El Liberal - Política

El independentismo enfila a los conductores de los autobuses que no llegaron al mitin de Puigdemont

La ANC intentará comprobar las denuncias de algunos separatistas que identifican a estos trabajadores con "los que están sentados al otro lado de la mesa"

Odisea en los autobuses camino de Perpignan.
Odisea en los autobuses camino de Perpignan.

El independentismo ha puesto la proa contra los conductores de los autobuses que no pudieron llegar a tiempo al mitin del ex presidente y fugado de la Justicia española Carles Puigdemont en Perpignan el pasado sábado. Acusan a estos trabajadores de un supuesto boicot que habrían llevado a cabo circulando a menor velocidad y por el carril derecho para evitar que llegaran a tiempo al acto organizado por el Consell per la República. Conductores que, como era de esperar, se expresaban en español. Ante estas denuncias, delirantes en general y formuladas a través de redes sociales uno o dos días después del acto, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha anunciado que abrirá una investigación para saber qué ha sucedido y tomar medidas.

Independentistas camino de Perpignan.
Independentistas camino de Perpignan.

Al parecer, el primer mensaje de denuncia, en el que no falta ni uno de los tópicos habituales en estos relatos victimistas del separatismo, salta de Whatsapp a redes como Telegram y Twitter. Sin identificación de ningún tipo, el autor o autora del mismo relata que salieron de Sagrada Familia (Barcelona) el sábado a las 7 de la mañana. Pasaron la frontera sin problemas, "por suerte", y fue ya en territorio francés donde el conductor del autobús decide circular únicamente por el carril derecho y cada vez más despacio. "Después de la suerte que habíamos tenido en la frontera de no haber sido retenidos por el control de la policía española", dice el autor del mensaje, "no podíamos creer que nos retuviera nuestro propio chófer". 

"Los conductores estaban comiendo, tirando bolsas, latas y envases de plástico", cuentan los separatistas.

En ese mismo carril derecho se encontraban otros autobuses que también habían salido de Cataluña con destino a Perpignan y al encuentro del líder separatista. Algo que, al final, no pudo ser: "[El chófer] abrió las puertas a 5 km del recinto y allí bajamos el resto. Como teníamos que volver a las 5, disponíamos de dos horas para caminar 5 km de ida y 5 km de vuelta y algunos de nosotros no nos vimos con corazón...".

Por si fuera poco, prosigue el relato, el conductor de este autobús, junto con los de otros vehículos, "estaban comiendo, tirando bolsas, latas y envases de plástico". Al ser increpados por los independentistas, les respondieron en un perfecto español: "Vergüenza es que nosotros tengamos que estar aquí tantas horas". La historia acaba con lamentos como "no pudimos gozar del contacto con los nuestros" o "sufrimos la desconsideración, la soberbia y el escarnio de la persona que habíamos contratado para llevarnos". 

Al otro lado de la mesa

Quien escribe el relato, concluye que lo supuestamente sucedido es algo que debe servir para que los separatistas se den cuenta de "con quién se están jugando el futuro y quién está sentado al otro lado de la mesa". 

El mensaje original se ha publicado en Twitter por parte de algunas personas como si fuera una experiencia propia o de alguien cercano. Otros tuiteros separatistas han relatado retrasos similares. Todos los mensajes, curiosamente, han sido publicados uno o dos días después del evento organizado por el Consell per la República en la localidad francesa.



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