El Liberal - Política

El acto de Puigdemont en Perpiñán solivianta a los franceses porque temen que propague el coronavirus

Los vecinos del sur de Francia molestos por las restricciones de tráfico en la autopista A9 y porque se permita un acto que pone en peligro la salud de la población

Imagen de archivo de los independentistas durante el bloqueo de la autopista que enlaza España y Francia.
Imagen de archivo de los independentistas durante el bloqueo de la autopista que enlaza España y Francia. EFE

A Carles Puigdemont y a los  independentistas que le siguen les acaba de surgir un nuevo enemigo, que se une al malvado Estado Español: Francia. La celebración de un multitudinario mitin del expresidente fugado de la justicia en Perpiñán (Francia) ha provocado oleadas de quejas de los ciudadanos franceses, sobre todo en los que viven en el departamento de los Pirineos Orientales (del que Perpiñán es la capital). Unos y otros temen que el aquelarre separatista sea un foco que favorezca la propagación de coronavirus, porque se calcula que podría recibir a entre 50.000 y 100,000 fervorosos manifestantes. Además, el acto obligará a restringir el tráfico en la autopista A9, la más importante del sur francés para agilizar los accesos al recinto del Parque de las Exposiciones de la ciudad, donde en principio (y si nadie lo desconvoca antes) está programado el evento independentista.

El malestar de los ciudadanos en las redes sociales y en los comentarios en la prensa francesa respecto a la última gran gesta del independentismo va en aumento. El enfado de los franceses crece en la misma proporción con la que se incrementa el número de infectados por el coronavirus en España y especialmente en Barcelona, epicentro del que ha partir el grueso de la caravana de autocares fletados por la ANC y el Consell per la República para atravesar los pirineos.

 “Es una vergüenza que se bloquee la circulación de una región francesa para que hable una persona extranjera que está fuera de la ley, cuando además se pone en peligro la salud pública”, se ha quejado abiertamente un lector de l’Independent. Otro compatriota le ha apuntado que “es un escándalo y una irresponsabilidad del estado permitir este acto cuando hay tres casos de coronavirus probados en Barcelona, de momento. La reunión debería cancelarse y posponerse a una fecha más propicia para la prevención de la salud” ha sentenciado. 

Hoy el coronavirus está en Barcelona, mañana en Perpiñán

“Este acto solo nos va a suponer graves inconvenientes y gastos adicionales. No debería autorizarse por parte del ayuntamiento de Perpiñán porque aquí no estamos en absoluto preocupados por los problemas del señor Puigdemont”, ha añadido otro lector enfadado. ”Hoy el coranavirus está en Barcelona y quizás mañana esté en Perpiñán. Se juega con fuego”, ha vaticinado un enfurismado internauta del país vecino.

En Perpiñán no estamos en absoluto preocupados por los problemas del señor Puigdemont”, se ha quejado un ciudadanos francés en Internet

Al 99% de los franceses no le importa esta mascarada contra un Estado amigo. Me da vergüenza que se celebre este evento. Espero que no vuelvan a degradar nuestros lugares con pintura amarilla como ya han hecho. Pido disculpas a nuestros amigos españoles”, ha subrayado un vecino de la zona, víctima de los excesos indepes. “Si ocurre un incidente importante, debemos esperar graves consecuencias. Se está cometiendo una imprudencia angustiante”, se ha explayado otro ciudadano francés.

En muchos casos el enfado de los franceses ha pasado a convertirse en ira, como la vertida en este comentario: “Es una vergüenza que la prefactura de Perpiñán permita que la ciudad se bloquee para recibir a un grupo de locos que vienen en autobús para escuchar a un gurú hablando sobre problemas que no nos conciernen. Porque sí, la independencia de Cataluña no es nuestro problema y mucho menos nuestra prioridad. Luego no nos extrañemos si después de este acto hay casos de coronavirus en Perpiñán”  Y un lector que le ha dado la razón ha añadido a modo de colofón: “Ni siquiera podemos saber cómo cancelar este evento, es una pena”.

El fantasma del coronavirus hace mella en los separatistas

A este lado de los Pirineos, el coronavirus no solo ha provocado una emergencia sanitaria en Cataluña,  también ha hecho saltar una alerta política en los círculos independentistas. A nadie se le escapa que una concentración de entre  50.000 y 100.000 separatistas (según la organización) para asistir al mitin del fugado Puigdemont  en el Parque de las Exposiciones de Perpiñán puede acarrear riesgos para la salud. Por eso, tanto el Palau de la Generalitat como los propios impulsores del evento temen que la "fiesta" del separatismo, como ellos mismos la han definido acabe cancelada o que se reduzca drásticamente la cifra de asistentes.

Es una vergüenza que la ciudad se bloquee para recibir a un grupo de locos que vienen en autobús para escuchar a un gurú hablando sobre problemas que no nos conciernen. Porque la independencia de Cataluña no es nuestro problema", ha protestado un vecino

Ya van nueve casos detectados del coronarivirus en España y no se descarta que en los próximos días la cifra aumente. Ante una alarma de este calibre, resulta fácil deducir que el entorno del todavía President de la Generalitat, Quim Torra, le recomiende que no asista al evento. Primero, por su propia seguridad y segundo porque si aumentan el número de casos en Cataluña su deber sería quedarse al frente del operativo de emergencia en lugar de irse de excursión al extranjero.  

Riesgos para la salud de los indepes con más edad

Perpiñán no es a día de hoy una zona de riesgo ni se espera que lo sea de aquí al sábado. Pero el miedo podría atenazar a más de uno que tuviera previsto acudir a la ciudad francesa del Rosellón que a última hora podría echarse para atrás y anular su viaje. Entre este colectivo se encuentran el elevado número de personas de la tercera edad, que acostumbran a conformar el público mayoritario de los aquelarres independentistas. Y justamente, las personas de más edad son las que tienen una mayor probabilidad de contraer el demoledor virus.

No obstante, la voluntad inquebrantable del Consell per la República, de Torra y de Puigdemont es mantener el acto. Si se cancelara podría ser un auténtico drama para JxCat y sus expectativas electorales. Porque el de Perpiñán no deja de ser un acto de precampaña electoral disfrazado de homenaje al heroico eurodiputado huido a Bélgica y golpe de efecto del sector de JxCat que tiene su epicentro en Waterloo. De hecho todo sigue en pie por hora, está previsto que se conozcan los detalles de la movilización en las últimas horas.



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