España

Las diferencias entre el protocolo de seguridad de Interior y del CNI

La grabación de las conversaciones que mantuvieron Jorge Fernández Díaz y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña en el despacho del ministro ha dejado en evidencia el protocolo de seguridad de Interior. 

El ministro del Interior en funciones y candidato del PPC por Barcelona, Jorge Fernández Díaz.
El ministro del Interior en funciones y candidato del PPC por Barcelona, Jorge Fernández Díaz. EFE

La grabación de las conversaciones privadas entre el titular del Interior, Jorge Fernández Díaz, y Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), han sorprendido no solo por el tema tratado, sino porque han sido tomadas en el despacho oficial del propio ministro en la sede central de Madrid.

La filtración de estas conversaciones ha dejado al descubierto y en evidencia los protocolos de seguridad del ministerio. ¿Cómo es posible espiar al ministro del Interior en su propio despacho? Esta es la gran pregunta, el interrogante que todo el mundo trata de resolver en estos momentos. 

La investigación ya está en curso y dos hipótesis parece que cobran fuerza. La primera es la existencia de micrófonos en la oficina, de la cual se desprende que alguien del propio ministerio y con acceso al despacho habría de haberlos colocado. La segunda es la monitorización del teléfono de De Alfonso, que podría haber sido utilizado para grabar la conversación de manera remota.

El escándalo constata la poca seguridad del Ministerio del Interior

En cualquier caso, el suceso constata la deficiente seguridad del Ministerio del Interior, ya que cualquier persona que haya sido citada o que haya concertado una cita con el ministro puede acceder a su oficina, previa presentación de su DNI, sin más protocolo de seguridad que el clásico arco de seguridad de los edificios oficiales en España. En la sede de Interior nadie tiene la obligación de entregar su dispositivo móvil a la entrada, de modo que hipotéticamente alguien puede acceder al despacho de Fernández Díaz con el terminal en el bolsillo. 

La única medida de seguridad, eso sí, es que se puede pasear libremente por las dependencias del ministerio. Desde el momento en que alguien que vaya a visitar al ministro llega a la sede, es recogido en el hall del edificio por algún miembro del gabinete del ministro y al finalizar su encuentro es acompañado de nuevo a la puerta principal.

El CNI obliga a sus visitantes a depositar su móvil a la entrada del recinto

Este escaso protocolo en Interior contrasta con el utilizado en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que cuenta -por cuestiones obvias- con mayores medidas de seguridad. Los espías controlan las visitas con un registro en el que detallan los aspectos relevantes de las mismas como su nacionalidad, su habilitación de seguridad y la necesidad de conocer el centro. Esto determina que a un visitante se le permita acceder con o sin escolta a un establecimiento clasificado.

A esto hay que sumarle que todos los locales del CNI están protegidos frente a escuchas tanto pasivas como activas y que a los visitantes se les exige que depositen su dispositivo móvil a la entrada del recinto. De hecho, hasta los propios agentes deben dejar su terminal en unas taquillas antes de entrar en las salas de reuniones.

Unas diferencias de protocolo más que notables entre el que probablemente sea uno de los lugares más seguros de España y otro que, por el carácter sensible de las informaciones que alberga, también debería de serlo.



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