El presidente en funciones aguarda a que se estrelle Sánchez Rajoy, paralizado, no cambia su oferta al Rey para desbloquear la investidura

El presidente del Ejecutivo en funciones admite que no cuenta con el respaldo de los partidos para lograr un acuerdo de investidura que le permita repetir en La Moncloa. Insiste en un gran acuerdo PP-PSOE-Ciudadanos.

Rajoy no se ha movido en diez días. Su planteamiento de este amartes en Zarzuela ha sido el mismo: carece de apoyos suficientes para gobernar, por lo que no ha trasladado al Rey oferta alguna para su candidatura. Felipe VI no le encargó formar gobierno. En la anterior ocasión, Rajoy desveló que había ‘declinado’ la oferta del Jefe del Estado. Una cuestión de matiz, pero importante. Rajoy no ha movido un dedo en estos días ya que, en su opinión, sólo hay dos opciones: o un gobierno de coalición entre PP-PSOE y Ciudadanos, presidido por él, o un Ejecutivo de corte radical, de los socialistas con Podemos.  Como la primera opción se adivina, por ahora, imposible, se sentara en la cuneta a la espera de que la alternativa de Sánchez con Podemos se estrelle. "Hay que agurdar que el balón llegue de nuevo a nuestro campo", señalaba un dirigente del PP en la noche del lunes. "Ahora toca un mes de jarana", añadía. Piensan en Genova que la apuesta de Samchez es misión imposible, "un paso adelante tan sólo para mantenerse al frente del PSOE. Pero condenado al fracaso".

El presidente en funciones lamentó la actitud de Pedro Sánchez de cerrarse en banda ante cualquier posibilidad de negociar. Habló de que la opción de 'gobierno de progreso' es una licencia poética y que no puede darse la espalda a la voluntad mayritaria de los españoles: un gobierno moderado capaz de ofrecer estabilidad y de potenciar la recuperacón económica, que traslae confianza tanto dentro como fuera de nuestro país. Insistió n apesadumbrado Rajoy, mucho más alicaído que en su anterior visita a Palacio, en el gobierno de coalición con PSOE y con Ciudadanos ya que comparten puntos fundamentales como son la unidad de España y la igualdad entre españoles y concluyó que no renuncia a formar un gobierno en el futuro. "Hemos demostrado que nuestra mano está tendida hacia otros dirigentes políticos, pero Sánchez se ha negado en redondo a cualquier oferta de diálogo". La imagen que recibieron miles de militantes del PP fue la de un candidato en retirad, con los dedos cruzados a la espera de que su contrincante se estrelle en la cuneta. "Hemos perdido la iniciativa" comentaban en fuenes del PP.

Una audiencia muy breve

Toda la jornada permaneció el presidente del Gobierno en su despacho de Moncloa, prácticamente encerrado con un reducido número de colaboradores, preparando su estrategia a la vista del paso protagonizado por el líder del PSOE. Rajoy despachó tan sólo 45 minutos con Su Majestad, la audiencia más breve de las mantenidas por el Monarca con los cuatro dirigentes de las formaciones más votadas. No estaba en plena forma el presidente en funciones, comentan fuentes de Palacio. Y no habia mucho mas que decir. Sn novedades, el encuentro se cerro muy pronto.

"Sánchez se ha negado en redondo a cualquier oferta de diálogo", critica Rajoy

Estrategas del PP vieron en el paso al frente dado por Sánchez este martes en Zarzuela como un intento de trasladar la imagen de un PP inmovilizado, en estado catatónico por los episodios de corrupción que emergen diariamente en Madrid y Valencia y sin oferta alguna que trasladar a otras fuerzas políticas para desatascar la situación de bloqueo que atenaza la situación política desde el 20D.

Los portavoces del PP habían insistido estos últimos días en que no habrá más posibilidades de pactos que los que respeten a Rajoy como candidato, ya que es el líder del partido más votado. Una condición irrenunciable para un proyecto de coalición constitucional en el que deberían participar tanto PSOE como PP ya que se trata de las dos formaciones que defienden planteamientos similares sobre la estructura territorial de nuestro país. También se daba por hecho que la voluntad de Rajoy era estirar la situación actual para forzar la celebración de nuevos comicios en los que posiblemente el PP podría recuperar buena parte del voto perdido en dirección a Ciudadanos.

Varias ofertas de diálogo

Rajoy ha lanzado con insistencia ofertas de diálogo al jefe de filas del segundo partido más votado, pero Pedro Sánchez las ha venido rechazando frontalmente. La semana pasada, luego de confesar el presidente del Gobierno en funciones que el líder socialista ni siquiera se le pone al teléfono, acertó a responder que no tendría inconveniente en mantener un encuentro pero ‘no le va a gustar lo que le voy a decir’. Siempre en tono desabrido e imperativo, nada que ver, por ejemplo, con la actitud que Sánchez ha mantenido hasta este mismo martes con relación a Podemos.

La inacción de Rajoy a lo largo de este periodo previo al debate de investidura ha producido cierta desafección entre un sector de la dirigencia de su partido que consideran que debía haber mostrado mucho más empeño en acercar posiciones siquiera con Ciudadanos, al menos para transmitir la sensación de que lleva la iniciativa. También sorprendió su decisión de declinar la invitación del Rey a la posibilidad de promover su candidatura a la presidencia, algo que en algunos círculos se calificó de un una descortesía institucional amén de una torpeza desde el punto de vista estratégico.

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