LA MAFIA DEL AGUA

El Gobierno readmite en Acuamed a la recién excarcelada 'número 2' de la mafia del agua

Gabriela Mañueco, señalada por el juez Eloy Velasco como la mano derecha del cabecilla, Arcadio Mateo, en el amaño de contratos de la empresa pública, se ha reincorporado este martes a la compañía tras abandonar el viernes la prisión bajo fianza. El pasado 20 de abril también ocuparon sus puestos de trabajo otros dos de los presuntos implicados. Mientras tanto, el Ministerio de Agricultura batalla en los tribunales para no recolocar a dos de las denunciantes del escándalo que fueron despedidas.

Imagen de archivo de Isabel García Tejerina.
Imagen de archivo de Isabel García Tejerina. EFE

Vuelta al trabajo de otro de los implicados en el escándalo de corrupción en la empresa pública Aguas de las Cuencas Mediterráneas SA (Acuamed SA). Gabriela Mañueco Pfeiffer, directora de Ingeniería y Construcción de la compañía hasta su detención el pasado mes de enero, se ha reincorporado este martes a la sociedad estatal dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que dirige en funciones Isabel García Tejerina. Lo ha hecho después de abandonar el viernes pasado la cárcel tras abonar la fianza de 300.000 euros que le impuso el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, Eloy Velasco. Mañueco es señalada por la investigación como la supuesta mano derecha del principal implicado en la trama, Arcadio Mateo del Puerto, director general de la compañía y único de los integrantes de la bautizada como 'mafia del agua' que permanece entre rejas a la espera de recaudar los 600.000 euros de fianza que el magistrado ha fijado en su caso.

El auto del juez Velasco que la envió en enero a prisión calificaba a Gabriela Mañueco como el "brazo derecho" del principal cabecilla de la trama, Arcadio Mateo 

La llegada de la que fuera responsable de Ingeniería y Construcción a la sede la compañía en el número 11 de la madrileña calle Albasanz ha provocado un enorme revuelo entre los empleados, que hace sólo dos semanas ya vivieron un episodio similar con la reincorporación de otros dos implicados tras su paso por la cárcel. Según confirman a Vozpópuli trabajadores de la sociedad estatal, Gabriela Mañueco no ocupará el cargo que tenía cuando fue detenida en enero y ha sido recolocada en el departamento de Explotación, situado incluso en una planta del edificio diferente a la que se ubicaba su anterior despacho. El malestar en el seno de Acuamed se incrementa porque estas recolocaciones se han producido mientras Gracia Ballesteros y Azahara Peralta, dos ingenieras que fueron despedidas precisamente por negarse a dar el visto bueno a las irregularidades de la trama, continúan batallando en los tribunales su readmisión. Al cierre de estas líneas, fuentes oficiales del Ministerio de Agricultura no habían respondido al requerimiento de información sobre esta readmisión realizado por Vozpópuli.

En el auto del pasado 20 de abril por el que envió a Gabriela Mañueco y a otras cuatro personas a prisión, el juez Velasco ya destacaba el papel de ésta en la trama como "brazo derecho" de Arcadio Mateo, el cabecilla en la trama, sobre todo cuando éste decidía "destituir o remover de su puesto" a los funcionarios que no se plegaban a sus irregularidades. De hecho, fue él quien la nombró directora de Ingeniería y Construcción para sustituir, precisamente, a Francisco Valiente, el directivo de la compañía que destapó las supuestas irregularidades con su denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción y que también fue despedido por ello en abril de 2014. Desde ese puesto, Gabriela Mañueco presuntamente dio "órdenes irregulares y arbitrarias" que facilitaron los amaños investigados ahora por el magistrado y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil dentro de la 'Operación Frontino'

El antecedente de abril

El episodio de la readmisión de Gabriela Mañueco es similar al vivido el pasado 20 de abril con Francisco Javier Gómez Pastor y Pablo Martín Mira, quienes se reincorporaron aquel día a sus puestos de trabajo al abandonar la cárcel tras abonar sendas fianzas impuestas por el juez Velasco. El destacado papel supuestamente jugado por ambos también fue resaltado por el magistrado en el auto de enero que los envió a prisión. Según señalaba el magistrado en aquel escrito, el primero era el gerente de Contratación y el segundo gerente territorial en la cuenca del río Júcar cuando se produjeron las irregularidades y supuestamente tuvieron una participación activa en las mismas. De hecho, las investigaciones apuntan a que ambos "lo hicieron plegándose sin discusión" a Arcadio Mateo y Gabriela Mañueco. Todo "en búsqueda de beneficios propios como ascensos, prebendas y agasajos de los contratistas". El juez llegaba a apuntar la existencia de pagos en especie como alquileres de coches de lujo, estancias en hoteles e, incluso, la colocación de familiares en las empresas beneficiadas.

El pasado 20 de abril ya se reincorporaron a Acuamed otros dos directivos que habían sido encarcelados por su implicación en la trama 

Tres reincorporaciones que han coincidido en el tiempo con el pleito iniciado por dos trabajadoras, Gracia Bastelleros y Azahara Peralta, despedidas precisamente por negarse a dar luz verde a las irregularidades con las que se intentaron presuntamente camuflar pagos millonarios a FCC a través de otro contrato. La vista por el primero de estos despidos se vio el pasado 1 de abril en el Juzgado de lo Social número 19 de Madrid. Entonces, el Consejo de Administación de Acuamed, el mismo órgano que había despedido a ambas fulminantemente el verano anterior, ordenó a los abogados del la compañía pública que ofrecieran a la primera la readmisión con condiciones. La ingeniera se negó y la vista se celebró. Aún no hay sentencia.

Ambas habían denunciado antes de su despido que su oposición a dar el visto bueno a las supuestas irregularidades que les presentaban Arcadio Mateo y Gabriela Mañueco les había llevado a sufrir una situación de auténtico acoso laboral. De hecho, la primera de ellas llegó a remitir una carta al entonces número 2 de Agricultura, Federico Ramos de Armas y tres más a su sucesor, Pablo Saavedra, en las que detallaba "presiones, amenazas y descalificaciones" por parte de sus jefes. Aquellas misivas, la última de las cuales llegó a la sede del Ministerio el 28 de julio, nunca obtuvieron respuesta y dos días después el Consejo de Administración de Acuamed se reunió con un orden del día en el que se incluía, precisamente, el despido de ambas trabajadoras. Hoy, nueve meses después, ambas siguen fuera de Acuamed, mientras tres de los principales implicados en el escándalo han sido readmitidos y ocupan de nuevo despachos.


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