Mensaje de Génova: La izquierda extremista es cómplice de los separatistas

El PP convierte su peor pesadilla en una cruzada por la unidad de España

El PP transforma la pesadilla de las escuchas al ministro Fernández Díaz en una conspiración de la izquierda en respaldo de los independentistas. Una cruzada contra los enemigos de la unidad de España.

Mariano Rajoy, presidente en funciones, en un acto de campaña.
Mariano Rajoy, presidente en funciones, en un acto de campaña. EFE

El Partido Popular le ha dado la vuelta a la pesadilla de las escuchas. Ha transformado el escándalo de Interior en un argumento básico y emocional. El equipo de Jorge Moragas ha reaccionado con rapidez ante la gran pifia del ministro Fernández Díaz, quien fue cazado en un trance indefendible en sus propias dependencias.La supuesta 'conspiración' del PP contra los partidos soberanistas se ha tornado, vertiginosamente, en una cruzada contra los secesionistas. Desde Génova se transmiten directrices muy sencillas para bordear este descomunal obstáculo. "Los extremistas y la izquierda atacan al PP porque pretenden allanar el camino hacia la ruptura de España". La línea de la estrategia popular se resume en la idea: Los extremistas dan por buenos unos comportamientos mafiosos, como son la escuchas ilegales practicadas en dependencias oficiales, con tal de atacar al gobierno que defiende la unidad de España y que combate el secesionismo en Cataluña. 

Fernández Díaz se mostraba más relajado unas horas después del estruendo. Ha concedido entrevistas en las que apenas despeja dudas sobre la verdad del encuentro con el jefe de la Oficina Antifraude y ha centrado el foco en la irregularidad de las grabaciones. "El ministro no controla ni el suelo que pisa, tenía los micrófonos debajo de su culo", comentan en fuentes del PP. El partido reaccionó con irritación, primero, con enorme preocupación luego y, finalmente, se puso a la labor de evitar un desmoronamiento total en el tramo último de la campaña. 

Ofensiva total contra los secesionistas

No hay mejor defensa que un ataque. Los populares se han lanzado a la ofensiva contra los independentistas y sus apoyos, las formación extremistas. Oriol Junqueras, cuyo padre y hermano aparecían en las cintas, llegó a hablar de 'un Gal mediático'. Una enormidad ni siquiera compartida por algunos de sus correligionarios. Quinientas personas se plantificaron en la noche del miércoles frente a la delegación del Gobierno en Barcelona, con los líderes independentistas el frente, en un gesto con remembranzas del 11-M. En el PP piensan que las convocatorias para manifestarse en la jornada de reflexión frente a sus sedes no se llevará a efecto. "Tendría efectos contraproducente, produciría un absoluto rechazo", explican en estas fuentes. 

El control de daños, 48 horas después de la erupción del escándalo Fernández Díaz, ofrece un balance no excesivamente inquietante para los intereses del partido en el Gobierno

El control de daños, 48 horas después de la erupción del escándalo Fernández Díaz, ofrece un balance no excesivamente inquietante para los intereses del partido en el Gobierno. "Las escuchas de la pesadilla no están produciendo el efecto terrible que algunos auguraban", apuntan. Rajoy, que sorteó con brillantez su comparecencia televisiva en El Hormiguero, donde quiso dejar claro que puede hablar sin jadeos mientras trota en la cinta "porque tiene la conciencia tranquila", se muestra ajeno a cualquier síntoma de inquietud. "Sólo pierde los nervios cuando se encuentra con Alsina", comentaba un miembro de su equipo, en relación al periodista de Onda Cero, especialista en sacarle de quicio. "La entrevista-lija a Rajoy se convirtió en entrevista alfombril a Pablo Iglesias en tan sólo 24 horas", comenta un veterano en las campañas de los populares.

Incertidumbre en los sondeos

Los minisondeos que llegan a Génova no reflejan aún si el episodio de las escuchas tiene efectos importantes en la previsión del voto. Es demasiado pronto, apuntan. "Apenas ha habido tiempo para que el estropicio se convierta en un drama", señalan. Rajoy se prodigó este jueves en Huelva y Sevilla, en una pugna feroz para arrebatarle el liderazgo al PSOE en Andalucía, algo muy posible, de acuerdo con las encuestas. Este viernes, cierre de campaña en Valencia y Madrid, entre las tinieblas de un resultado incierto.

El goteo de la publicación de pasajes de las famosas escuchas ha seguido su curso. El último episodio conocido entraba en la categoría de lo bizarro. El responsable de la Oficina Antifraude se deshizo en teorías sobre cómo sustituir a Artur Mas con GermàGordó. Un chisme que circuló con intensidad en los círculos políticos catalanes hace un par de años, cuando los momentos más ríspidos del órdago secesionista del por entonces presidente de la Generalitat. Mas pasó a mejor vida política, Gordó ocupa un puesto de tercera fila y la supuesta 'conspiración' quedó en mera mercancía de tertulia. 

Relevo en el protagonismo

El escándalo de Interior ha dado un giro inesperado en las últimas horas. Para alivio del PP, el ministro 'cazado' ha cedido protagonismo al director de la Oficina  Antifraude de la Generalitat. La comparecencia ante el Parlamento catalán ha convertido a Daniel de Alfonso en el objeto de todas la polémicas. Desafiante, retador, lanzó acusaciones por doquier, desveló algún supuesto secreto y señaló especialmente al líder de Ciudadanos, Albert Rivera. "Me he reunido con todos", declaró, ante la estupefacción de buena parte de los parlamentarios presentes.

La convulsión por el encuentro celebrado en el despacho de Fernández Díaz ha resultado menos virulenta de lo inicialmente temido, comentan en fuentes del PP. El escándalo ha ocupado mítines y comparecencias de los candidatos, apenas ya sin libreto en sus repetitivos discursos. Rivera fue el más vehemente, desde el principio, en reclamar no sólo la renuncia del titular de Interior, sino del propio presidente en funciones. Sánchez e Iglesias hicieron lo propio, en un tono más matizado. El PSOE tiene mucho que ocultar en este asunto, como desveló el director antifraude en su comparecencia. 

Este viernes es el cierre de campaña sin que el estallido del escándalo haya desbordado las previsiones de los populares. La unidad de España, los ataques a los separatistas, la complicidad de la izquierda, han acolchado a la magnitud del estruendo. "El tiempo, esta vez, corre a nuestro favor", concluían las mencionadas fuentes. 


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