El Liberal - Política

Controversia por las cifras reales de afectados y fallecidos por el coronavirus

Los datos aportados por las administraciones sanitarias no coinciden con los que contabilizan los propios profesionales sanitarios en sus centros de trabajo

Mascarillas para evitar infectarse con el coronavirus.
Mascarillas para evitar infectarse con el coronavirus. EFE

El aluvión de cifras sobre el número víctimas, ya sean infectados o fallecidos, del coronavirus en Cataluña y en el resto de España es tan desbordante que cuesta de asimilar. A la vez, resulta prácticamente imposiblel contrastar los resultados que con cuenta gotas van desgranando las autoridades sanitarias y esa falta de transparencia está provocando que cada vez son más quienes piensan que se están escondiendo las cifras reales sobre la afectación por el COVID-19. A la cabeza de las sospechas de ocultación se sitúa la Generalitat de Cataluña, entre otras cosas porque sus dirigentes están manipulando políticamente la infección en favor del independentismo, dejando al margen la gravedad de la situación. Y eso da mucho que pensar y mucho para conspirar.

Hay muchos motivos para pensar que se está intentando vender una imagen de lo que sucede con el coronavirus en Catalunya que no acaban de cuadrar con la realidad. Las redes sociales están llenas de quejas de médicos y personal de enfermería que hablan de desbordamiento total de los hospitales y los ambulatorios. Pero después, esta palpable saturación de enfermos no aparece anotada en ninguna lista oficial.

Una de las incongruencias más flagrantes que se detectan a simple vista es en el número de contagiados de coronavirus que están ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) catalanas. Según el Gobierno de España, que publica los datos que le hace llegar la Generalitat, el 18 de marzo había 33 enfermos de coronavirus ingresados en camas de UCI en toda Cataluña. Pero los profesionales sanitarios aseguran que son muchísimos más.

Solo dos hospitales ya suman más ingresados que la cifra global oficial

Pero un enfermero del barcelonés Hospital de Sant Pau, David Córdoba, denuncia en su cuenta de Twitter que solo en su centro de trabajo “ya hay 30 camas ocupadas” con infectados por la neumonía de Wuhan. La cosa se complica cuando un sanitario de Tarragona le apunta que en la UCI de su hospital hay otras 14 camas y todas están ocupadas por infectados por la pandemia. 30 más 14 ya suman 44 (11 más de las que reconoce el Gobierno). A estos dos profesionales, se une una tercera de un hospital que no especifica y quien asegura que de las 34 camas de la UCI de su centro sanitario, 25 las llenan contagiados por el COVID-19. Calculadora. 44 más 25 ya suman 69 (más del doble de las plazas de UCI oficialmente ocupadas) y solo incluye a tres de la cincuentena de hospitales públicos catalanes disponibles. Normal que surjan sospechas.

La disparidad de las cifras da lugar a muchas y diversas interpretaciones -ninguna de buen agüero- y a multitud de teorías conspiranoicas. Hay quien sostiene que la Generalitat “está maquillando los datos para justificar que no haya necesidad de que entre el Ejército en Cataluña”. O para que parezca “que en Cataluña se hacen mejor las cosas” y que, por tanto, “la sanidad funcionaría mejor si hubiera independencia”. Otro internauta también intuye una maquinación política tras la ocultación porque puede demostrar que “la tasa de infección en Cataluña es tres o cuatro veces la de la Comunidad de Madrid”. “Están haciendo trampas”, es el sentir generalizado.

Si se analizan fríamente las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad hay cosas que tampoco cuadran en demasía. Con las estadísticas en la mano, Cataluña es la comunidad de las tres más afectadas con por el COVID-19 que tiene una menor mortalidad relativa. Mientras en Madrid, de los 6.777 enfermos 498 han muerto (7,3%) y en el País Vasco de los 1.190 casos referenciados hay 53 ya fallecidos (4,45%), en Cataluña el porcentaje cae espectacularmente y pese a las 2.703 infecciones diagnosticadas “solo” hay 55 muertos (un nimio 2.03%).

Manipulación electoralista de las infecciones

Tal vez las cifras publicitadas por las autoridades sanitarias sean las reales, pero resulta muy fácil sospechar de ellas porque resultan chocantes. Habría varios argumentos que avalarían que no encajen -como la hora en la que cada comunidad autónoma pasa su informe a la administración central o la disparidad de criterios de cada centro sanitario al cumplimentar su parte de bajas- pero algo suena raro.

Lo mismo resulta que algunas comunidades están inflando el número de infectados (para que se diluya porcentualmente el de fallecidos) o, directamente, reducen el de muertos. Tal vez, el fin último no sea otro que no generar todavía más pánico en la población. O simplemente los responsables sanitarios catalanes solo intenten apuntarse la medalla de una mejor gestión de la crisis (en relación a Madrid, sin ir más lejos, o al conjunto del Estado) por motivos electoralistas o ideológicos. O por los que sea. Pero da algo de miedo.

Hay quien sostiene que en Cataluña hay muchos más muertos por coronavirus de los que certifica la Conselleria de Salut. Uno de ellos es el columnista de prensa y economista, Carles Enric. Enric destapa en su cuenta de Twitter una presunta trama para no contabilizar los muertos reales que afectaría a los enfermos de mayor edad, que según sus informadores llegarían a los hospitales y como fallecerían en seguida y no contarían como infectados a los ojos de los registros oficiales.

 Una red de mentiras que oculta la mortalidad

 “Al final es una red de mentiras. Yo no hago, el otro no sabe, y al final han muerto menos. Pero todos en la cadena saben que hay decenas de muertos ya enterrados”, sostiene el columnista catalán. Pero, como el mismo apunta, la verdad no se sabrá hasta de aquí a mucho tiempo, cuando se analicen y revisan todas y cada una de las causas de la muerte que se han anotado en los diferentes certificados de defunción.

 Me ha costado días, pero ¿cómo miente la @gencat en el número de muertos?. Aquí la historia. Agradecer a las diversas fuentes que han hecho cuadre la historia.

Hay más detalles que llevan a la conclusión de que se falsea la realidad. La práctica totalidad enfermos con síntomas leves de infección por coronavirus -y que no sufren una insuficiencia respiratoria aguda, por ejemplo- que son atendido en los diferentes hospitales (por no decir todos) son enviados a casa con una receta de paracetamol en el mejor de los casos, para que sigan la cuarentena y el consiguiente confinamiento en sus respectivos hogares. Pero, a efectos estadísticos, no son pacientes de coronavirus que “sumen” porque no han sido ingresados.

Otra de las cosas que llama mucho la atención y sobre la que no hay una explicación científica es el elevado número de políticos y de altos cargos que han dado positivo por COVID-19, cuando escasean los test para hacer las pruebas. Solo calculando el porcentaje de diputados infectados de coronavirus -respecto al número total de escaños del Congreso de los Diputados- y comparándolo con el número de catalanes o de españoles que se han reconocido oficialmente como infectados por el Ministerio de Sanidad o la Conselleria de Salut en función del censo se obtiene un resultado aterrador: el número de parlamentarios contagiados es proporcionalmente cuatro veces mayor que el de los ciudadanos de a pie. Todo un misterio...



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