España Descalabro de la 'tercera vía' de Ciudadanos por el retorno del "voto útil" al PP

El partido de Albert Rivera acusa la baja participación, uno de los mayores temores de la cúpula naranja, y se deja el voto de centro-derecha que arañó a los populares en los comicios de diciembre.

El partido de Albert Rivera ha sufrido este 26J un importante golpe con respecto al 20D, en el que obtuvo 40 escaños y un 13,9% de los votos. La formación naranja no ha pasado de los 32 diputados (ocho menos) y un 13,05% de respaldo (3.123.714 papeletas, casi 400.000 menos). Si su mejor escenario estaba entre un 14,5% y un 15,5% para igualar o aumentar sus 40 representantes, el resultado de este domingo ha evidenciado un serio descalabrado. Su dura campaña contra el presidente del Gobierno en funciones, el guante blanco mantenido con el PSOE, su vaga proyección como "voto útil" regeneracionista, la aparición del nombre de Rivera vinculado al caso del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, y especialmente una baja participación (tres puntos por debajo) en las urnas, uno de los mayores temores de la cúpula de C's, han hecho naufragar a quienes pretendían consolidar un espacio de centro, la tercera vía reformista, en el Parlamento. Ni siquiera su mensaje contra el riesgo que entrañan los populismos, tras la sorpresa del Brexit en el descuento, le ha valido a C's.

Según los analistas, Ciudadanos se habría dejado en la cita de este domingo parte de ese voto de centro-derecha que arrancó al PP en los comicios de diciembre. El partido naranja comenzó la campaña sin concretar si estaría dispuesto a abstenerse en una eventual investidura del líder de los populares, Mariano Rajoy. De hecho, cuando se le planteó esta cuestión a Rivera en el tempranero debate electoral, llegó a decir que "aquí no hay vetos a nadie".

Batacazo de la formación naranja en Castilla-La Mancha, donde sus tres diputados se han esfumado (dos han ido a PP y uno a Unidos Podemos)

Sin embargo, apenas unos días después, el candidato centrista dio un importante giro en su estrategia y en un desayuno informativo organizado por El Periódico descartó que C’s se abstuviera para hacer presidente a Rajoy. En un intento por no romper todos los puentes, el martes de la última semana de campaña Rivera corrigió el tiro y dijo que estaba dispuesto a sentarse con Rajoy (y con Pedro Sánchez) a negociar la formación de gobierno desde el 27 de junio, al día siguiente de las elecciones, "sin sillones y sin condiciones previas".  Este quiebro se producía mientras Rajoy apelaba al "voto útil" y pedía a los votantes de Ciudadanos que no "tiraran su papeleta" confiando otra vez en la organización naranja. Por su parte, Rivera se refirió al "voto útil" como el necesario para que "haya gobierno" y evitar unas terceras elecciones generales en apenas un año.

Respecto al secretario general del PSOE, el tono de los candidatos de C's, por lo general, se mantuvo bajo y no hubo grandes enfrentamientos, incluso deslizó la posibilidad de reeditar el acuerdo de El Abrazo.Cabe recordar que Rivera repitió una y otra vez en la campaña del 20-D, hasta el volantazo del último día, que nunca apoyaría ni a Mariano Rajoy ni a Pedro Sánchez. Luego terminó estrechando la mano del aspirante socialista con el argumento de que la situación no era la misma que antes de los comicios, puesto que el presidente del PP había rechazado la propuesta del Rey para someterse a la investidura.

¿Ha pasado factura a Ciudadanos su enconamiento con la figura de Rajoy, hasta el punto de descartar una abstención naranja que diera el Gobierno a los populares? ¿Ha pesado ello en el voto de centro-derecha que apostó por la formación naranja hace medio año y ahora ha regresado a su procedencia popular? Estas preguntas estarán sobre la mesa de la Ejecutiva este lunes.

