España

Condenado a un año de cárcel un cabo del Ejército por romper una costilla a una soldado novata en el 'bautismo' militar

El oficial deberá pagarle 6.000 euros como indemnización por unos hechos ocurrido en junio de 2018 en la Base de Figueirido 

Dos militares caminan por una cinta desplazadora
Dos militares caminan por una cinta desplazadora Europa Press

Un cabo de la Brigada 'Galicia' VII del Ejército de Tierra (Brilat) ha sido condenado a un año de cárcel y a 6.000 euros de multa, por un delito de lesiones y otro de abuso de autoridad, por propinar un puñetazo a una soldado novata durante la ceremonia de iniciación militar conocida como 'bautismo'.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, fue dictada el pasado 5 de febrero por la Sala de lo Penal del Tribunal Militar Territorial Cuarto, con sede en A Coruña, por unos hechos que tuvieron lugar en junio de 2018 en la Base de Figueirido (Pontevedra).

En concreto, este episodio se produjo en el marco de las fiestas de aniversario de la Brilat. El día 19 de junio, un grupo de novatos que se incorporaban a la unidad recibieron lo que se conoce como 'bautismo', que consiste en que el personal recién llegado bebe cerveza tumbado en una mesa, utilizando la 'galleta' --distintivo que se borda en el uniforme- a modo de embudo, tras lo cual se la coloca en el torso y un compañero de su mismo empleo más antiguo le da sobre ella un golpe con el puño.

Sin embargo, al día siguiente, un cabo de la Brilat, "sin contar con la autorización" del capitán de compañía "ni de ningún otro mando" -señala el fallo-, hizo llamar a los soldados de nueva incorporación para que acudiesen ante él. Una vez allí, les explicó "que no le había gustado" el 'bautismo' que les habían hecho la jornada anterior porque "se había hecho distinción entre hombres y mujeres en cuanto a la intensidad del puñetazo".

A su entender, las mujeres habían sido golpeadas "de manera más leve" y dijo "que todos tenían la condición de militar" y que "no iba a hacer ninguna distinción". Por esto mismo, el cabo procedió nuevamente a 'bautizar' a los soldados de último ciclo, que bebieron un chupito de licor café con la 'galleta' nuevamente como embudo, tras lo cual les volvió a propinar el puñetazo en el torso.

Una fractura en una costilla

Una de los soldados de este grupo, la perjudicada por los hechos recogidos en la sentencia, recibió "un golpe fuerte" tras el cual se quejó "de que le dolía el pecho". En los días sucesivos, asegura el fallo, notaba que este dolor "no solo no cesaba, sino que iba en aumento", por lo que acabó acudiendo a un traumatólogo y, tras una ecografía, se constató que tenía una costilla izquierda fracturada.

Así, la soldado acudió a los servicios sanitarios de su unidad para solicitar que le rebajaran el ejercicio físico. Aunque en un principio no explicó al teniente médico el motivo de la lesión porque "no quería tener problemas", finalmente terminó por derrumbarse y confesar que el cabo le había dado un golpe en la zona del esternón durante el 'bautismo'.

La perjudicada permaneció de baja médica desde el 24 de julio hasta el 9 de agosto, aunque no fue hasta el día 8 de octubre cuando recibió el alta por parte de los servicios sanitarios de la Base de Figueirido. A pesar de su reincorporación, tal y como consta entre los hechos probados, la soldado "sintió el rechazo de sus compañeros y el malestar por todo lo que había ocurrido".

Por todo ello, el cabo fue condenado a nueve meses de prisión, más suspensión militar de empleo, por el delito de abuso de autoridad previsto en el Código Penal Militar, además de otros tres meses por un delito de lesiones. Asimismo, tuvo que indemnizar a la víctima con 6.000 euros por el daño físico y moral producido. Sin embargo, cualquiera de las partes puede interponer un recurso de casación contra esta sentencia ante el Tribunal Supremo.

"Conducta grave"

En el propio fallo, el tribunal militar hace constar que todo superior debe "observar un comportamiento correcto y deferente" hacia sus subordinados "en concordancia con el respeto y obediencia" que, a su vez, deben estos al primero. Así, el tribunal considera que agredir a un inferior durante el desempeño de sus funciones y en presencia de otros miembros de la unidad es una "conducta grave", sin importar que el agredido lo asuma "de forma voluntaria" o que sea bajo el pretexto de que es una novatada, un 'bautismo' o cualquier otra práctica de iniciación.

"El hecho de que un novato se preste a la realización de este tipo de conducta no la legitima en absoluto y ha de ser el superior o compañero, con mayor antigüedad en el destino, quien no se ha de prevaler de su veteranía o antigüedad para realizar una conducta ilegítima", añade el tribunal con sede en A Coruña.

Además, la Sala de lo Penal de este órgano rechaza la postura de la defensa al alegar que el 'bautismo' -que, de hecho, será investigado en un procedimiento aparte- es una conducta "generalizada" y que otros compañeros de la unidad la practicaban "con la aprobación y consentimiento de los mandos".

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