Iglesias no esté en su mejor momento, el vídeo de esta intervención ya lleva más de 110.000 visitas en cuatro días, lo que refleja que el secretario general de Podemos sigue manteniendo su tirón mediático.

De esta forma Pablo Iglesia dejó su escaño. No ha podido cambiar nada más que lo que llevaba consigo, las propuestas que le afectaban a sí mismo, y tampoco ha marcado una diferencia respecto a lo que hacen otros eurodiputados de su mismo signo político, como algunos cargos de IU, que han intervenido más que Iglesias y que en citas como la visita del Papa o la del rey se ausentaron junto a otros diputados en señal de protesta. Han sido 15 meses de actividad parlamentaria en la que sí se puede decir que ha defendido lo que prometió pero sin apenas resultado, en una Cámara acostumbrada a un quehacer lento y sin demasiados observadores, Pablo Iglesias ha sido el centro de atención, un trampolín perfecto para su salto hacia el 20D.

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