Entrevista con el líder de IU Alberto Garzón: “Podemos quería un mercado de fichajes del que yo formara parte, pero no estábamos dispuestos”

El líder de Izquierda Unida concede a Vozpópuli una entrevista en la que habla de asuntos que van desde el marxismo hasta cómo se ha vivido, filas adentro, el durísimo año que ha enfrentado su partido ante la irrupción de Pablo Iglesias y los suyos; la partida de Tania Sánchez; los casos internos de corrupción y el descalabro electoral.

Es el diputado más joven de la legislatura que comenzó en 2011; lo llamaban entonces el portavoz del 15M en el Congreso, un novísimo economista que devolvió a Izquierda Unida su escaño por Málaga y que hoy puede si no reponer los votos perdidos, al menos sí detener la sangría electoral de IU. Se trata de Alberto Garzón (Logroño, 1985), que pasó de benjamín a candidato a la presidencia de Gobierno por su partido en apenas cuatro años. En la víspera de su cumpleaños número treinta y a pocos días de haber visto saltar por los aires un posible acuerdo de confluencia política con Podemos, Alberto Garzón concede a Vozpópuli una entrevista en la que habla de asuntos que van desde el marxismo hasta cómo se ha vivido, filas adentro, el durísimo año que ha enfrentado Izquierda Unida con la irrupción de Pablo Iglesias y los suyos; la partida de Tania Sánchez; los casos internos de corrupción y el descalabro electoral. 

“Iré a las elecciones generales por IU. Vaya con

Ahora en Común o no, mi objetivo será el mismo: luchar contra las políticas de derechas, no contra Podemos”

Él por supuesto no se ha referido al asunto en esos términos. Ni falta que hace, una mirada a los números en las municipales da una idea bastante clara. No lo tiene fácil Alberto Garzón: la carnicería electoral fue espeluznante. Y aunque -como en La guerra de Galio, de Aguilar Camín- todos coman del filete, hay pudor en el desolladero de la cosa pública. Él, eso sí, lleva el asunto con aplomo de plató de televisión, el lugar donde ahora se libran las batallas políticas. “Iré a las elecciones generales por IU. Vaya con Ahora en Común o no, mi objetivo será el mismo: luchar contra las políticas de derechas, no contra Podemos”, explica Garzón refiriéndose a la plataforma con la que las fuerzas políticas de izquierdas pretenden acudir a las elecciones del 20 de diciembre, las mismas a la que Podemos ha dado plantón.

No siente rencor Alberto Garzón contra Pablo Iglesias, tampoco contra Tania Sánchez, con quien hasta hace poco compartía tolda política. Y el asunto no fue nimio. El revés no pudo ser peor cuando hace unos meses, Sánchez abandonó IU para irse a Podemos, cosa que todos pensaban que él haría en cuanto hubiese una oportunidad. Y no fue así, el objetivo de Garzón dentro de IU es sacar adelante una “izquierda rupturista”, al menos eso dice él. “Podemos sólo quería una política de fichajes y lo sabíamos, pero no estábamos dipuestos”, por eso no se marchó. Nacido en Logroño un año antes de que Izquierda Unida fuera fundada como federación del PCE, Garzón militó en la Unión de Juventudes Comunistas de España, pasó luego a engrosar las filas del Partido Comunista y se afilió, claro, a Izquierda Unida. Creció y vivió en Málaga, donde se formó como economista, ejerció de investigador y profesor universitario y comenzó sus andazas como activista y luego su carrera política.

"Tiene la destreza y la rapidez de quien lleva días de

debate en debate: habla con la velocidad del que no desea que le arrebaten la palabra"

