Pulso sordo en los silenciosos preparativos del aplazado congreso nacional

Ni renovación, ni primarias: la vieja guardia diseña ya el PP sin Rajoy

Miembros de la vieja guardia del PP maniobran para impedir un congreso abierto que abra las ventanas a la necesaria renovación en el posmarianismo. "Un militante, un voto", la propuesta aprobada en la Convención Política del pasado verano, puede quedarse en un mero eslogan. 

El presidente del Gobierno en una reunión del Comité Ejecutivo del PP
El presidente del Gobierno en una reunión del Comité Ejecutivo del PP EFE

Jóvenes dirigentes del PP preparan ya, discretamente, algunos pasos para abordar el posmarianismo. Lo fundamental, un congreso nacional de gran catarsis en el que cada afiliado pudiera elegir los órganos rectores de la formación y, especialmente, el presidente y candidato electoral. García Albiol en Cataluña e Isabel Bonig en Valencia, casos paradigmáticos de agrupaciones regionales con problemas cataclísmicos, se han sumado a la línea de apostar por la celebración de congresos abiertos en sus respectivas demarcaciones. "Un militante, un voto" sería el eslogan en el que no todos creen y que en su día defendió Aznar en el Comité Ejecutivo tras el desastre del 20D.

Feijóo o Arenas no son muy partidarios de congresos abiertos

Algunos barones comparten sin dudas esta apuesta. Pero no todos. Miembros de la vieja guardia, como Feijóo o Arenas no parecen muy partidarios de estos cambios. La renovación es necesaria, dicen, pero ha de hacerse en forma controlada para evitar pugnas intestinas que desgasten la formación y deriven en escenarios fuera de control. Feijóo vuelve a moverse, a aparecer en los medios. Es el 'tapado' por antonomasia. Saca pecho de que él fue elegido candidato en unas primarias, en las que se enfrentó con otros tres candidatos.

Pero fueron primarias algo especiales ya que no hubo voto directo de los militantes sino que se celebró mediante compromisarios. Es lo que le agrada a Rajoy de estos procesos de democracia interna. Nada de 'un militante, un voto'. Hay que mantener la estructura de los compromisarios, electos por las organizaciones territoriales, es decir, que se trata de un proceso dirigido desde las respectivas cúpulas. Rajoy suele hacer chanza cuando se le menciona este asunto y se remite a los desastres de las primarias en el PSOE, por ejemplo, en el caso de Borrell/Almunia, enorme papelón.

Un espejismo renovador

En la Convención Política del pasado verano, secretaria general y presidente regional andaluz, respectivamente, anunciaron una serie de pasos de apertura en la línea de la elección directa de los presidentes regionales y del propio presidente nacional. Allí quedó estipulada la propuesta de un 'un militante un voto', en memorable sesión de un sábado que, al día siguiente, el presidente de la formación conservadora echó por tierra, arrinconó los anuncios de renovación y se aferró a las líneas maestras de la tradición. Es decir, el inmovilismo, el control, la ortodoxia. Ese día, muchas esperanzas se vieron truncadas y muchos dirigentes del PP adivinaron ya el desastre que se les venía encima en las generales.   

En las bases del partido hay malestar y desaliento

El Partido Popular tiene pendiente, de acuerdo con lo que estipulan sus estatutos, la celebración de su Congreso Nacional desde febrero del pasado año. El devenir de los acontecimientos políticos lo ha ido atrasando. Todavía no tiene fecha. El presidente del partido ya ha dejado bien claro que no se convocará este cónclave hasta que se hayan despejado las dudas de la investidura. O de los comicios anticipados. En las bases del partido hay malestar y desaliento. Ven cada día más lejos la posibilidad de mantenerse en el poder. Su presidente se muestra retraído, absorto y, cuando aparece en público, ofrece una imagen de perdedor, de fracaso, como ocurrió en su encuentro con los diputados de su grupo la semana última.

Si Pedro Sánchez logra alcanzar La Moncloa, nadie duda en el PP de que Rajoy abandonaría el puente de mando y renunciaría a la posibilidad de ejercer de jefe de la oposición a la espera de unas nuevas elecciones. El actual presidente en funciones abandonaría la primera línea de la política, eso no lo duda nadie. Pero si Sánchez no consigue su objetivo, entonces Rajoy mantendrá su compromiso de presentarse de nuevo como candidato a unas generales anticipadas. "Si esto ocurre, hay que olvidarse de la renovación del partido porque a Rajoy no le gustan las primarias", comenta un joven dirigente nacional. La renovación, por tanto, puede esperar. Ya hay cancerberos de las esencias que vigilan para que casi todo siga igual. 

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