CASO PÚNICA

Granados recibió caballos, joyas y “putitas de confianza” a cambio de parcelas municipales

Francisco Javier de Frías García, exguardia civil y testaferro del constructor Antonio Pardal Reyes, desveló a la Guardia Civil las prebendas con que éste agasajó a Francisco Granados cuando era alcalde de Valdemoro, entre ellos caballos, joyas y “putitas de confianza”, a cambio de la adjudicación de parcelas municipales.        

Francisco Granados en una de sus recientes comparecencias por videoconferencia ante una comisión de investigación de la Asamblea de Madrid.
Francisco Granados en una de sus recientes comparecencias por videoconferencia ante una comisión de investigación de la Asamblea de Madrid. EFE.

El constructor Antonio Pardal dirigía un entramado empresarial en el que aparecen como administradores diversas personas que actúan a modo de testaferros, entre ellas Francisco Javier de Frías García, un exguardia civil que trabajó para él durante 25 años, y que el pasado 1 de septiembre de 2015 compareció ante los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para desvelar las prebendas con que su jefe agasajaba a Francisco Granados cuando era alcalde de Valdemoro y a otros cargos del consistorio como José Miguel Moreno Torres (sustituiría a Granados al frente del consistorio). Frías recibía por su labor entre 150.000 y 200.000 pesetas mensuales más una gratificación a final de año.

Las empresas de Pardal resultaron beneficiarias de diversas adjudicaciones públicas de parcelas que “se realizaron contraviniendo la legislación aplicable, mediante un procedimiento que no solo perjudicaba los intereses patrimoniales del Ayuntamiento, sino que otorgaba a las autoridades municipales un margen de discrecionalidad suficiente para adjudicar dichas parcelas en beneficio de quienes estimaran oportuno”, según un informe de la UCO fechado el pasado 20 de abril sobre las relaciones entre el constructor y Francisco Granados. Parcelas en las que el constructor desarrolló después promociones de naves industriales, concretamente en los polígonos Rompecubas y Valmor de Valdemoro. En una ocasión Pardal actuó también como intermediario para lograr la adjudicación de un contrato público de proyecto-construcción de un colector en Valdemoro a una Unión Temporal de Empresas (UTE) de las compañías COMSA-DETEA por un importe superior a los seis millones de euros, percibiendo una comisión del 5%.

El empresario Antonio Pardal decía que Francisco Granados "es el único político que nos ha dado de comer y hay que repartir"

El trato de favor recibido por Antonio Pardal era correspondido en forma de regalos hacia los dirigentes del ayuntamiento de Valdemoro porque, como indica Francisco Javier Frías en su declaración, Pardal decía que Francisco Granados “es el único político que nos ha dado de comer y hay que repartir”. Esos repartos consistían en joyas compradas en la joyería Yanes que el propio Frías llevaba a casa de Granados, e incluso al ayuntamiento. El agasajo incluía también ropa de alta costura, cestas de Navidad y el alojamiento con los gastos pagados en el hotel Alfonso XIII de Sevilla durante la Feria, coches de caballos, coches de lujo puestos a disposición para los traslados (que eran conducidos por el propio Frías), entradas para los toros, e incluso cabezas disecadas de algunos de los animales lidiados.

Francisco Javier de Frías señala que sabe que también se han pagado para Francisco Granados y José Miguel Moreno “servicios en clubes de alterne como el situado frente al campo del Betis, en la Avenida de las Palmeras, que él mismo los llevaba allí”, e incluso que llegó a recoger “a dos señoritas llegadas de Barcelona, que se alojaron en el Alfonso XIII” y que, según Pardal, eran “las putitas de confianza de José Miguel Moreno”.

Obras en una finca.

El testigo sostiene también que cuando era administrador de Larena 98, una de las empresas de Pardal, pagó una finca y realizó obras de acondicionamiento consistentes en reconstruir una vivienda, construcción de boxes para caballos, un picadero y una piscina, entre otros arreglos, que le dijeron era para Granados. “Allí llevó personalmente caballos propiedad de Antonio Pardal como regalo para disfrute de las hijas de Granados (…) Que la mujer de Granados se encaprichó de un caballo blanco y él mismo se lo llevó a la finca de Valdemoro como regalo de Pardal. Estos regalos se prolongaron desde el año 1999 hasta el 2007.

El testimonio de Frías asegura que los favores de Granados no se limitaron a la concesión de parcelas públicas, sino que también colocó a una hija de Pardal, Clemencia Pardal Hernández, en el ayuntamiento, y a un sobrino, Manuel Martín Pardal, en la Comunidad de Madrid.

El informe de la UCO concluye que por las razones expresadas se considera al empresario Antonio Pardal responsable de los presuntos delitos de tráfico de influencias y cohecho, y a Francisco Granados y José Miguel Torres Moreno de los de tráfico de influencias, cohecho y fraude en la contratación pública.



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