España Andrés Herzog: “Los que están ahora en el Congreso son los que han vendido sus principios por un plato de lentejas”

El candidato a la presidencia de Gobierno ha renunciado a su cargo en UPyD y se ha apuntado al paro. En esta entrevista habla de su salida de la formación magenta y aclara la posible disolución del partido.

Andrés Herzog fue electo como candidato a la presidencia de Gobierno por UPyD tras vencer en las primarias a Irene Lozano. Casi dos meses después del 20D, Lozano ocupa un sillón en el Congreso como diputada socialista –aquel trasvase de último minuto- y él un puesto en la larga fila del paro. Tras conseguir 0,60% de los votos en las generales -menos que el partido animalista- Herzog renunció a su cargo como líder de la fundación magenta y de ahí se fue a las oficinas del Servicio Público de Empleo. “En España la gente se queda con la anécdota y esto es una anécdota. Yo lo vivo con naturalidad”, dice.

“Los partidos nuevos se han acostumbrado a la moqueta, a pesar de que recién acaban de pisarla”, dice el ex líder de UPyD

No es la primera vez que se reinventa. Luego de trabajar diez años en Garrigues, donde llegó a alcanzar el cargo de asociado, Andrés Herzog se lanzó a la aventura política de la mano de Rosa Díez. Fue el impulsor de todas las acciones judiciales de UPyD, como las emprendidas contra Bankia, las preferentes o las tarjetas black de Caja Madrid. Tras la marcha de Díez de UPyD le tocó a él. En caso de que convocaran unas nuevas elecciones, Andrés Herzog lo lleva muy claro: él no será la persona que represente a UPyD.

Cómo se ven los toros desde la barrera es una pregunta a la que Herzog responde con cierta frustración. A su juicio los partidos tradicionales, PP y PSOE, se caen a pedazos y las llamadas fuerzas emergentes se han acostumbrado muy rápidamente a las prerrogativas del poder. “Los partidos nuevos se han acostumbrado a la moqueta, a pesar de que recién acaban de pisarla”, dice. Elegante en sus formas y expresiones, Andrés Herzog intenta no hacer alusiones específicas. Tampoco se arrepiente de su paso por UPyD, porque supuso para él una escuela humana y política. Ahí, asegura, encontró lo mejor y lo peor: desde quienes dieron todo de sí y también a aquellos que fueron capaces de “vender sus principios por un plato de lentejas” a cambio de un escaño en el Congreso.

-Que su última ocupación antes de apuntarse al paro haya sido candidato a presidente de Gobierno es, por decir lo menos, paradójico.-No debería ser nada raro que un político pase al paro. Estamos acostumbrados a que acabe enchufado, o en el consejo de administración de una gran empresa. Yo lo vivo con naturalidad. De la misma forma que hace cuatro años dejé mi empresa y decidí lanzarme a esta aventura de la política, pues ahora con la misma normalidad vuelvo a mi actividad profesional, como haría cualquier español.

"No debería ser nada raro que un político pase al paro. Estamos acostumbrados a que acabe enchufado, o en el consejo de administración de una gran empresa"

-Trabajaba en Garrigues cuando entró al desierto político. ¿Entrará ahora al desierto de los autónomos?

-Estuve diez años en el despacho Garrigues, que es una gran firma, y ahora lo que más me apetece es trabajar por mi cuenta, compartir despacho con compañeros y hacer un proyecto personal de autónomo. No es un camino fácil, porque en España los autónomos tienen todo tipo de trabas, como ya estoy comprobando: cuando te enfrentas con el muro de la burocracia en España y de un sistema institucional absurdo con duplicidades y triplicidades. Por ejemplo, para pedir el alta de empleo tienes que ir a la oficina autonómica, pero para pedir la prestación tienes que ir a la administración central. Es un despropósito absoluto.

-¿De por cerrada su actividad política?

-Uno nunca puede predecir lo que va a pasar. Yo sigo teniendo conciencia política y no sólo se puede hacer política desde dentro de los partidos. La política está en todo: en las asociaciones, en los colegios profesionales, en las comunidades de vecinos. Eso es política también. Desgraciadamente en España la sociedad civil no es ni fuerte ni débil, sino prácticamente inexistente. Y ese es uno de los problemas que tiene nuestro país.