Los dirigentes políticos de la nueva hornada son tigres ante las cámaras. La telegenia les vino dada. Se colocan los micrófonos corbateros como si hubiesen jugado de niños con ellos. Eligen su mejor ángulo sin que nadie se los sugiera y hasta hay algunos que se quitan la corbata o mandan a cambiar los objetos de lugar porque no quedan bien en el plano. El caso de Alberto Garzón es distinto; mejor dicho, curioso. No llega a ser un controlador a tal extremo, pero domina el tema. Es más bien un corredor solitario. Tiene la destreza y la rapidez de quien lleva días de debate en debate: habla con la velocidad del que no desea que le arrebaten la palabra. Quizá por eso Garzón no repara en un detalle en el que no reparó nadie –ni siquiera quienes le han convocado en esta cafetería para hacerle estas preguntas-. A su espalda, dos botellas de champagne se alzan -escénicas, casi malintencionadas a juicio de cualquiera- provocando la paradoja. Será el capitalismo, orbitando alrededor de esta conversación. La contradicción no prevista que se da de bruces con el triángulo rojo que Alberto Garzón lleva prendido en la solapa de la americana azul, el mismo triángulo rojo que hace años, en algún barracón, llevaron también Jorge Semprún y Largo Caballero, pero esa es otra historia.

-¿Quién dijo no a quién?

-Imagino que te refieres a la relación Podemos e Izquierda Unida. Comenzamos después de las municipales un proceso de unidad popular. Hicimos autocrítica y una valoración de lo que habían sido los resultados electorales y llegamos a la conclusión de que había que repetir las experiencias exitosas que se dieron en Aragón, Barcelona, Coruña, Ferrol, Santiago. Aquellos funcionaron como lugares de encuentro entre muchas organizaciones diferentes, algunas de ellas Podemos, Equo e Izquierda Unida. Allí, mucha gente que tenía el protagonismo consiguió obtener los gobiernos. Comenzamos una serie de conversaciones con todos los sujetos políticos y sociales para ver si era posible encontrar espacios de colaboración. Podemos fue una de esas organizaciones con las que estuvimos hablando. Ellos tienen una hoja de ruta distinta. No querían encontrarse en un espacio común. Querían mantener sus siglas, su nombre y ser el eje vertebrador, en sus propias palabras –aclara-. Sin embargo, por allá, por julio, Podemos hizo un referendo en el que abrían la posibilidad de que las experiencias en Galicia y Cataluña, allí donde Podemos sí aceptaba mejor una relación con partidos pudiera darse en el resto Estado. Iniciamos unas conversaciones de naturaleza informal, para ver qué facilidades y dificultades existían, dos delegaciones, una de Izquierda Unida y otra de Podemos. No era una negociación al uso. Pero el martes por la tarde Podemos dio por zanjado todo y emitió este comunicado, por tanto impedía seguir negociando algo en lo que nosotros estábamos dispuestos a seguir hablando, de todo.

"Creo que, después de lo que le he explicado, resulta bastante obvio… Fueron ellos quienes cerraron la posibilidad"

-Voy a volver a hacer la pregunta. ¿Quién dijo no a quién?

-Creo que, después de lo que le he explicado, resulta bastante obvio. Ni siquiera habíamos empezado a negociar, estábamos abiertos y dábamos todas las facilidades, había margen… Fueron ellos quienes cerraron la posibilidad.

- Podemos no quería a Izquierda Unida, lo quería a usted. Bescansa se lo dijo: suelte la mochila. Parece, ahora, que el que no estaba dispuesto a pasar por el aro era usted. ¿Coalición y no fichaje entonces?

-Nosotros no estábamos por una coalición, estábamos abiertos a cualquier posibilidad. De hecho, estamos trabajando en espacios de confluencia con otra gente. No íbamos a imponer nuestras siglas como una condición, mientras que ellos sí. Nosotros entendemos que las elecciones de diciembre son de una enorme trascendencia y hay que estar dispuestos a una enorme generosidad. Nosotros sabíamos que Podemos sólo había entendido una política de fichajes, un mercado de fchajes, y que yo formara parte de Podemos. Pero sí es cierto que ha habido excepciones porque en Cataluña y en Galicia sí que ha llegado a acuerdos con Izquierda Unida y con partidos para las generales, es decir, ya no una política de fichajes sino de colaboración. Estábamos dispuestos a cualquier colaboración pero no a los fichajes.

"Nosotros sabíamos que Podemos sólo había entendido una política de fichajes, un mercado de fichajes en el que querían que yo formara parte de Podemos"

-Su posición muchas veces ha sido ambivalente ¿Es una derrota política? ¿Usted no quiso darle un golpe de muerte a IU?

