OPERACIÓN KELUZ

Porros y Bolsa: cae un red de marihuana que permitía invertir 'online' desde el fumadero

La UCO detiene a los 14 integrantes de una trama dedicada al cultivo y venta de esta planta que utilizaba un club de consumo de cannabis de Barcelona como tapadera.

Una de las plantaciones de marihuana desmanteladas por la UCO.
Una de las plantaciones de marihuana desmanteladas por la UCO. GUARDIA CIVIL

Ceniceros repletos de colillas de cigarrillos y porros. Botes vacíos de bebidas energéticas y algún vaso con whisky. Y siete ordenadores con las pantallas recogiendo las subidas y bajadas de las Bolsas de diferentes partes del mundo. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha desarticulado una importante red de cultivo y tráfico de marihuanaque utilizaba como tapadera un club de cannabis situado en la céntrica calle Muntaner de Barcelona. En el piso donde ocultaban el grueso de la droga lista para el consumo, y que estaba situado justo encima del local de la asociación, los agentes encontraron una habitación desde la que integrantes de la trama y clientes tenían a su disposición equipos informáticos para poder seguir los vaivenes de los mercados de valores y hacer inversiones a través de una conocida plataforma 'online'. En el momento de la entrada, a primera hora de la mañana, allí se encontraban dos de los cabecillas, el ciudadano español S.G.J., que figuraba como presidente del club, y el rumano D.O., según han confirmado a Vozpópuli fuentes cercanas a la investigación.

En el momento de su detención, dos cabecillas de la red estaban frente a siete ordenadores que les permitían invertir 'online' en productos bursátiles

La 'Operación Keluz' se inició en enero de 2015 y desembocó el pasado 4 de mayo con la detención de los 14 presuntos integrantes de la red (doce españoles, un ucraniano y un rumano), así como con el desmantelamiento de 5 plantaciones 'indoor' de marihuana con más de 4.000 plantas y la incautación de cerca de 100 kilos de esta droga dispuestos para el consumo. Más de la mitad de ellos, en el piso que acogía también los ordenadores para invertir en Bolsa. Las pesquisas sobre el patrimonio del club de cannabis, que sobre el papel es una asociación sin ánimo de lucro, también ha permitido detectar el supuesto blanqueo de 1,4 millones de euros en tres años y un fraude a las compañías eléctricas de las que sustraía la energía eléctrica para alimentar los invernaderos superior al millón de euros. También se ha intervenido 17.000 kilos de material para el cultivo, entre lámparas de calor, transformadores, ventiladores, aires acondicionados... valorados todos ellos en 600.000 euros, así como cinco vehículos y abundante material informático.

Piera, Vallirana, Corbera de Llobregat...

Fuentes cercanas a la investigación destacan la compleja organización de la red, que había instalado las cinco plantaciones de marihuana en los sótanos de viviendas unifamiliares aisladas de los municipios barceloneses de Piera, Vallirana, Corbera de Llobregat y San Vicent de Horts. Allí, crecían miles de plantas mediante técnicas de cultivo de última generación que les permitía obtener hasta cuatro cultivos al año. Una vez recolectada y clasificada la droga por calidades, los integrantes de la trama la trasladaban al piso situado justo encima del club de cannabis. Para ello, los responsables del transporte adoptaban importantes medidas de seguridad, con contravigilancias para detectar la posible presencia de la Policía en el recorrido. En ocasiones, incluso se caracterizaban para pasar inadvertidos.

La red había montado cinco plantaciones en los sótanos de sendos chalés situados en zonas aisladas de municipios de la provincia de Barcelona

Fuentes de la investigación destacan a Vozpópuli la relevancia de la operación, no tanto por la elevada cantidad de droga ya preparada y plantas intervenidas, sino por las supuestas conexiones encontradas entre el patrimonio ligado a la asociación y sus integrantes, y el tráfico a gran escala del estupefaciente. De hechos, los 14 detenidos (siete de los cuales ya tenían antecedentes por delitos similares) no tenían otra fuente de dinero que la venta de la marihuana, con la que también financiaban supuestamente la compra de la costosa maquinaria necesaria para el cultivo. "El club de cannabis, que legalmente sólo se puede mantener de las aportaciones de sus socios, no tenía libros de contabilidad, pero sus miembros manejaban importantes cantidades de dinero", señalan agentes que han participado en el operativo. Además, los chalés en los que se han encontrado las 4.000 plantas estaban a nombre de testaferros. Todo un entramado cuyo engrasado funcionamiento aún les dejaba tiempo para invertir 'online' en Bolsa desde el mismo fumadero. 


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