España

"Somos el PP, no necesitamos fichajes de última hora para que nos regeneren"

El presidente del Gobierno realizó un discurso potente pensando ya en la campaña electoral y muy arropado por sus compañeros de partido y Ejecutivo en una semana especialmente dura para la formación conservadora.

Mariano Rajoy, rodeado de los líderes del Partido Popular.
Mariano Rajoy, rodeado de los líderes del Partido Popular. EFE

Cónclave en el PP en una de sus semanas más difíciles. Después de siete días de dimes y diretes, de andanadas de Montoro y de Margallo, de fugas como la de Cayetana Álvarez de Toledo, dimisiones como la de Arantza Quiroga o avisos como el de José María Aznar, los conservadores se reunieron en Toledo. La capital manchega, feudo de la secretaria general María Dolores de Cospedal, fue el entorno elegido para representar la unidad que en las últimas horas se había visto quebrada. Mariano Rajoy, ausente durante el huracán por una visita a la ONU, fue el eje de una reunión pensada como modo de calentar la precampaña y, de paso, demostrar la fortaleza y cohesión que parecían olvidadas. Presumió -aunque asegurando que no le gusta hacerlo- de partido y, de paso, señaló los errores de los rivales: la inexperiencia de Ciudadanos, el pasado económico del PSOE o incluso algunas decisiones concretas, como el fichaje de última hora de Irene Lozano

Rajoy, un líder en duda, tuvo todo el apoyo que pudo desear. Las primeras filas del acto estaban pobladas por dirigentes del partido, ministros, cargos electos y líderes territoriales. La foto de familia no podía ser más completa. Antes de su alocución habían desfilado por la tribuna de oradores un pelotón de teloneros entre los que se contaron los barones Juan Manuel Moreno (Andalucía), Isabel Bonig (Valencia), Ignacio de Diego (Cantabria), José Antonio Monago (Extremadura), Pedro Sanz (La Rioja), Pablo Zalba (Navarra), Mercedes Fernández (Asturias), Xavier García Albiol (Cataluña), Juan José Imbroda (Melilla), Juan Manuel Soria (Canarias, además de ministro de Industria), Pedro Antonio Sánchez (Murcia), Alfonso Alonso (País Vasco y ministro de Sanidad), Cristina Cifuentes (Madrid), Alberto Núñez Feijóo (Galicia) y, por último, la secretaria general y anfitriona María Dolores de Cospedal. Todos llevaban un tema aprendido, unas frases breves y directas ideadas para dejar claras las líneas del partido y ofrecer una imagen clara de lo que ofrece el PP de cara a los comicios del 20D. Entre las ausencias, notables por escasas, Juan Vicente Herrera, Esperanza Aguirre y Luisa Fernanda Rudi.

Todos los barones regionales del PP desfilaron por la tribuna de oradores antes que el presidente; los ministros miraban desde los asientos

Y, después de tanto discurso, llegó el turno de Rajoy. El líder del partido trató de mostrar músculo con los pilares discursivos de los últimos meses: España, economía y rechazo a los inventos políticos. Comenzó su discurso con un marcado discurso patriótico, el recuerdo de que es el Partido Popular, a su entender, el que con más fuerza defiende el país. "España no es un invento de antes de ayer, ni de ayer, somos la primera nación que consiguió su unidad en Europa. Somos españoles y somos europeos", proclamó el presidente que, tras ello, dejó de lado el problema catalán para soltar su discurso económico, intercalando recados a sus rivales políticos que, por lo visto en su alocución, son el PSOE y Ciudadanos, nunca nombrados pero muchas veces señalados de manera indirecta. 

"El futuro siempre es lo más importante, pero nosotros podemos hacer balance. Otros podrían despachar su balance diciendo: "Me he opuesto a todas las decisiones del Gobierno. Ese es su balance. Hoy podemos decirle a todos los españoles que cumplimos, que salimos de la crisis a la recuperación". Esa última frase era el lema del día, así que se volvió para señalarlo y, después, volver a repetir la palabra: "Cumplimos".

Hizo, una vez más, repaso de sus años de Gobierno, de la zozobra de un tiempo marcado por la crisis y, para ello, se retrotrajo a su discurso de investidura en diciembre de 2011. "Dije que no iba a ser fácil, pero también que el trabajo y la seriedad darían sus frutos. Anuncié que todas las fuerzas de la nación estarían destinadas al paro y al crecimiento. Ese fue mi principal compromiso con los españoles, ese fue el compromiso del PP en aquel discurso del diciembre de 2011. Aquel fue el compromiso que asumí ante las Cortes y hoy puedo decir sin faltar a la verdad, hemos cumplido. Podemos decirlo con legítimo orgullo", dijo Rajoy. Aprovechó la coyuntura para lanzar un dardo con destino a Ciudadanos, específicamente, aunque nunca llegó a decirlo, contra su gurú económico Luis Garicano: "Tuve que sostener una batalla diaria contra los que decían que necesitábamos el rescate, alguno ha vuelto a aparecer dando clases de economía. Dios nos pille confesados". 

