España

Mas estalla ante las críticas de su propio gobierno: "¿Me estáis pidiendo que haya elecciones?"

Intenso debate en la reunión del Consell del pasado martes a propósito de la iniciativa de resolución secesionista registrada por Junts pel Sí y la CUP. El president en funciones argumenta que pactar con los radicales es la única opción para gobernar; Francesc Homs admite que no hay garantías.

Mas y sus consellers, en la reunión del Govern del pasado martes.
Mas y sus consellers, en la reunión del Govern del pasado martes. EFE

La propuesta de resolución secesionista presentada el pasado martes por Junts pel Sí y la CUP no sólo ha provocado un acercamiento poco habitual (y más en época preelectoral) entre los partidos constitucionalistas (el presidente Mariano Rajoy se reunió el miércoles con Pedro Sánchez y lo hará hoy con Albert Rivera y Pablo Iglesias), sino que también ha causado acusadas discrepancias en el seno del Gobierno catalán. Hasta el punto de que el propio Artur Mas, viéndose contra las cuerdas, habría sugerido a sus consellers la posibilidad de nuevas elecciones.

"¿Qué me estáis pidiendo?, ¿que haya elecciones?", exclamó Mas en plena reunión del Consell y tras un acalorado debate entre algunos miembros de su Gobierno. Fue el titular de Economía, Andreu Mas-Colell, el primero en mostrar su sorpresa ante la propuesta que Junts y la CUP acababan de presentar, lanzando un indignado "¿pero esto qué es?", según cuenta La Vanguardia

Hasta seis miembros del gobierno de Artur Mas criticaron la propuesta de resolución presentada por Junts y la CUP

A la protesta de Mas-Colell, que considera el documento y su intención de saltarse la ley una barbaridad, le siguen nuevas críticas por parte del titular de Interior, Jordi Jané, y el de Territorio, Santi Vila. Ninguno de los dos comparten el contenido del texto. Vila incluso lamenta la intervención de la nueva presidenta del Parlament, Carmen Forcadell, proclamando la República catalana.

Sin garantías de investidura

Es entonces, según el relato de La Vanguardia, cuando otros dos integrantes del Consejo, Felip Puig (Empresa) e Irene Rigau (Educación), desde un punto de vista más pragmático, preguntan si la aprobación de esa declaración permitiría al menos que Mas sea elegido president. El conseller de Presidencia, Francesc Homs, reconoce que, a pesar de la iniciativa, no hay garantías de cara a la investidura, lo que provoca que tanto Rigau como Puig califiquen de sinsentido la resolución: no era necesaria, aseguran. Germà Gordó, titular de Justicia, es otro de los que discrepan.

El único que parece avalar la propuesta de Junts y la CUP es el responsable de Cultura, Ferran Mascarell, quien asegura no estar sorprendido ya que era lo que incluía el programa electoral. Otros, como la vicepresidenta y portavoz del Ejecutivo catalán, Neus Munté, o la consellera de Gobernación, Meritxell Borràs, no se pronuncian.

En ese momento, Mas decide intervenir, recordando a su equipo que un pacto con la CUP es la única opción que tienen de gobernar y zanjando el intenso debate con la pregunta citada anteriormente: "¿Qué me estáis pidiendo?, ¿que haya elecciones?". Tras alguna tímida propuesta para salir del atolladero -como la de una votación secreta en el pleno de investidura, que fue inmediatamente descartada-, la reunión del Gobierno catalán, un Ejecutivo cada día más dividido ante la deriva radical de Artur Mas, se disolvió.

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