España De preso en Alcalá Meco a preso en Soto del Real: Mario Conde vuelve a la cárcel 22 años después

Fue un 23 de noviembre de 1994. Conde, el banquero más famoso de la Transición Española, entraba en la madrileña cárcel de Alcalá Meco. Este miércoles, 22 años después de aquella histórica jornada, Conde vuelve a perder la libertad, esta vez tras los muros de la también madrileña prisión de Soto del Real.

Fue un 23 de diciembre de 1994. Mario Conde, el banquero más famoso de la post-Transición, el hombre que representaba el éxito financiero de la España democrática, entraba en la cárcel de máxima seguridad de Alcalá Meco de Madrid. Este miércoles, 22 años después de aquella significativa fecha y tras pasar un total de 14 años entre rejas, Conde vuelve a perder la libertad, esta vez tras los muros de la también madrileña prisión de Soto del Real.

Mario Conde, acosado desde hacía un año por la ruina y saqueo de Banesto (en 1993 el Estado intervino la entidad), banco que presidió al principio con éxito y finalmente con decepción, comenzaría en 1994 un periplo de entradas y salidas de prisión, condenas, presuntos chantajes y quijotescos desafíos políticos. Dos décadas de vida a ratos pública y a ratos enrejada, de las que el banquero dio cuenta en varios libros, el más famoso y de mayor éxito lo tituló escuetamenteMemorias de un preso(Editorial Martínez Roca, 2009).

La gran condena a Mario Conde llegaría con el nuevo siglo. La justicia dictó sentencia por el caso Banestoy lo condenó a 10 años

Mario Conde pasó pocos meses en prisión aquella la primera vez. En enero de 1995 el juez le concedía la libertad condicional a cambio de mucho dinero: cerca de 2.000 millones de pesetas, una cantidad nada desdeñable en la época. Conde fue condenado a seis años de prisión en octubre de ese mismo año, pero gracias al pozo sin fondo de su capital, pudo pagar las indemnizaciones que la justicia le pidió y esquivar la cárcel.

Pero tres años después, en 1998, su suerte cambió. El Tribunal Supremo ratificó todos los cargos de la última sentencia –salvo el de falsedad documental– y además de obligarle a abonar a Banesto 15 millones de pesetas, ordenaba su ingreso en prisión. Tras un par de consultas más con la justicia, la condena a Conde quedaba fijada en 4 años y dos meses. Era abril de 1998, y todavía no había llegado lo peor para el otrora financiero estrella.

Al año siguiente, y tras cumplir un año y varios meses por el caso Argentia Trust –otra de las cuentas pendientes de Conde con los tribunales, derivado del caso Banesto– al banquero le era concedida la libertad condicional, que aprovechó para meterse en política. Al más puro estilo Ruiz-Mateos, otro de los presos de guante blanco más famosos de nuestro país, comenzó a cargar contra el establishment, al que acusaba de lo divino y humano relacionado con su caída en desgracia. Su paso por CDS, en cualquier caso, fue un fracaso. Y el partido de nuevo cuño que creó, también.

La gran condena a Mario Conde llegaría con el nuevo siglo. La justicia dictó sentencia por el caso Banesto en 2000 y condenó a quien fuera su presidente más joven a 10 años de prisión, de los que cumplió finalmente ocho. En 2008 Conde abandonó la cárcel y cambió la celda por los platós de televisión. Desde estas privilegiadas atalayas ha venido pontificado durante los años de crisis económica hasta que la mañana del lunes 11 de abril de 2016 la justicia volvió a llamar a la puerta de su mansión.

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