-Al ganar usted las primarias a Irene Lozano –mire: ella sí está en el Congreso, qué curioso-. Lo cierto es que usted recibe un UPyD golpeado. ¿No cree que Rosa Díez también debería de haberlo acompañado al paro?

-Rosa Díez está jubilada como funcionaria del Estado. Ella es otro ejemplo como el mío: personas honestas que no debemos ni aceptamos favores. Nuestras situaciones son perfectamente equiparables.

-¿Qué pasó con UPyD? ¿Cuándo comenzó a agrietarse?

-Cuando decidimos combatir el sistema y cuestionar el poder en España. Ahí es cuando comenzó a agrietarse: cuando decidimos negarnos a los repartos institucionales en la justicia, los organismos superiores o las televisiones públicas… Cuando decidimos cuestionar los privilegios políticos y llevar a los tribunales a importantes personas por corrupción política, muchos de ellos consejeros de grandes empresas de Ibex.

- Sin embargo, queda la sensación de que el partido no fue capaz de manejar su propia dinámica interna.

-No creo que tenga que ver con eso. Por supuesto que en UPyD ha habido problemas internos y discrepancias, pero creo que la causa principal tiene que ver con la hostilidad de los grandes grupos mediáticos. En España hay una oligarquía mediática y esos son los que deciden quién puede jugar o no en el tablero político. Y esos señores dijeron que UPyD no podía jugar en el tablero político. Nos sacaron fuera. Viví una campaña electoral en la que, por ejemplo, no preguntan por ti en las encuestas o deciden que no puedes participar en los debates, ni tener espacio en los informativos. Mi experiencia demuestra que en España hay una democracia de peor calidad que la pensaba. Es una oligarquía con sistema electoral.

"En España hay una oligarquía mediática y esos son los que deciden quién puede jugar o no en el tablero político"

-Grupos mediáticos, ¿cuáles? ¿Atresmedia, Prisa…?

-No hace falta y prefiero mencionarlos. Todo el mundo los conoce y no hacen falta grandes reflexiones. Ellos están ahí y deciden quién va o no a los debates. Quién está sentado en las tertulias. Y eso al final determina a la opinión pública, nos engañemos.

-Al margen de una supuesta hostilidad mediática, hay una causa real: la aparición de Ciudadanos fue un golpe, y muy duro, para UPyD.

-Eso forma parte de la misma operación mediática, que consistía en elevar a Ciudadanos y acabar con nosotros, que ocupábamos el mismo espacio electoral. Decidieron sustituirnos por un partido que no se cree las ideas que defiende y que está ahí para alcanzar el poder a toda costa.

-Siempre se dijo que UPyD tenía una impronta demasiado fuerte de Rosa Díez y que fue ella quien propició el fin electoral del partido ¿Tiene usted algún reproche contra ella?

-Ella fue víctima de una operación de desgaste contra su figura, como una manera de acabar con la marca. Es evidente. Había una gran identificación entre la figura de Rosa Díez y la marca de UPyD. Yo tengo toda mi admiración hacia Rosa Díez, creo que es una persona crucial en la historia política de nuestro país y que después de décadas sigue con los bolsillos vacíos, como un ejemplo de honradez.

-¿UPyD se ha retirado de todas las causas en las que se había apersonado?

-Sí, estamos en proceso de retirarnos de todas las causas de corrupción y eso es consecuencia de la falta de respaldo de los ciudadanos. Sin recursos y sin respaldo es muy difícil hacer este trabajo.

"Parte de la misma operación mediática consistía en elevar a Ciudadanos y acabar con nosotros, que ocupábamos el mismo espacio electoral"

-El resultado electoral fue menor del 1% ¿Había alguna noción de que esos resultados podían ser tan bajos? ¿Por qué seguir adelante?

