Génova asegura que la embestida de C's "nos hace más fuertes" El PP se revuelve ante los primeros casos de rebelión contra Rajoy

Génova cierra filas ante los primeros brotes de rebelión contra la figura de Rajoy. Una lluvia de descalificaciones llovieron sobre Alberto Garre, expresidente de Murcia, quien, al igual que hacen Rivera y Sánchez, reclamó al líder del PP que se vaya a casa y permita que se forme gobierno con otro dirigente del partido.

La 'pinza' del PSOE y Ciudadanos para provocar la renuncia de Rajoy está provocando un movimiento de cohesión en el PP, según fuentes de Génova. Hay una reacción de 'prietas las filas' casi espontáneas y en las sedes locales se detectan movimientos de apoyo a su líder que hasta ahora apenas de producían. Ningún dirigente de la formación conservadora plantea en público críticas al presidente, aunque él mismo reconoció que sabe que existen, pero no le llegan. La más sonora se produjo hace unos meses, cuando Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, le aconsejó que se mirara al espejo antes de presentarse candidato a las generales. Luego plegó velas y ahora sobreactúa al mostrar su adhesión inquebrantable hacia el jefe. A esa muestra de descontento le ha seguido la del expresidente de Murcia, Alberto Garre, que ocupó el cargo apenas unos meses, tras la salida del histórico Ramón Luís Valcárcel, ahora diputado autonómico. Garre pidió a Rajoy que diera un paso atrás y permitiera que se forme Gobierno con otro dirigente del partido al frente y añadió que 'es un clamor en el partido' el malestar por la actitud del presidente.

 Desde todos los frentes se han escuchado reacciones de reproche contra esa voz que de momento clama en el desierto

La reacción ha sido unánime y vertiginosa. Desde la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que despreció al disidente porque "está de salida", pasando por el titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, quien reclamó 'lealtad' y aseguró que eso de "clamor silencioso" contra Rajoy no es cierto, pasando por la plana mayor de Génova, con Andrea Levy y Fernando Maíllo a la cabeza. Desde todos los frentes se han escuchado reacciones de reproche contra esa voz que de momento clama en el desierto. Garrer intentó hacerse un hueco en las listas del Senado y se le negó. Actúa, por lo tanto, desde la venganza y el despecho, según fuentes del partido. Hace un año que ni siquiera acude a los actos de su formación, según declaran es del aparato de regional. Incluso en la visita que Rajoy efectuó tan sólo unas semanas atrás a la región murciana, "recibió las mayores muestras de unidad y de afecto" por parte de la militancia y los cuadros de cuantas se han visto en estos meses, cita una fuente del partido, presente en aquel acto.

El vicepresidente tercero de la diputación de Alicante, Alejandro Morant, también osó reclamar la renuncia de Rajoy, aunque sus palabras apenas tuvieron eco. Morant carece de peso específico en la estructura local del partido y luego matizó levemente sus declaraciones. No piensa la dirección del PP adoptar sanción alguna contra estos signos de rebelión, en especial contra Garre, entre otras cosas porque no ocupa cargo de relevancia en la estructura orgánica y tampoco se pretende hacer de él un mártir. "Podría haberse acercado hasta la Junta Directiva Nacional, que es donde se deben plantear estas cuestiones. No lo ha hecho, ni siquiera lo hemos visto por ahí en meses", asegura Javier Iniesta, portavoz regional de la formación. "Aquí se permite la libertad de expresión, pero ha de hacerse en los foros internos. Sus palabras sólo han tenido eco entre los dirigentes del Partido Socialista", añade. 

Una iniciativa arriesgada y errónea

"No lo van a conseguir, la embestida de Rivera es contraproducente, no va a haber una sublevación, le saldrá el tiro por la culata porque esta estrategia nos hace más fuertes", dicen en fuentes de Génova con relación a la campaña de Ciudadanos contra Rajoy. Estos pequeños brotes de disidencia, aseguran, son aislados y no van a tener continuidad. Cierto es que el partido atraviesa unos momentos de desánimo y confusión. Se ignora qué pasará en el futuro, si se podrá continuar en el Gobierno o Rajoy tendrá que abandonar la Moncloa. Hay muchos cargos pendientes de la continuidad en el poder. De ahí los nervios y los síntomas de inquietud. Las opiniones discordantes no superan la línea de lo privado. "Quien juega con fuego es Ciudadanos, por vincularse al PSOE, algo que sus votantes no entienden. Veremos si la pasa factura", señala esta fuente, que considera que Rivera se ha equivocado de estrategia al pretender imponerle al PP quién puede presidirle y quién no. 

Los barones del PP se muestran firmes y solidarios con su Rajoy, y ninguno de ellos ha manifestado hasta ahora signo de disconformidad alguna con su permanencia al frente de la formación. Cierto que los planteamientos críticos circulan con intensidad en reuniones privadas, en conversaciones informales, en encuentros discretos. La idea instalada en el PP es que Rajoy permanecerá en el cargo al menos hasta las elecciones generales, no dará un paso al costado para permitir que se designe otro candidato. "No hay tiempo y sería un movimiento fallido", comentan las mismas fuentes. Todo está pendiente de la resolución del actual bloqueo institucional. Si Sánchez logra formar Gobierno, todo se pondrá en cuestión en el PP, con un congreso nacional de renovación y catarsis. Si se llega a las elecciones y no se consigue una victoria suficiente, también entonces comenzará una nueva era. Pero, de momento, los intentos de Rivera por descabezar al PP no tienen éxito.

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