España

Guapas y políticas: ¿sirve la belleza para conquistar más votos durante la campaña electoral?

Expertos en comunicación pública desgranan de qué modo influye la apariencia física en el baile político actual donde nombres como el de Inés Arrimadas han despertado comentarios por su trabajo y por su 'cara bonita'.

Las políticas Inés Arrimadas (C's), Arantza Quiroga (PP) y Begoña Villacís (C's)
Las políticas Inés Arrimadas (C's), Arantza Quiroga (PP) y Begoña Villacís (C's) VP/Efe

"Las presidenciales no son un concurso de belleza". Corría el año 2005 cuando el entonces senador francés Jean-Luc Mélenchon dirigió esta frase a la socialista Ségolène Royal para mermar sus aspiraciones a presentarse como candidata en los comicios galos de 2007 y convertirse en la primera presidenta de Francia, cargo que finalmente le fue arrebatado por Nicolas Sarkozy. Al igual que Royal, actual ministra de Ecología en el Gobierno de Hollande, son varias las políticas alrededor del mundo que son juzgadas, subjetividad de la belleza aparte, por su "cara bonita".

El baile de la nueva política en España no cuenta con una sola guapa. Nombres como el de Inés Arrimadas (C's), Arantza Quiroga (PP), Cristina Seguí (Vox), Aitana Mas (Compromís), Eva Aizpurúa (IU) y Begoña Villacís (C's) han despertado en los últimos años comentarios por su trabajo, pero también por su apariencia física. ¿Sirve la belleza para atraer más votantes a sus partidos de cara a las generales? O, por el contrario, ¿tienen las políticas españolas más "agraciadas" que hacer mayores esfuerzos por demostrar su valía? Expertos en comunicación política desgranan para Vozpópuli de qué modo influye el factor belleza en el desfile político.

"Las mujeres se enfrentan a un escrutinio mayor que los hombres con respecto a su aspecto y apariencia", considera Marta Rebolledo, profesora de Comunicación Política en la Universidad de Navarra

"La buena imagen influye en todos los campos, pero no hay una correlación demostrada entre apariencia y votos en el ámbito político", dice Marta Rebolledo, profesora de comunicación política en la Universidad de Navarra. "Si antes influían más en los votantes factores a largo plazo como la ideología, en el contexto político actual es verdad que condicionan más el voto factores a corto plazo como el elemento candidato", compara.

Como ejemplo, Rebolledo explica que años atrás la ideología de los padres se acababa extendiendo a los hijos en mayor medida que ahora y que, actualmente, la volatibilidad electoral y los votantes de última hora se dejan más llevar por elementos como el candidato.

Para la experta, aunque cada vez existen más mujeres al frente de cargos políticos, estas se enfrentan a un escrutinio mayor que los hombres con respecto a su aspecto y vestimenta. En este sentido, opina que las mujeres que se dedican a esta profesión se encuentran en una "encrucijada" cuando se trata de gestionar su imagen. "Si tu imagen es muy femenina, puede traducirse en que eres blanda y, al contrario, si no lo es, te pueden tachar de agresiva".

El efecto 'halo'

"Evidentemente que el físico es un factor importante, pero no decisivo en política", asegura Iván Redondo, consultor político de Redondo y Asociados Public Affairs Firm. "Cuando se empieza a preparar una campaña electoral debemos conocer todos los pros y contras que ofrecen los candidatos y su partido político. Y el hecho de que un candidato sea más guapo o no es un atributo positivo que siempre debemos resaltar de manera discreta a través de terceros", reconoce.

No obstante, Redondo advierte de que nunca se puede hacer del aspecto físico de un candidato la base estratégica de una campaña. "Para captar votos y ganar elecciones, no es necesario ser guapa o guapo. "El proyecto político, los temas que defienda el candidato, su carisma y capacidad de comunicación política prevalecen por encima de cualquier otro factor. A todo ello le llamamos el 'efecto halo', que es la primera impresión que posicionamos en la mente del elector", dice.

