LA MAFIA DEL AGUA El calvario de cinco represaliados de Acuamed: "Yo era un apestado"

Fueron despedidos o removidos de sus puestos por cumplir la Ley. Se negaron a cumplir los deseos de la mafia dirigida por el presunto 'capo' Arcadio Mateo. Todos han relatado su calvario ante el juez Velasco.

El titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6, Eloy Velasco, ha escuchado durante la instrucción del caso Acuamed el testimonio de varios trabajadores que sufrieron presiones por no claudicar ante los intereses de Arcadio Mateo, director general de la empresa pública de aguas y presunto cabecilla de esta red de corrupción. En total, el instructor y la fiscal Anticorrupción, Inmaculada Voltán, ha recabado el testimonio de cinco empleados de Acuamed que sufrieron "presiones". El haberse negado a firmar pliegos de dudosa legalidad o el rechazar pagar precios inflados por materiales de obra los llevaron a ser despedidos o removidos de sus cargos.

El juez tomó declaración a los tres ingenieros que fueron despedidos por Acuamed por negarse a inflar contratos o firmar pliegos de dudosa legalidad

Entre ellos, una pieza clave en el descubrimiento de la trama es Francisco Valiente, exdirector general de Ingeniería despedido por decisión de Mateo y que denunció los hechos. El denunciante aseguró al juez Velasco que comenzó a sospechar de los contratos fraudulentos en esta empresa pública ligada al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, cuando le hablaron de la falta de seguro de la desaladora de Almazora en Almería que se inundó en septiembre de 2012. "Me dijeron que estaba claro que la culpa de no tener seguro era de todos y que había un acuerdo al máximo nivel, con el ministro", explicó en sede judicial Francisco Valiente, que ocupó el cargo de director financiero de Acuamed hasta que fue cesado en marzo de 2014. "¿Qué ministro?", le preguntó el juez Eloy Velasco, a lo que contesta este confidente que "Arias Cañete".

Francisco Valiente relató al juez las "insoportables" presiones que sufrió para efectuar a FCC unos pagos supuestamente irregulares, que, según su versión, habían sido acordado en reuniones "al más alto nivel" con el exministro Miguel Arias Cañete.

En la misma línea testificó en la Audiencia Nacional Azahara Peralta, una de las dos ingenieras que fueron despedidas precisamente por negarse a dar el visto bueno a las irregularidades de la trama. En su comparecencia ante el instructor, Peralta explicó que sufrió presiones por parte de la número 2 de Acuamed, María Gabriel Mañueco. La ingeniera puso de relieve que a ella se le comunica que va a ser despedida cuando tenía ya hechas las certificaciones de uno de los proyectos de la empresa de aguas que ella se negó, curiosamente, a modificar. "Y posteriormente me entero de que se le dan indicaciones a mi asistencia técnica para que haga una certificación distinta a la que había hecho yo", recalcó en el juzgado.

"Recibí amenazas de cortes de cabeza"

Por otra parte, la exgerente de Acuamed para Cataluña y Valencia, Gracia Ballesteros, contó en la Audiencia Nacional cómo esta empresa pública adjudicaba contratos y pagaba incluso por obras que no existían, como los dos millones de euros por una escollera en Valencia. "No había que ser muy listo para detectar que aquello era falso", asentó. Ballesteros también fue despedida por Acuamed y deberá ahora ser readmitida por la empresa tras haber ganado el pleito judicial a la Administración.

Asimismo, el juez Eloy Velasco escuchó la versión que le dio otro de los ingenieros de Acuamed que fue despedido por negar a firmar el sobrecoste de unos tubos empleados en una de las obras de Acuamed. Se trata de Ramón Jiménez quien relató su particular calvario a Velasco. Los problemas empezaron cuando él dijo que los citados tubos, que fueron comprados en Lorca (Murcia) en vez de en Vitoria sin explicación lógica, "los pagase quienes los habían pedido". Entonces, relató cómo el contratista de la obra le decía: "Si tú no certificas los tubos alguien tendrá que certificarlos, ¿no? Y yo le decía yo no voy a ser y él me decía igual hay que cambiar al director de obra y yo le respondí que igual me hacían un favor". Posteriormente, el contratista se reunió con Ramón Jiménez y con Jaime de Miguel, gerente territorial de Acuamed en Murcia, para tratar el asunto. En dicho encuentro, el ingeniero mantuvo su postura y se negó a asumir los sobrecostes derivados de las compras de los tubos lo que le llevó a ser destituido como director de la obra.

Otra de las 'víctimas' de Acuamed fue David Soriano, ingeniero de la sociedad estatal desde 2008, que después de presentar su renuncia del proyecto de la desaladora de Torrevieja, del que fue director de explotación, recibió amenazas y presiones para que “rebatiera” la denuncia de la fiscalía sobre el refuerzo de la red de abastecimiento de Campello y Mutxamel, de la que él había preparado un informe junto a Ballesteros. “Era una situación muy tensa”, detalla Soriano ante el juez, en donde apunta a que el responsable de contratación, Javier Gómez, pidió a Arcadio Mateo su cabeza: “Recibí amenazas de despidos, cortes de cabeza”, apunta.

“Yo era un apestado”, llega a explicar el trabajador de la sociedad estatal durante su declaración como testigo el pasado mes de enero en el marco de las investigaciones. “La sensación general era que se iba quien no entraba en el juego”, y es que en pocos meses, relata, se despidieron a muchas personas. “Yo me quito pero es que si no me iban a quitar”.



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