España

Los barones presionan a Sánchez para dar un golpe de efecto que evite el sorpasso

Pedro Sánchez introducirá al PSOE en una gran trampa después del domingo y los barones críticos consideran que la forma de evitarla es anunciando ahora que solo gobernará si es el más votado.

Pedro Sánchez y el responsable de Organización del PSOE, César Luena, durante el último comité federal.
Pedro Sánchez y el responsable de Organización del PSOE, César Luena, durante el último comité federal. EFE

El peor sueño de numerosos dirigentes del PSOE es que el partido quede relegado el domingo a la tercera posición y Pablo Iglesias, en un gesto cínico de generosidad, anuncie que pone en manos de Pedro Sánchez la presidencia del Gobierno. “Al partido no le quedaría otra opción que elegir entre aceptar este caramelo envenenado o facilitar la continuidad del PP en La Moncloa”, avanza un alto cargo socialista. Para evitar caer en esta trampa, algunos barones le han trasladado a Sánchez la necesidad de arriesgar anunciando antes del domingo que solo gobernará si es el más votado, optando por la abstención en caso de que concurran a la investidura Mariano Rajoy, Iglesias o el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera. La idea sintoniza con la propuesta lanzada por Susana Díaz hace un mes, en el arranque de la precampaña: “hay que salir a ganar las elecciones, no a quedar segundos, porque si renunciamos a ganar, los ciudadanos no nos van a reconocer como el PSOE”, avisó la presidenta andaluza.

Los barones quieren que Sánchez arriesgue para evitar el domingo una catástrofe electoral

Los miembros del equipo que trabaja codo a codo con Sánchez recelan de esta propuesta de los barones porque consideran que sería tanto como anticipar un apoyo más o menos explícito del PSOE a la investidura de Mariano Rajoy. “No tiene por qué ser así”, explica uno de los presidentes autonómicos que defienden la iniciativa. “Si Pedro es el primero que encara la recta final de la campaña diciendo a nuestro electorado que hay que mirar de frente y no hacer caso a las encuestas, lo coherente es decir a continuación que salimos a ganar, que no nos conformamos con ser ni siquiera los segundos y, por tanto, que solo estamos dispuestos a gobernar si somos los más votados”.

El nerviosismo en el cuartel general del PSOE a medida que se acerca la hora de la verdad va en aumento porque se tiene claro que el adelantamiento por parte de la coalición Unidos Podemos, previsto por todas las encuestas, sería el final de Sánchez y abocaría a una solución de urgencia que pasaría por la formación de una gestora y la convocatoria posterior del 39º Congreso. Si una vez reabierta la guerra interna en el Partido Socialista, Iglesias irrumpiera con una oferta tan retadora como ofrecerle la presidencia del Gobierno, el lío “será monumental”, previene un miembro de la ejecutiva, y “lo único que haría es alimentar el enfrentamiento interno”. Los barones territoriales, tanto los defensores de Sánchez como sus detractores, no pierden tampoco de vista la promesa que hizo este último de someter de nuevo a la militancia los pactos postelectorales, salida que vuelve a interpretarse como otro intento de desautorizar al comité federal, el máximo órgano del partido entre congresos.

Evitar que Sánchez reaccione el 26J

La intención de algunos pesos pesados del partido, entre ellos de la propia presidenta andaluza, es no dar margen temporal alguno a Sánchez para que pueda reaccionar y plantar cara en caso de que el PSOE quede derrotado por Podemos y pierda por primera vez desde la Transición el liderazgo de la izquierda. Díaz, junto a los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y de Asturias, Javier Fernández, intentarán adelantarse a Sánchez la misma noche electoral pidiendo su dimisión en caso de que se produzca este sorpasso, para evitar así que, como hizo el 20-D, pueda disfrazar la derrota y anunciar, incluso, que intenta una nueva ronda negociadora con Podemos, algo que en este escenario pondría los pelos de punta a la mayoría de los dirigentes del partido.

Fuentes socialistas señalan que el expresidente Felipe González, entre otros miembros de la vieja guardia, comparte la opinión de algunos barones de que, vista la situación de emergencia que afronta el PSOE, Sánchez debería exponerse y apostar públicamente porque gobierne la lista más votada.

Algunos dirigentes territoriales apuestan por una abstención del PSOE en la investidura si el candidato es ajeno al partido

En Ferraz y en algunas baronías territoriales se culpa al exministro Jordi Sevilla de ser uno de los que con mayor ahínco y perseverancia está “calentando la cabeza” de Sánchez para que no ceda y defienda su derecho a llegar a La Moncloa aunque este domingo no sea el más votado, siempre que reúna los apoyos parlamentarios suficientes para arriesgar en esta aventura. Las fuentes señalan que se trata de una gran incongruencia por parte de Sevilla, teniendo en cuenta que tanto él como José Enrique Serrano, comentaron en privado después del 20D, mientras formaban parte del equipo negociador con Podemos y Ciudadanos, que darían la espantada en caso de que Sánchez llegara a formar Gobierno con Pablo Iglesias y aceptara sus condiciones.



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