“Durante el año 2016, fui muy crítico con el Brexit y cometí un gran error en relación con Nissan. Yo pensaba que una salida del Reino Unido de la Unión Europea sería muy negativa para las fábricas de Nissan en el país británico. Creía que los coches producidos por la firma nipona no se podrían exportar a países de la UE, debido a los aranceles comerciales, quedándose fuera del mercado único. Claramente, me equivoqué”. Así lo ha asegurado Yanis Varoufakis, economista y exministro de finanzas griego durante la charla virtual sobre las consecuencias económicas del Covid-19, organizada por PIMEC.

Según Varoufakis, Nissan ha cambiado la producción de los vehículos Renault a la planta situada en Newcastle, porque los aranceles comerciales entre la UE y el Reino Unido harán que sea más fácil, desde el punto de vista económico, vender estos vehículos en el mercado británico. “Por lo tanto, están usando subsidio público para trasladar la producción a Newcastle. Es una locura”, ha criticado, en relación a los más de 100 millones de euros en forma de ayudas públicas facilitados a la multinacional japonesa durante los casi 40 años que ha permanecido sobre suelo catalán.

Sí a una Europa social, pero sobre todo económica

El exministro griego ha recordado la austeridad y los salarios precarios de 10 años atrás que mermaban la competitividad de nuestro país, aunque captaban inversión extranjera. “Ahora sucede todo lo contrario. La producción se deslocaliza a Francia y Reino Unido, a pesar del Brexit”, ha comentado. Varoufakis ha hecho hincapié en las debilidades de la UE y la Eurozona. "Necesitamos una Europa social pero sobre todo económica que implante una política industrial e inversora común de la que aún carecemos.  De lo contrario, vamos directos hacia la desintegración”, ha advertido. "Los gobiernos -ha resaltado- no pueden rescatar ni impedir que estas grandes empresas (en referencia a Nissan) dejen su territorio. Debemos exigirles un plan único adaptado a sus infraestructuras e instalaciones  en toda Europa".

Por su parte, el presidente de PIMEC, Josep González, también ha hablado sobre el cierre de los centros de Nissan en Cataluña, a finales de este año, que afectarán a 3.000 puestos de trabajo directos y más de 20.000 indirectos. “Va a suponer la pérdida de muchos empleos, sobre todo del metal”, ha lamentado. González ha pedido la máxima colaboración a los agentes sociales, además de reactivar el plan nacional del automóvil “con los recursos que sean necesarios”. La patronal sostiene que así se puede ayudar a la industria auxiliar que dependía, total o parcialmente, de la producción ejecutada en las plantas de Nissan.

"Necesitamos una Europa social pero sobre todo económica que implante una política industrial e inversora común de la que aún carecemos. De lo contrario, vamos directos hacia la desintegración”.

El encuentro, moderado por el gerente de Presupuestos y Hacienda del Ajuntament de Barcelona, Jordi Ayala, también ha contado con las participaciones de José Luis Roca, presidente de la Plataforma Pymes; Antoni Cañete, presidente de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM); María José Landaburu, presidenta de UATAE; Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball; Joan Segarra, presidente de la Confederació Empresarial del Tercer Sector Social de Catalunya y Elena Costas, cofundadora de KSNET. Javier Pacheco, secretario general de CCOO de Catalunya y Camil Ros, secretario general de UGT de Catalunya no han podido estar presentes al estallar el conflicto de Nissan, aunque han hecho llegar sus preguntas a Varoufakis.