Alerta naranja en Génova frente al ascenso de Ciudadanos

El 'gobierno de los guapos': el PP afina el tiro contra un posible pacto Rivera-Sánchez

Alerta naranja en el PP. El excelente resultado de Ciudadanos en Cataluña ha zarandeado a Génova. Aumentan los recelos ante un posible pacto Sánchez-Rivera tras las generales. "El gobierno de los guapos", ironizan desde las filas pupulares, que afinan su artillería contra este objetivo.

Mariano Rajoy se estrecha la mano con Pedro Sánchez.
Mariano Rajoy se estrecha la mano con Pedro Sánchez. EFE

Rajoy lo tiene claro. Hay que laminar las posibilidades de que Pedro Sánchez pueda vencer el 20 de diciembre, tal y como apuntan ya algunas encuestas. El presidente del Gobierno martillea con insistencia sobre el radicalismo manifiesto del líder del PSOE, a quien le reprocha los pactos con el "sectarismo" a los que ha llegado en numerosas localidades y autonomías de España. Podemos está en baja y los socialistas han quedado atrapados en algunas plazas con estas alianzas sumidas ahora el un relativo descrédito.

Nadie duda en el PP que Rivera no respetará su teoría de secundar al partido más votado en las próximas elecciones generales

Pero Ciudadanos, por contra, vive un momento de gloria tras sus espléndidos resultados en Cataluña. Este fin de semana, los dirigentes de Ciudadanos, con Inés Arrimadas al frente, han ocupado portadas y minutos en todos los medios informativos. Una marea naranja empieza a inundar el tablero político. Y en el PP cunde ya la especie de que un acuerdo postelectoral entre PSOE y Ciudadanos, a la andaluza, podría descabalgarles de la Moncloa. Nadie duda ya de que Rivera no respetará su teoría de secundar al partido más votado. El líder de C's evita referirse a este tema, aunque en el PP se temen que apoyaría a Sánchez si Rajoy no logra una ventaja de escaños incontestable. Es lo que en el Partido Popular denominan "el gobierno de los guapos", es decir, el acuerdo entre estos dos candidatos jóvenes, con excelente perfil mediático, hábiles comunicadores pero sin poso, sin solidez ideológica y sin experiencia en la gestión de lo público.

Una doble estrategia

De ahí que en Génova se trabaja en una estrategia doble. Por un lado, centrar el fuego sobre el enemigo palmario y ostensible, es decir, el PSOE, con un líder inconsistente, zigzagueante y tacticista, Pedro Sánchez, que ni siquiera es capaz de presentar un proyecto sólido para España, y al mismo tiempo, recordar, en tono suve y moderado, que el partido de Rivera no representa el 'voto útil', sino que será tan sólo la pieza que coloque al PSOE en la Moncloa.

Se acabaron los ataques toscos y zafios al estilo de 'naranjito' y 'Chutadans', que el PP utilizó con mala fortuna en las municipales. Ahora se pretende trabajar con 'finura', esa expresión que alguien ha colado de rondón en el lenguaje contemporizador y dialogante de un Rajoy renovado. El presidente del Gobierno, en su entrevista en Antena 3, ya mencionó, sin citar a Ciudadanos, que 'los experimentos, con gaseosa'. El sábado en Valencia, retornó por ese mismo camino al referirse a esos 'amateur' que ni siquiera han sido concejales.

En Génova daban por hecho que el segmento más conservador y antinacionalista en Cataluña era de Ciudadanos. Allí se han adueñado del estandarte de la lucha contra el separatismo, que hasta ahora sotentaba el PP. Pero Cataluña es territorio Rivera. Y no se trata de un resultado extrapolable, según las fuentes mencionadas. Ciudadanos carece de estructura sólida fuera de Cataluña y de Madrid. No existen an Navarra, ni País Vasco, ni Galicia. En Andalucía, comentan los estrategas del PP, les va a pasar factura su incómodo papel de monaguillos de Susana Díaz. Y en Castilla-la Mancha, por ejemplo, lo único que consiguieron con sus casi cien mil votos fue facilitarle al socialismo de Bono su regreso al poder. Un fiasco, comentan estas fuentes.

El PP ha visto la diferencia de trato que reciben los socialistas andaluces en comparación con el calvario al que se está sometiendo a Cifuentes en Madrid

La cúpula de la formación naranja siempre ha respirado más cerca de la izquierda que de la derecha y a muchos de sus dirigentes les da urticaria pensar en la idea de apoyar al PP. Se ha visto en la diferencia de trato que reciben los socialistas andaluces en comparación con el calvario al que se está sometiendo a Cifuentes en Madrid. Comentan en privado que, además, el PP les dedica constantes ataques y reproches públicos en forma insistente mientras que desde las filas socialistas tan sólo reciben mensajes afables y señales de complicidad. El PSOE está en proceso de alejamiento total de Podemos y de aproximación evidente hacia Rivera. Ciudadanos se deja querer pero no desvela cuáles serán sus intenciones llegado el momento de la verdad. ¿Apoyarán al PP si se deshace de Rajoy? ¿Facilitará que Sánchez llegue a la Moncloa? Todo enigma.

El PP teme como un nublado esta aproximación entre Sánchez y Rivera. Por eso van a a forzar la máquina, durante la campaña electoral de las generales, para ofrecer la imagen de un Mariano Rajoy sólido, solvente, con experiencia, que gobierna, que ejecuta, que inaugura proyectos, frente a los dos 'jóvenes guapos', una pareja de recién llegados, sin trayectoria y que tan sólo salen en la tele y recitan eslóganes prefabricados. "No es lo mismo gobernar que atiborrar las tertulias", suele recordar Rajoy en sus intervenciones. Ahora insistirá en esa línea para desmontar a Sánchez y, sobre todo, frenar el incontenible ascenso de Ciudadanos. Alerta naranja.



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