-A nosotros no nos preocupan las próximas elecciones sino las próximas generaciones, para lo cual estas elecciones son un elemento fundamental pero no el único. Nos preocupa el día después, qué va a pasar con la sociedad. Nuestra propuesta no era salvar Izquierda Unida ni salvar Podemos, era pensar en la gente, la que está cobrando 425 euros al mes, está desempleada para llegar a fin de mes y que no puede pagar la luz, ni calentar su casa. A la gente no le importan las siglas, no le importan los egos, no le importa el ombligo de las organizaciones, por eso estábamos dispuestos de hablar de todo.

-La percepción que existe sobre la izquierda es la de una riña de gatos en una tormenta electoral ¿Realmente es posible repensar la izquierda?

-Es fundamental. Las sociedades se transforman de diferentes formas, uno de ellos sin duda es electoral porque si no puedes cambiar las leyes no puedes cambiar el marco de juego en el que construimos una comunidad política, pero la sociedad se cambia en otros ámbitos: el de la moral, el de la calle. Hay otro elemento: el cultural. Si no cambiamos la forma de entender el mundo de la gente, no nos van a votar, ni acudir a las manifestaciones. Y eso hay que repensarlo, porque estamos viviendo una crisis económica muy dura que está gestionando la derecha. Eso da qué pensar: por qué nosotros, desde la izquierda, desde el otro lado del espectro político, no hemos sido capaces de gestionar el descontento de la gente para convertirla en un elemento constructivo de un sociedad mejor. Al contrario, la estamos canalizando para votar al PP, C’s y al Partido Socialista, es decir: para hacer lo mismo. Eso, evidentemente, requiere una reflexión con el foco puesto no en una elecciones, sino con unas luces más largas.

-¿Podemos os ha hecho perder el tiempo?

-No, nosotros tenemos nuestro propio proceso de reflexión sobre el papel de la izquierda y de Izquierda Unida. Lo único que queríamos era colaborar. Tengo muy claro que Podemos no es mi enemigo. Mi enemigo son las políticas de derechas, las haga quien las haga sea el PP, Ciudadanos, el Partido Socialista y yo voy a ir unas elecciones por Izquierda Unida y si las gano con Ahora en Común, pues por Ahora en Común con ese objetivo, para cambiar las políticas de derechas no con el objetivo de atacar a Podemos. Sin embargo, hubiera sido bueno que con todas las diferencias que tenemos nos hubiésemos encontrado electoralmente para la gente tuviera más facilidades y menos confusión a la hora de ir a votar en diciembre.

"Tengo muy claro que Podemos no es mi enemigo. Mi enemigo son las políticas de derechas, las haga quien las haga"

-En una carrera de ese tipo habrá contendores de todo tipo, incluso la posibilidad de no ganar. ¿Estaría usted dispuesto a aceptar una derrota o perder en una carrera con Baltasar Garzón, o Llamazares, o Beatriz Talegón?

-Estoy dispuesto a ir. Yo creo que nuestra propuesta era muy clara y además muy audaz y generosa. Era ir a un espacio cómodo, donde estuviera toda la gente que compartiésemos un proyecto claro de ruptura, tal y como se hizo en las municipales y que asumíamos democráticamente ese resultado. Lógicamente en ese espacio, que se llama Ahora en Común no está todo el mundo que nos gustaría que estuviera porque no está Podemos, no está Equo, se han marchado. Pero los que estén vamos a participar en ese espacio para seguir sumando para diciembre y para después de diciembre seguir rearticulando.

-¿Qué hace alguien como usted metido en un proyecto como Izquierda Unida?

-Es mi proyecto político. Responde a mis valores. Yo me identifico con la izquierda, con el marxismo. Soy también miembro del Partido Comunista. Abogo por una sociedad feminista, ecologista y por tanto es allí donde yo me sitúo y por lo tanto encuentro una referencia clara, ética y moral y no sólo política, en el sentido estructural del término, es ahí por donde nosotros nos referenciamos, por eso no pertenezco a ninguna otra organización ni a ningún otro partido, porque, aunque tengan otros elementos en común, no responden a esos valores.

- Desde que nació, Izquierda Unida ha estado marcada por la fuerte impronta del PCE. ¿Por qué no enterrarla definitivamente si nunca ha tenido permiso de una identidad propia?

