Violencia contra la mujer

La Guardia Civil cree que Bernardo Montoya asesinó a Laura Luelmo la noche que desapareció

El asesino confeso de la profesora zamorana justificó su agresión a Laura Luelmo porque le había gustado mucho

Bernardo Montoya, el autor confeso del crimen de Laura Luelmo, fue desde el principio "el sospechoso con mayúsculas" del asesinato de la profesora zamorana por sus antecedentes penales, según ha informado el coronel de la Comandancia de Huelva, Ezequiel Moreno Guijarro, en rueda de prensa desde la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, en la que también ha resaltado que el asesino justificó el asalto a la joven porque le había gustado.

La hipótesis principal de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil es que Bernardo Montoya asesinó a Laura Luelmo la noche en la que desapareció, del miércoles 12 al jueves 13 de diciembre: "Creemos que muere esa noche, es lo más probable, el forense afinará un poco más", ha completado el teniente coronel Jesús García.

El relato de los agentes de la desaparición y asesinato de Laura Luelmo establece que la profesora de 26 años salió de un supermercado de El Campillo (Huelva), y fue posteriormente atacada por Bernardo Montoya, que la trasladó a su vivienda, lugar en la que la redujo y le propinó un fuerte golpe con el suelo por el que habría quedado inconsciente:"Le ata las manos por detrás y le pone una cita en la boca", ha especificado el agente.

Después la trasladó al campo, en dónde la habría agredido sexualmente. El cadáver apareció desnudo de cintura para abajo y totalmente cubierto en la parte superior: "Han efectuado una serie de agresiones sobre ella y eso se ve claramente", ha destacado el coronel de la Guardia Civil.

Moreno Guijarro ha puesto de manifiesto también que tras entrar en la vivienda de Laura Luelmo, el viernes 14 de diciembre, la patrulla de la Guardia Civil detectó la presencia en una vivienda aledaña de Bernardo Montoya, que salía de su casa con unos objetos.

Los agentes le identificaron y le preguntaron si conocía a la chica que vivía enfrente, que había desaparecido: "Y él dice que no sabía que allí vivía alguien y que por supuesto no la conocía y que no la había visto nunca", ha completado el coronel del Instituto armado.

"Ponemos una patrulla porque le identifican", ha reconocido el coronel, que ha resaltado que los antecedentes de Montoya le convierten "desde el principio en el sospechoso con mayúsculas. Y por eso la patrulla tiene también la tarea de comprobar todos los movimientos de Bernardo Montoya, que no vuelve a entrar en la casa", ha asegurado el coronel Ezequiel Moreno Guijarro.

Asimismo, unos vecinos informaron a la UCO de la Guardia Civil de que habían observado que el jueves por la noche, cuando se denunciaron los hechos, Bernardo Montoya volvió ocultándose, "pegado a la pared", de la Guardia Civil: "Observó que estaba la patrulla y se volvió rápidamente", ha completado el coronel Moreno Guijarro, que también ha relatado que el sospechoso se quejó en el centro de salud de un golpe en las costillas, algo que para los investigadores era un indicio más de que podría haber protagonizado un forcejeo con la profesora.

Con todos los indicios, y ante la posibilidad de que pudiera darse a la fuga, la Guardia Civil llevó a cabo su arresto: "Nos cuenta una película, porque se inventa muchas cosas, aunque las cosas que dice también le autoinculpan. Reconoce que ya ha estado con Laura, y nos dice cosas que no son creíbles, como que Laura le pregunta dónde hay un supermercado y que va con su coche a esperarla a la vuelta”, ha asegurado el agente.

“Nos dice que le ha gustado mucho, y que por eso al volver del supermercado la introduce en su coche y que en el forcejeo ella se da un golpe con la puerta del coche, y que se queda muy mal, y que se la lleva al campo porque se asusta, y que ahí la tira", ha resaltado el agente, que ha completado: "Nos dice que no ha habido agresión sexual y que solo le quita los pantalones y que le hace una serie de tocamientos y se vuelve a su casa".

Bernardo Montoya también aportó a los investigadores la información de que en el lugar en el que abandonó a Luelmo también había dejado una manta, que podría tener sangre de ambos: "Y decide volver a por la manta y se la mete en el coche y unos kilómetros después la tira. Y nosotros comprobamos que la manta está ahí", ha recordado el coronel, que a la pregunta de por qué no entraron el primer día en la casa del sospechoso, ha explicado que si alguien se siente acosado y mantiene con vida a una persona, muy probablemente no irá a verla, algo que podría poner en peligro a la secuestrada.

La autopsia realizada al cadáver de Laura Luelmo confirmaba hace unos días que la joven sufrió una agresión sexual, desmontando así la versión inicial de Bernardo Montoya, quien en el interrogatorio policial había asegurado que "trató de violarla, pero no lo consiguió". La autopsia asegura, también, que la chica tardó entre dos y tres días en morir.

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