El no rescate es hoy el mayor orgullo del presidente del Gobierno, el escudo en el que centra su mensaje: "Evitar el rescate fue la medida social más importante de este Gobierno, además fue la base de la recuperación que ahora vivimos. Y no fue fácil, tuvimos que dedicar dos años enteros a enderezar aquel desastre".

Repaso a su mandato

Volvió, de nuevo, a agradecer el esfuerzo realizado tanto por el país como por sus compañeros de formación. "España ha vivido la mayor etapa de reformas de su historia reciente. Hemos tenido que cuadrar las cuentas y toda esa tarea la hemos hecho en beneficio de los españoles. Los españoles querían salir del agujero, recuperar el empleo, mejorar el bienestar. Este es el cambio que nos pidieron y es el cambio con el que nos vamos a presentar pronto al conjunto de los españoles. Se trataba de sacar adelante a España entera, de no dejar a nadie a la espalda, de no abandonar a ningún español y menos a los más débiles, a los que se acogían al calor familiar o a las ayudas altruistas que nunca han faltado en un país solidario", explicó.

Y desde la exposición de datos a las peticiones de futuro, a la proclama electoral de unos comicios que se acercan. "Nos queda mucho por hacer pero ahora sabemos que podemos hacerlo. Hemos dado un paso de gigante que constituye el mayor estímulo. Hemos conseguido superar la caída, lo más difícil. ¿Qué no puede permitirnos si perseveramos acelerar el ritmo? Lo que ya tenemos en las manos es la mejor garantía de lo que podemos conseguir, es nuestra mejor credencial", señaló.

Las elecciones, claro, tienen algo de batalla y eso supone no solo sacar pecho con lo propio, también desacreditar lo ajeno: "Yo no les pregunto a mis adversarios qué harán, porque ni ellos mismos lo saben, tendría que pactar para saberlo. Son opciones tan antagónicas que no cabe término medio. O seguimos avanzando por la misma ruta o dejamos todo tirado y nos vamos en búsqueda de la incertidumbre como si no hubiésemos aprendido nada". "No hay un proyecto alternativo, eslóganes, tertulias… pero no hay un proyecto alternativo. El retroceso llega cuando solo se pretende cambiar por cambiar, si continúa la labor del Partido Popular no se perderá un día. Regresa la música de las palabras, las mismas viejas palabras de antes, tan vacías como las manos de las que las pregonan, tan huecas como sus palabras", asaeteó el presidente.

"No es que parezcan los mismos, es que son los mismos, ahora vuelve el de la economía en dos tardes", dijo Rajoy sobre Jordi Sevilla

Los mensajes al PSOE fueron constantes, incluso representados en su nuevo jefe económico, Jordi Sevilla: "No es que parezcan los mismos, es que son los mismos, es que ahora vuelve el de la economía en dos tardes, el del déficit eléctrico. Esos son los grandes expertos de economía. Lo que no les gusta es que la España que dejaron destrozada haya conseguido, sin ellos y contra ellos, avanzar y recuperarse. Cambiar es fácil, mejorar no, no todo cambio es para mejor. Hay marchas para adelantar y hay retrocesos, que es lo que nos proponen, la vuelta al pasado".

Y, como resumen, su propio programa "Los españoles necesitan un Gobierno que no les estorbe, que piense en ellos y les ayude a desarrollar toda su capacidad. Esa es nuestra misión y el trabajo que tenemos por delante. Somos el Partido Popular, qué broma es esta, el partido de la mayoría moderada frente a los radicales, el partido del centro derecha español, que nació con la democracia española, no hace un cuarto de hora. No somos el producto de una tertulia, ni de una operación mediática, ni flor de un día ni veletas. Tenemos vocación de Gbierno, somos el partido más grande de España, el que ha ganado las últimas municipales, las últimas europeas. No nos presentamos haciendo disquisiciones, sin programa, sin ideas, haciendo fichajes de última hora para que le regeneren, este partido no necesita a nadie de fuera para que le regenere. Entiendo lo que pueden pensar algunos militantes de otras fuerzas, somos el Partido Popular, el valor seguro, el que sabe arreglar las cosas. Somos el partido en el que confían los españoles. Por eso os digo, vamos a ganar las elecciones en diciembre. Manos a la obra, España nos está esperando".

"Con la cabeza bien alta"

El PP "sale a ganar las elecciones", ha dicho Cospedal, quien ha señalado que el partido es el único que puede garantizar a España su futuro, momento que ha aprovechado para subrayar a los populares que tienen que llegar "unidos" a dicho futuro. "Porque unidos somos más fuertes", ha añadido. Y ha pedido también a todos que cuenten "con la cabeza bien alta" la gestión del PP.

Es un mensaje similar al esgrimido por otros 'barones' regionales del partido. "Hay que sentirse orgullosos del proyecto del PP, no hay que tener miedo a salir a defender el proyecto, hay que presumir, hay que sacar pecho", ha subrayado el riojano Pedro Sanz.

El relato ha terminado con las palabras del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, subrayando que Mariano Rajoy es "el mejor candidato" porque ha sido "el mejor presidente en la España más difícil".



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