-A mi juicio siempre va existir el comunismo como proyecto, como idea, como proyecto de sociedad, siempre y cuando siga existiendo el capitalismo, el origen de los problemas que tenemos. La desigualdad, la miseria que se extiende en nuestra sociedad es el resultado de esa lógica que nosotros identificamos con el sistema económico, por tanto, somos anticapitalistas y comunistas porque creemos que es la mejor herramienta para transformar la sociedad. Para que la dedicación y la sociedad sean 100% pública, pero también la energía, para que nadie pase frío en sus hogares en invierno o para que los recursos más básicos estén distribuidos equitativamente. Eso es el comunismo. Por eso no creo ni otorgo el carácter de losa a esa lógica ni a las organizaciones que la defienden. El Partido Comunista fue la organización que más luchó contra el franquismo para conquistar derechos que hemos perdido por culpa de las políticas neoliberales sino planteó un horizonte que es deseable. Hay que repensar a izquierda pero a mí me parece necesario plantearlo desde el anticapitalismo, como una izquierda rupturista en el sistema económico y político.

"Ha sido un año de renovación, de limpieza, literalmente. En los últimos años, Izquierda Unida es la que ha resistido frente a la epecuación inmobiliaria y el pensamiento único"

-Ha sido un año malo, pésimo para Izquierda Unida. Tania Sánchez se marcha; el varapalo electoral; la organización queda salpicada por temas de corrupción con las tarjetas Black…

-Ha sido un año de renovación, de limpieza, literalmente. En los últimos años, Izquierda Unida es la que ha resistido frente a la epecuación inmobiliaria y el pensamiento único. Hay que pensar que, en este país, hace cinco años el 90% votaba a PP y PSOE y votaba a burbuja inmobiliaria y a especulación financiera y los que resistíamos éramos llamados locos, éramos ejemplarizados como el quijote luchando contra Molinos, gente queestabachalada. Supimos detectar cien casos de corrupción municipal, que tenía un altocoste. Entonces, luchar contra la corrupción era algo mal visto, porque quitaba empelados,impedía que se trajera trabajo, cuado era en realidad un culto al cacique. También hubo corrupción en Izquierda Unida, legal o ilegal, en el caso de las tarjetas black, es muy difusa, no se sabe todavía cuánta es legal y cuanta ilegal. Lo que nosotros hicimos fue depurar responsabilidades. No sólo las de aquellos que estaban en procesos judiciales, que fueron expulsados de inmediato, dando ejemplo al resto de partidos que no hicieron lo mismo, sino además responsabilidades políticas. Aquellos que eligieron a esas personas también fueron expulsados. Lo que hemos conseguido es que ahora IU no tenga ni una sola sombra de corrupción. Eso implica un coste, porque implica estar todo el día en el Telediario estar asociado a una palabra, la corrupción, porque estábamos limpiándola, cosaque no han hecho otros partidos. Nosotros sí. Y en el caso de Madrid tenemos una oranización reconstuituida sin ningún tipo de sombra.

-¿Hay lastres dentro de Izquierda Unida? ¿Cayo Lara es un lastre para vosotros?

-Yo pienso que no. Somos líderes cada uno con características específicas. Cayo llega a un sector de la población con mucha más facilidad que yo, por ejemplo. Él, siendo agricultor, tiene unos códigos de interpelación frente a ese mundo que, yo, que soy un urbanita y profesor de universidad, por mi generación, me permite llegar a otros sectores. Eso no lo veo como un lastre. Lastre sería, objetivamente, aquello que está en contra de un proyecto. Y creo que en Izquierda Unida todos navegamos a favor de un mismo proyecto político a pesar de las diferencias que pudieran existir.

"No comparto que la decisión de Tania de abandonar una organización como IU fuera una buena decisión, en todo caso, procuro respetarla"

-Y con Tania Sánchez, ¿hay resabios?

-Tania Sánchez tomó una decisión personal de abandonar IU para irse a Podemos, aunque lo hiciera por etapas. Yo creo que hay que respetar su decisión, aunque no lo comparto en absoluto, porque no comparto que el proyecto de Podemos sea el mismo que el de IU. No comparto que la decisión de Tania de abandonar una organización como IU fuera una buena decisión, en todo caso, procuro respetarla; claro, pertenecemos hoy a proyectos distintos.

