España Alerta ante el aumento de “secuestros virtuales” a través de llamadas de teléfono

La Guardia Civil ha dado la alerta ante la proliferación durante las últimas semanas de “secuestros virtuales” efectuados a través de llamadas telefónicas en la que los delincuentes simulan tener en su poder a un familiar de la persona a la que se pretende extorsionar.

“Escúcheme con mucha atención. Tenemos secuestrado a su hijo y si quiere volver a verle con vida tiene que pagarnos 10.000 euros. No se ponga en contacto con nadie o lo mataremos”. Esta es una llamada tipo de un “secuestro virtual” que durante las dos últimas semanas ha registrado un elevado repunte que preocupa al Equipo de Secuestros y Extorsiones de la Guardia Civil. Si usted no tiene hijos, la llamada concluirá en un instante, pero si lo tiene es probable que su interlocutor intente obtener el mayor número posible de datos personales para mantener la farsa y conseguir que la víctima acceda finalmente a sus pretensiones ante el temor de que las amenazas sean ciertas. En otros casos, los datos habrán sido obtenidos a través de las redes sociales y los utilizarán para dar mayor veracidad a sus palabras.

En la mayoría de los casos se trata de llamadas efectuadas desde prisiones de Chile por reclusos de aquel país que disponen de teléfonos móviles para llevar a cabo las extorsiones. Un delito muy extendido en el país suramericano y que desde hace varios años ha empezado a exportarse a España aprovechando que tenemos la misma lengua. La elección de los teléfonos se hace al azar, tomando los números de las guías de teléfonos. Los delincuentes efectúan tantas llamadas como sean necesarias hasta que alguno de sus interlocutores reúne las condiciones para ser extorsionado. Esto es, que tenga efectivamente un hijo o un familiar que no esté en ese momento presente y al que sea difícil localizar. A partir de ese momento, la farsa está servida.

La mayoría de las llamadas son efectuadas desde prisiones de Chile, aunque hay un 4% de casos que tienen su origen en nuestro país

Para aumentar la angustia de la familia y conseguir más rápidamente el rescate fingen la voz de la persona que dicen tener en su poder, sus gritos de auxilio. Las extorsiones oscilan entre los 2.000 y los 10.000 euros, que los falsos secuestradores intentarán que la víctima pague mediante una transferencia bancaria o, preferentemente, a través de empresas de envío de dinero. El efectivo será retirado después por una tercera persona que la hará llegar a los delincuentes.

Aunque la mayoría de los casos tienen su origen en Chile, un 4% aproximadamente son protagonizadas por delincuentes españoles, que han importado esta modalidad delictiva por la facilidad para ejecutarla y la dificultad para detectar a sus autores. En la actualidad estas llamadas se están recibiendo principalmente en las provincias de Madrid, Valencia, Toledo, Córdoba, Asturias, Salamanca y Castellón.  

“Los secuestros son muy escasos en nuestro país –dice uno de los agentes del Equipo de Secuestros y Extorsiones de la Guardia Civil-. En Chile el fenómeno ha generado una auténtica alarma social y hemos detectado que están intentando introducirlo en nuestro país, hasta el extremo de que alguna organización delictiva española lo ha importado. De lo que se trata es de alertar a la población sobre este fenómeno, que suele incrementarse en la época estival porque mucha gente está de vacaciones y es más difícil localizar a la persona que dicen tener secuestrada para comprobar que las amenazas son falsas”.

Los extorsionadores exigen el pago de una cantidad que oscila entre los 2.000 y los 10.000 a pagar de forma inmediata 

Los agentes de la Benemérita que investigan este tipo de delitos han realizado un decálogo de recomendaciones en la que alertan de la precaución que hay que adoptar ante llamadas entrantes con prefijo 0056 de Chile o números ocultos. Una vez atendida la llamada hay que intentar mantener la calma y dejar hablar a nuestro interlocutor, grabando la conversación si es posible. Es conveniente hacer alguna pregunta muy personal de la víctima que permita, en base a la contestación, concluir que es un falso secuestro. En ese momento no hay que dudar en cortar la comunicación, porque posiblemente desistirán y buscarán a otra posible víctima. No hay que facilitar nunca durante la llamada datos personales, familiares o de ubicación o contacto porque serán utilizadas por los delincuentes para dar mayor veracidad a la llamada. También es conveniente dejar una línea de teléfono libre para intentar localizar a la supuesta víctima o avisar a la Guardia Civil simultáneamente. Y, finalmente, no hay que efectuar nunca el pago de la extorsión.

“El porcentaje de personas que terminan pagando es muy escaso –dice uno de los agentes del Equipo de Secuestros y Extorsiones de la Benemérita-, pero hay casos. Hay ocasiones en que si la persona no puede reunir el dinero exigido los falsos secuestradores se conformarán con cualquier cantidad que la víctima pueda obtener rápidamente”.

La Guardia Civil cree que va a ser difícil que desaparezca esta tipología delictiva, por la que los autores pueden ser condenados a hasta dos años de reclusión por un delito de amenazas condicionadas. La prevención es, de momento, el  principal arma para combatirla.



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba