España Rajoy redobla la presión a Sánchez con unas terceras elecciones el día de Navidad

Otros posibles comicios el 25 de diciembre están condenados a una abstención altísima del electorado, que podría ser histórica tanto por la fecha en cuestión como por el hartazgo y la desafección política que esta salida generaría en los españoles.

Se despejó la incógnita. La presidenta del Congreso, AnaPastor, anunció ante los medios de comunicación en la Cámara baja que el esperado debate de investidura comenzará finalmente el martes 30 agosto (se votará primero el día 31 y la segunda vuelta, de fracasar la primera llamada, sería el viernes 2 de septiembre). De no salir investido el candidato popular, Mariano Rajoy, y no intentarlo después el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, algo de lo que el líder popular está convencido, las terceras elecciones generales serían, según marca la ley, el 25 de diciembre, Día de Navidad. Con la fijación de esta fecha, entre las disponibles en los próximos meses, el jefe del Gobierno en funciones no ha hecho sino elevar la presión, más si cabe, sobre el candidato socialista para forzar una abstención total o parcial de su bancada (bastarían 11 abstenciones) que permita la investidura.

Una abstención elevada beneficia tradicionalmente al PP, con una mayor fidelidad, y perjudica tanto a los partidos de izquierdas, por la dispersión del voto, como a los emergentes

En el supuesto de que Rajoy no supere el trámite de las Cortes y Sánchez decline volver a intentarlo, la primera lectura que tienen unos posibles comicios generales (serían los terceros en sólo un año) es que están condenados a una abstención altísima del electorado, que podría ser histórica tanto por la fecha en cuestión como por el hartazgo y la desafección política que esta salida generaría en los españoles. 

Es sabido, además, por el diagnóstico que hacen los expertos en demoscopia que una abstención elevada beneficia tradicionalmente al PP, ya que goza de una mayor fidelidad, y perjudica, en cambio, tanto a los partidos de izquierdas, por la dispersión del voto, como a los emergentes. Ciudadanos, por ejemplo, acusó notablemente la baja participación del 26J, dejándose casi 400.000 votos con respecto al 20D. De hecho, este temor, que finamente se materializó, estuvo presente en la caravana de la formación centrista durante toda la campaña.

El gesto contrariado de Rivera, pese a su medalla

Ese fantasma de una abstención disparada si España vota en Navidad ha vuelto a cruzarse en el camino del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que pudo tener conocimiento de la fecha de investidura (y de nuevos comicios generales) en la reunión con Rajoy. Quizá ello explique el gesto contrariado con que el dirigente centrista compareció después en rueda de prensa en el Congreso y abandonó rápido las instalaciones. Pese a la medalla obtenida, doblar el pulso a Rajoy y arrancarle fecha de investidura y el compromiso de abordar seis medidas anticorrupción (cese de imputados por corrupción, fin de indultos para corruptos, supresión de los aforamientos, limitación de mandatos, reforma electoral y 'comisión Bárcenas'), el líder de C's mostró una euforia contenida, apenas lució su trofeo como las grandes ocasiones y no mostró un perfil de especial satisfacción.

El anuncio de Pastor este jueves se produjo después de la reunión mantenida horas antes por el líder del PP con Rivera. Según la versión del dirigente naranja, Rajoy se comprometió en dicho encuentro a que hoy mismo hubiera fecha de investidura y a la firma oficial mañana viernes de las seis condiciones anticorrupción establecidas por la formación centrista como paso previo para negociar. Ni Rajoy ni Rivera quisieron dar pistas a la prensa, en sus respectivas comparecencias tras la reunión, sobre cuál sería esa fecha, cuya comunicación pública corresponde formalmente a la presidenta de la Cámara Baja.

La negociación de C's con el PP será más ágil que la mantenida con el PSOE en febrero, ya que no buscarán un "acuerdo de legislatura", sino sólo de "investidura"

Rajoy también manifestó su intención de hablar con el líder socialista, PedroSánchez, y pedirle "su colaboración para que España pueda tener un gobierno". "Hoy hemos dado un paso que yo calificaría de decisivo para formar gobierno y para que no se repitan las elecciones", señaló el dirigente popular. Rajoy también declaró que "a una sesión de investidura no se puede ir cuando uno tiene la certeza absoluta de que no puede ser investido; por eso, ahora voy a la sesión de investidura".

Este mismo viernes por la tarde se reunirán ya los equiposnegociadores del PP y de Ciudadanos para iniciar las conversaciones de cara a la investidura. Fuentes de la dirección naranja avanzaron a este diario que esta negociación será más ágil que la mantenida con el PSOE el pasado febrero, cuando se prolongó tres semanas hasta la firma del pacto de El Abrazo. Las mismas fuentes explican que los encuentros e intercambios de papeles con los populares requerirán menos tiempo, dado que no se trata de alcanzar un "acuerdo de legislatura", como ocurrió con el PSOE, sino sólo de "investidura". Creen que en apenas "una semana" puede estar listo el documento de medidas que se sumarán a las seis condiciones anticorrupción.

La razón del cambio de tono de Rajoy

Una seguridad que el mandatario popular no transmitió en la rocambolesca rueda de prensa del miércoles tras el movido Comité Ejecutivo de su partido. Hasta 15 intervinientes -un número inusual en este tipo de encuentros orgánicos- dieron la réplica a Rajoy, quien, sorprendido de escuchar tantas y dispares impresiones de los suyos, salió a continuación con tono agrio y totalmente resbaladizo ante los medios, alimentando las sospechas sobre unas terceras generales. Sin embargo, apenas 24 horas después, volvió a la senda del entendimiento con Ciudadanos, con una plena predisposición que trasmitió a Rivera en privado.

Así mismo, Rajoy recordó ayer que de conseguir el voto afirmativo de Ciudadanos y Coalición Canaria, su candidatura contaría con 170 escaños, lo que sería todavía insuficiente para salir investido (faltarían seis apoyos en primera votación o, en segunda, 11 abstenciones); por eso, el líder del PP pedirá a Sánchez su "colaboración" para permitir que "haya gobierno". Si el secretario general del PSOE no accede y no propone ninguna alternativa al PP, "iríamos a elecciones", pronosticó Rajoy. "Ello sería un fracaso sin paliativos de las negociaciones políticas", apostilló.

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