-¿Por dónde pasa la supervivencia de Izquierda Unida y qué no están dispuestos a hacer para sobrevivir políticamente?

-De sobrevivir, vamos a sobrevivir. No hay ninguna duda. Un proyecto no son sus siglas, es su estructura, sus ideas, su historia, su cultura. Nosotros tenemos 30.000 militantes, 2.000 concejales, en las últimas elecciones un millón y medio de votos. Tenemos elementos suficientes como para decir que no está en peligro, en ningún caso, la estructura de Izquierda Unida y las únicas condiciones es no abandonar nuestro programa político. Nosotros no podríamos pactar con el PP, porque defiende lo contrario. No podemos pervertir nuestros valores y principios. Tenemos que ir actualizando nuestras herramientas en función de los contextos pero sin renunciar a unos principios y valores. No creo que IU tenga un problema de supervivencia. Es verdad que hemos bajado en estimación electoral, cuando acepté la responsabilidad de ser candidato a las generales, IU estaba en un 3%, es decir, soy consciente de las dificultades que enfrenta mi organización. Pero como creo en a necesidad de que la gente formada dentro de la estructura de IU son necesarias para transformar la sociedad, tarde o temprano, asumimos los riesgos y la responsabilidad, yo principalmente, dentro de un proceso de tan ilusionante.

"Es verdad que hemos bajado en estimación electoral, cuando acepté la responsabilidad de ser candidato a las generales, IU estaba en un 3%"

-Que una persona nacida en 1985 se declare marxista y diga que más a su izquierda lo que queda es el abismo… o es un valiente, partiendo de que todo el mundo se arrima al centro porque vende mejor, o es un cándido redomado. ¿Con cuál de las dos nos quedamos en su caso?

-No estoy de acuerdo. Soy consciente de que en un momento en que la política está espectacularizada, incluso diría mercantilizada, que se entiende como un lugar en el que ofreces un producto y si se adapta a las necesidades del mercado te lo compran o no te lo compran. Por eso todo el mundo se va al centro, porque entienden que la gente es fundamentalmente de centro. Es una política que nunca va al fondo de los problemas y que queda siempre en la superficie . Tengo otra concepción de la política. Por eso no necesito renunciar a quien soy, necesito convencer a la gente de que mis opciones son las más realistas y las que más las benefician y si soy capaz de hacerlo, ganaré las elecciones. Si no soy capaz de hacerlo, no las ganaré. No tengo por qué disfrazarme. Tengo aun concepción de la política distinta, más atrevida, menos rentable desde el punto de vista del corto plazo, pero más pura y más noble. Pero al final hay que buscar soluciones radicales a los problemas, de lo contrario sólo atendemos a los síntomas. Si atacas sólo los síntomas las causas no desaparecen, tras esas causas hay unos responsables, hay unos culpables. Y nosotros identificamos al capitalismo como el culpable de esas causas.

-Bien, pero, por qué utilizar instrumentos del capitalismo en esa lucha. Por ejemplo, medios. La Sexta, pertenece al grupo de mayor concentración empresarial

-Ser comunista no significa vivir en una cueva. Ser comunista significa estar comprometido con una sociedad y mejorar las condiciones de vida de la gente trabajadora, de la gente que se tiene que madrugar, que no tiene capacidad para llegar a fin de mes, gente que tiene que tiene que aspirar a aunar contratos de un día. A esa gente es con la que hay que comprometerse y para eso hay que llegar a donde están y donde están es en el conflicto social, pero también en los salones de su casa y es ese espacio el mediático, que es necesario para la participación. A mí no me gusta ese formato de las televisiones que nos llevan a debates que antes de usar 30 segundos de palabras ya te han interrumpido. No me gusta. Me parece poco reflexivo. Me parece superficial pero hay que reconocer que llegan a la gente. No me parecen un instrumento del capitalismo. Los medios de comunicación ya existían antes del capitalismo. La television pública no es capitalista, no es privada. Es pública. Y en las televisiones privadas dominan las audiencias. A las que la rige una lógica de la moda en la que el mensaje es superficial. Ese es el tablero del juego. Nos puede gustar o no, pero lo que tenemos que intentar es trata de llegar a nuestra gente, porque al final, la pregunta que hay que responder es por qué alguien sin empleo o que no llega a fin de mes vota al PP. Hay que ir a su casa, ir a su barrio, ir al terreno de juego donde está al conflicto y entrar en el salón de su casa. Yo estoy dispuesto a convencer a la gente, pero sin cambiar mis ideas.