Según el consultor, el aspecto físico forma parte del envoltorio, pero en política profesional la persona tiene que estar muy por encima del personaje. "Si en una campaña lo único que podemos ofrecer es el físico del candidato y cuando habla su discurso es plano y no polariza votantes, vamos mal", opina. "Lo que nadie debería olvidar nunca es que en esencia en España una mujer lo tiene todavía más difícil en política que un hombre. Por eso, tratar de minimizar un éxito electoral como el Inés Arrimadas y su partido político por su aspecto físico, sólo demuestra dos cosas: el mal perder de algunos y el poco respeto que se tiene hacia los ciudadanos que son quienes votan", opina el consultor.

Más guapos en la derecha

Desde Barcelona, el consultor de comunicación política y pública Xavier Peytibi coincide en que la belleza influye, aunque no es un factor determinante. "Ser más guapo, en política y en la vida, proporciona ciertas percepciones como la simetría o juventud, que distintos estudios demuestran como positivas al desencadenar una mejor valoración, mejores retribuciones económicas en sus trabajos o una mayor capacidad para las relaciones", destaca.

"Imagina al candidato más guapo del mundo pero que no sabe hablar y tiene un programa sin pies ni cabeza. No tiene posibilidades", sentencia el consultor Xavier Peytibi

Pero también asegura que contar con una buena planta se traduce para algunos en "poca credibilidad". "Depende de cada candidato, y de sus asesores, desmontar la crítica a través de los discursos y de los hechos. En el caso de Arrimadas, ha habido incluso comentarios machistas por parte de medios de comunicación que han terminado 'cosificado' a la candidata", considera.

"En cualquier caso, en unas elecciones imagina a la candidata o candidato más guapo del mundo pero que no sabe hablar y tiene un programa sin pies ni cabeza. No tiene posibilidades", sentencia. Sin embargo, reconoce que el aspecto sí puede tener una influencia especialmente poderosa en la minoría indecisa de votantes.

Peytibi, que trabaja en la asesoría Antoni Gutiérrez-Rubí hace referencia a un estudio sobre este tema en el campo político. "Analizaron cómo se votaría entre un candidato/a agraciado/a y otro que no lo era, llegando a la conclusión, después de casi 3.000 encuestas, que la 'guapura' puede aumentar hasta un 20% el porcentaje de votos si solo se tuviera en cuenta el físico", resalta. Además, continúa, también demostraron que en la derecha hay más guapos que en la izquierda.

Reclamo de políticos con liderazgo

"Los ciudadanos  no votan por el físico de un candidato. Como vemos en todas las encuestas, los ciudadanos reclaman políticos con liderazgo y con carisma capaces de resolver problemas y aportar soluciones que les ayuden a mejorar su día a día y en función de eso deciden su voto", apunta Rubén Rodríguez, socio de MAS Consulting Group.

"Aunque la imagen sigue siendo un factor a tener en cuenta y con ello no me refiero al físico, las campañas electorales han cambiado mucho en los últimos años con la aparición de nuevas herramientas tecnológicas. En ese sentido, el Big Data aplicado a la política o el uso de las redes sociales como nuevo canal de comunicación tienen ya un importante peso estratégico dentro de una campaña", destaca.

A groso modo, los expertos en "inyectar" un poco de arte de comunicar a los políticos coinciden en que el atractivo físico no es determinante en la conducción del voto y, por otro lado, en que las mujeres que trabajan en este campo se enfrentan a un volumen mayor de juicios sobre su aspecto. Como diría la diputada del Partido Comunista chileno Camila Vallejo, que saltó a la política tras la revolución estudiantil de 2011: "Objetivamente soy bonita y no tengo problema en decirlo, pero yo no decidí cuál iba a ser mi apariencia. Lo que sí decidí es cuál es mi proyecto político y mi trabajo con la gente".

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