-Lo teníamos muy complicado en unas elecciones generales, porque ya veníamos de un año electoral con unos resultados muy malos en las municipales y autonómicas, así como en Andalucía. Yo era completamente consciente de la dificultad, que suponía un reto y lo asumí como tal, como una cuestión, prácticamente de deber; de presentarnos a las elecciones y demostrar que nadie de fuera podía decidir quién se presenta o no. Eso es lo que hice y con una campaña bastante digna a pesar de todas las dificultades mediáticas. En esta campaña electoral en España se vulneró la ley. Nosotros recurrimos a la junta electoral, pero no recibimos apoyo porque estaba politizada, al igual que tantos organismos en España. Ese es el problema de fondo: la baja calidad de la democracia.

-Después de un mes del 20D ha sido imposible llegar a un acuerdo. ¿Qué percepción tiene de esta larga y desgastante situación? ¿Cuál es su lectura?

-Pues desoladora. Se confirman todos los temores en los que nosotros veníamos insistiendo: la inexistencia de un partido político que defienda el interés general de España, el interés general de los españoles, y lo que estamos viendo son unos partidos obsesionados por sus intereses de alcanzar el poder, por repartirse sillones. No hay un debate de ideas. Tenemos un partido como Podemos, que lo único que piensa es en el reparto de los ministerios y luego a otros partidos de la más absoluta irrelevancia, como Ciudadanos, que no sabemos muy bien qué es lo que quiere. No hay un proyecto y demuestra la poca talla que están dando. Están además PP y PSOE obsesionados por el mismo reparto.

-De las fuerzas del bipartidismo, ¿cuál cree que ha sido la fuerza más golpeada?

-Diría que el PSOE, porque no tiene ningún proyecto para España ni sabe lo que quiere. Pero luego, además tenemos unas fuerzas llamadas emergentes que tienen unos vicios muy parecidos al PP y el PSOE y esto es lo preocupante. Los partidos nuevos han asimilado los peores vicios de los partidos viejos. En seguida se han acostumbrado a la moqueta, a pesar de que recién acaban de pisarla.

"Los partidos nuevos han asimilado los peores vicios de los partidos viejos"

-¿Estaría planteado un congreso de disolución de UPyD?

- Tienen que ser los afiliados los que decidan sobre todo: la disolución, la no disolución, la refundación…

-¿De cuántas personas estamos hablando?

-En torno a diez mil militantes, que incluye afiliados y simpatizantes

-Si lo llaman para ocupar un cargo político. ¿Volvería?

-No creo que volviese a la política, aunque hubiese elecciones a corto plazo.

-Vienen días de calma para usted, unos días que seguro su familia agradecerá. ¿Tiene hijos?

-Estoy casado y estoy esperando familia. Mi mujer lo va a agradecer, porque la política en primera línea es muy exigente y te roba el tiempo.

"Hoy hay más partidos que nunca y no podemos asegurar que exista más pluralismo que otros años"

-¿Qué llamadas ha recibido?

-Muchos periodistas, sobre todo. También esta es otra cosa en España: que interesan más las anécdotas y esto no deja de ser eso, una anécdota.

-En la campaña electoral hubo un tono esperpéntico, del baile de la vicepresidenta al debate Rajoy-Sánchez repartiéndose golpes con una quijada de buey…

-Hoy hay más partidos que nunca y no podemos asegurar que exista más pluralismo que otros años. En esta especie de política del espectáculo, de talent show, lo que prima no el debate sino hacer monerías: jugar al futbolín con Bertín Osborne, hacer cosas estrambóticas, ir vestido de cualquier manera al congreso de los diputados, como si eso significara algo. Eso es en lo que se ha convertido el debate político.

-Si pudiera volver atrás, ¿volvería a hacer lo mismo?

-Totalmente, lo volvería a hacer porque he aprendido mucho. En UPyD he conocido gente extraordinaria que dedica su tiempo y su dinero sin esperar nada a cambio, y luego he conseguido lo contrario: gente que traiciona sus ideas por unos sillones. Y esos son los que han entrado en el congreso, como me decías antes, los que han vendido sus principios por un plato de lentejas ahora están sentados en el congreso de los diputados.

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