'Pinchazo' entre los indecisos

De otro lado, Ciudadanos también se había fijado para este sprint final del 26J el objetivo de pescar votos entre 600.000 indecisos identificados por sus estrategas y que se encontraban en una franja ideológica de centro-izquierda, en concreto, en los valores 4-5 (siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha). A tenor de los resultados conocidos esta noche, la formación naranja tampoco ha sabido extender aquí sus redes, donde competía con el PSOE, su socio de investidura, y la versión más moderada de Podemos.

En este caladero de indecisos, Ciudadanos tal vez no supo marcar suficiente distancia con los socialistas y exprimir su discurso regeneracionista, de cambio frente al bipartidismo, frente a las fuerzas tradicionales. Dejando de esta manera que fuera Podemos, enfundado en un traje socialdemócrata, quien le comiera aquí el terreno, arrebatándole varios escaños.  La pregunta, en este caso, es si Ciudadanos aprovechó lo suficiente su perfil de formación emergente, en contra del bagaje socialista. De nuevo, como ocurrió el 20-D, el partido de Rivera no ha logrado explotar como tercera vía, como una fuerza de consenso, centrista y reformista al nivel de la UCD de Adolfo Suárez.

"Si la prioridad son los sillones, Ciudadanos estará en la oposición, haciendo una dura oposición al Gobierno de España", ha subrayado Rivera

En cuanto a los escaños perdidos, el grueso de los mismo se ha ido a manos del PP y la menor parte a Podemos. Así, Ciudadanos ha protagonizado un batacazo en Castilla-La Mancha, donde sus tres diputados se han esfumado: los de Guadalajara y Toledo han pasado al PP y el de Albacete a Unidos Podemos. A los populares también han viajado las actas naranjas de Salamanca y A Coruña, mientras que a la coalición de Pablo Iglesias y Alberto Garzón, lo han hecho la segunda por Sevilla y la de León. En Madrid se ha producido una de las bajas más significativas: la del secretario de Organización, Fran Hervías, que iba de número siete y se ha quedado fuera por escasos votos.

Rivera levanta el veto a Rajoy de la noche electoral a la mañana

En su comparecencia nocturna ante la prensa tras conocer los resultados, Rivera cargó contra la "profundamente injusta" ley electoral, que hace "ciudadanos de primera y de segunda", y señaló que su partido sólo se ha dejado nueve décimas con respecto al 20-D, lo que le ha llevado a reivindicar que "el centro existe". En este sentido, puso valor los 3 millones de votos obtenidos y recordó que se ha visto cómo era tan importante para su formación sumar un 1% más de apoyos, ya que les habría permitido salvar el escollo de la ley electoral. "Con casi un punto menos, hemos tenidos ocho diputados menos", explicó. Además, lanzó un recado a los populares por su alegría de esta noche, deslizando que han bajado casi 50 escaños en comparación con los comicios de 2011. 

En cuanto a las posibles negociaciones para la formación de gobierno, Rivera mantuvo su misma posición que en campaña, el veto a Rajoy: "Si la prioridad son los sillones, Ciudadanos estará en la oposición, haciendo una dura oposición al Gobierno de España", subrayó, volviendo a sugerir que el líder del PP dé un paso a un lado pese a ganar las elecciones. "Esto no acaba hoy, esto empieza hoy, veremos quién quiere hablar de cambios y no de enrocarse", remató. Sin embargo, esta mañana, en plena resaca del 26J, el líder naranja ha vuelto a cambiar de criterio y ha manifestado que "nunca hubo veto a Rajoy", emplazando a PP y PSOE a una reunión con C's a tres bandas. En declaraciones a Telecinco, Rivera ha levantado su oposición a la figura de Rajoy, la que expresó hace diez días en el desayuno de El Periódico y ayer mismo en la noche electoral. Así, ha dicho que tiene previsto llamar este lunes a los candidatos de PP y PSOE para "hablar primero de reformas", como la de la ley electoral, la despolitización de la Justicia o la situación de los autónomos, y dejar para "el final el debate del Gobierno".



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