El jefe de campaña reclama unidad y movilización en las filas populares

Moragas marca el paso en el PP: ni broncas, ni 'gallineros'

Jorge Moragas alza la voz. Apenas habla. Este jueves lo hizo en su presentación como jefe de campaña del PP. Reclamó a la cúpula del partido unidad en el mensaje, evitar disputas, y movilización. Criterios compartidos para evitar la imagen de 'gallinero' que a veces se transmite.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. EFE

Jorge Moragas se estrenó este jueves como director de campaña ante la Junta Directiva del Partido Popular. Repite cargo e insiste en el mensaje. Igual que el candidato, Mariano Rajoy, que esbozó ante la cúpula de su formación una serie de mensajes ya de sobra conocidos, que van desde la estabilidad a la confianza pasando por el boicot del PSOE y el ‘vodevil’ de las negociaciones para buscar presidente. Tan previsible y sabida era la lección, que buena parte de los barones territoriales optaron por no desplazarse hasta Madrid, en un gesto de fatiga más que de rebeldía, que en el PP no existe, según los parámetros oficiales.

Las encuestas van bien, comentó, el PP sigue a la cabeza mientras los rivales o se estancan o retroceden porque acusan el desgaste de los pactos amagados

Apenas habla en público, Moragas no suele conceder entrevistas, tan sólo permite algún reportaje encomiástico de medios amigos y recibe por eso, algún tirón de orejas de medios más críticos. Va en el sueldo, comenta. No se altera. "Esas cosas no las leo", desliza a sus próximos. En su intervención ante la Junta Directiva del partido. Moragas efectuó una intervención breve y modulada. No es lo suyo la oratoria, sino la eficacia. Lo importante es lo que se dice no cómo se dice. Un hombre de staff, de gabinete, de acompañar al líder, de salir en las fotos cuatro pasos por detrás del ‘jefe’. El responsable de la campaña abrió el fuego con las buenas noticias de los sondeos. Algo que controla en primera persona. Al igual que Rajoy tiene a su Arriola, Moragas tiene a su propio experto en asuntos demoscópicos, Andrés Medina, joven sociólogo del equipo. Las encuestas van bien, comentó, el PP sigue a la cabeza mientras los rivales o se estancan o retroceden porque acusan el desgaste de los pactos amagados o fallidos. Lo apostilló sin triunfalismos ni campanas al vuelo. Es lo que hay, por ahora, aunque empieza a divisarse un repunte, quizás temporal, de Podemos en los sondeos tras el 'pacto de los botellines' con Alberto Garzón.

Acabar con las 'margalladas'

No dejó pasar Moragas la ocasión de deslizar un consejo a los presentes sobre un asunto que preocupa a los responsables de Génova. La unidad en el mensaje durante las próximas semanas. El PP, en ocasiones, parece ‘un gallinero’, según la expresión de uno de los asistentes. La voz de Rajoy se escucha clara y sin aristas, no se sale del guión establecido y apenas busca polémicas o extraños titulares. No todos siguen esa línea. En la cúpula se detecta un cierto malestar al respecto. Las ‘margalladas’ son más frecuentes de lo deseable. Y no sólo las que perpetra el titular de Exteriores en funciones, un clásico en la materia, sino algunos cargos regionales que van a su aire. El consejo de Moragas consistió en que ha de mantenerse un discurso único, coherente, básico y lineal. Unidad de acción y precisión en el concepto, de acuerdo con el resumen efectuado por uno de los allí presentes. Y entrega. El desánimo y el cansancio es otro de los enemigos a batir. La abstención, dicen los analistas demoscópicos, beneficia a los grandes. Pero el PP precisa animar a quienes se quedaron en casa en diciembre. Un millón de votos están en juego.

La base de toda estrategia del PP se fundamenta en que no hay que movilizar al contrario. Lo que se logra evitando choques frontales y disputas inútiles. Rajoy, por ejemplo, ante su Directiva, mencionó de pasada el asunto de la corrupción, sin dar más explicaciones. Orilló de forma notoria todas las cuestiones de actualidad, desde el pacto Podemos-IU a la formación del gobierno en la sombra por parte del PSOE. “Nosotros, a lo nuestro”, vino a decir Moragas, quien de paso recordó que esta va a ser una campaña más austera que las anteriores, sin despliegue de mítines ni afiches colgantes en las farolas. Mucho paseo y corrillos en las plazas. Menos polideportivo y más zapatilla. 

El jefe de campaña del PP es consciente de que su influencia en el partido es limitada y se reduce al hecho de que también ejerce de fontanero mayor en la Moncloa. Un puesto de privilegio que le permite acceder a casi toda la información que pasa por el despacho del presidente en funciones. De ahí que se tomara nota de su consejo. Lo más importante es no cometer errores. "Los rivales están enfrascados en guerras intestinas, luchas por el liderazgo, trifulcas en el organigrama", resumen en Génova. El PP ha logrado hasta el momento huir de las polémicas internas. Se trata de continuar en esa línea. Ante episodios como el caso de Rita Barberá se han escuchado voces en distintas direcciones. Unas veces, forma parte del libreto. Otras, de espontáneos que se lanzan al ruedo. Moragas quiere que en los asuntos importantes se evite la sensación de 'ejército de Pancho Villa'. No por 'pasotismo', sino por sentido de unidad. Movilización y unidad de acción. Los consejos de Moragas antes de arrancar formalmente las cinco semanas que nos separan de las urnas. 



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