Pedro Sánchez ha realizado una visita relámpago a Barcelona una semana después de iniciarse los graves y violentos altercados. El presidente de España no ha aparecido por la Delegación del Gobierno, tomada este lunes por una protesta separatista.

La imposibilidad de atravesar las calles dejan en evidencia a Fernando Grande-Marlaska. "Se puede visitar Barcelona con normalidad", había asegurado el ministro de Interior el pasado viernes, justo antes de iniciarse el viernes de la ira separatista, el día más violento de los últimos años en Cataluña.

Otra de las imágenes que ha dejado constancia del error de Marlaska es el arma larga del escolta del presidente del Gobierno. El agente tiene la ventanilla bajada y el arma apuntando hacia el interior del vehículo a la salida del hospital tras visitar a los policías heridos, una muestra de la anormalidad de la región, donde se siguen produciendo cortes de carreteras impunemente.

En la visita le ha acompañado Grande-Marlaska, y la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, y su visita al hospital ha concluido con un escrache por parte de miembros del centro médico, que portaban carteles en los que se leía "libertad presos políticos". También han abucheado al jefe del Gobierno diciendo: "Molta vergonya" ("mucha vegüenza").

Un grupo de separatistas, convocados a través de redes sociales, se ha concentrado en el centro hospitalario con carteles en favor de los políticos condenados hace una semana por el Tribunal Supremo.

Mientras estos hechos ocurren, el Gobierno en funciones del PSOE descarta por el momento aplicar medida alguna para tener bajo control Cataluña, como el 155 de la Constitución o la Ley de Seguridad Ciudadana.

Visita relámpago

Sánchez solo ha visitado a los policías heridos en los disturbios, uno de ellos en estado muy grave tras serle arrojada una piedra grande sobre la cabeza desde un tejado en Vía Laietana. En su visita fugaz no se ha entrevistado con ninguna autoridad autonómica, como si no existieran ya puentes con el Ejecutivo de Quim Torra.

Según el presidente del Ejecutivo, entre sus "obligaciones" está, además de "condenar la violencia", amparar a "las fuerzas de seguridad que la combaten y evitar la discordia civil".

Entre las instituciones visitadas, ha estado en la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, epicentro de las protestas del pasado viernes, y los hospitales donde están ingresados los agentes heridos.