"A mí no me gusta ese formato de las televisiones que nos llevan a debates que antes de usar 30 segundos de palabras ya te han interrumpido. Pero hay que reconocer que llegan a la gente"

-Aquello de que aceptamos mejor el fin del mundo que el fin del capitalismo acabará por ser cierto, a su manera. Entremedias, escombros, desde la Primavera de Praga hasta la RDA ¿Qué hace que alguien nacido en 1985 se declare marxista?

-La frase es de Fredric Jameson, es un autor postmoderno marxista que idetinficaba al capitalismo como el responsable de los problemas de la sociedad. La crítica a la modernidad resultante de la ilustración, desmonta la idea de un progreso continuo, el relato de la historia y el progreso como si fuesen lineales. Que detrás de los descubrimientos científicos, llegarían nuevos hallazgos que nos llevarían al paraiso, una concepción por etapas, lineal, de la historia, y lo que nos desmotró la segunda guerra mundial, la bomba atómica, el totalitarismo en el que se convirtió la unión soviética y una serie de acontecimientos dramáticos fue que no necesariamente el futuro iba ser tan apacible y bueno para todo e l mundo, ni que la tecnología iba a traer el bienestar para todos. Eso es lo que abre paso a la crítica de la modenridad y la que nos pemrite pensar que el capitalismo se ha convertido en totalizante. El capitalismo está en todas partes porque ya no hay un bloque socialista, el capitalismo lo hemos interiorizado. Sigue existiendo. Cuando decimos la vida es así, en realidad estamos diciendo: la vida es así bajo el capitalismo. Pero como damos por hecho que el capitalismo es el sentido común, ni siquiera nos planteamos esa crítica. Estiendo que la gente esté acostumbrada a vivir bajo ese sistema. Sin embargo, entiendo el capitalismo, y esto lo digo como economista, se define por el hecho de que las sociedades se organicen a partir del criterio de la rentabilidad, de lo que da o no da dinero. Creo que ese es un modo de organización social profundamente detestable. El hecho de que haya una sanidad privada es el mejor ejemplo de que el capitalismo es detestable. Si vamos hacia un modelo socialista donde le criterio es democráticamente elegido donde si necesitas una operación, se va a pagar a través de un sistema fiscal donde los ricos son los que más constribuyen.

-Veamos, y para terminar: el tema Venezuela. IU o miembros de Izquierda Unidad tuvieron relación con el proceso político del Chavismo, a favor. ¿Cuál es la relación actual con ellos? ¿Están de acuerdo con lo que hace el gobierno de ese país?

-Izquierda Unida no pudo asesorar al gobierno venezolano, porque los partidos no asesoran lohacen, en tal caso, centros de estudio donde algunas personas sí pueden ser militantes de Izquierda Unida, aunque la mayoría han acabado en Podemos. Algunos, por ejemplo, formaban parte de la Fundación Ceps. Tenemos relaciones cordiales con Venezuela, no estamos de acuerdo con todo lo que ha hecho el sistema político venezolano, tanto con Chávez como con Maduro. No estamos de acuerdo en el 100%, pero lo contextualizamos en lo que es la lucha frente al neoliberalismo de los años 80 y 90 de América Latina, el Fondo Monetario Internacional, la lucha contra lo que eran las políticas neoliberales y, desde luego, somos partidarios de que haya un proceso de modernización en Venezuela que parta de luchar contra la pobreza y erradicar la desigualdad, por lo tanto, hemos tenido siempre buenas relaciones. Hemos estado en contra de los ataques tanto con los golpes de estado con ánimo militar como el del año 2002 como con la desinformación a la que está sometida la población española que conoce hasta el último detalle del gobierno venezolano y no conoce prácticamente nada del gobierno de Portugal. Eso tiene que ver más que ver con los intereses de la oligarquía española, medios de comunicación e intereses empresariales y editoriales, con la oligarquía de Venezuela.



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