El Liberal - Política

Ecos de la prensa independentista: de la terapia de grupo de ERC a la zona de confort

Gabriel Rufián
Gabriel Rufián EFE

Interesantes declaraciones de Gabriel Rufián a La Sexta en las que reconoce que hace "tantas reuniones, tanta videoconferencia al día, de trabajo", "que son innecesariamente largas, más terapia de grupo que otra cosa": eso es populismo del bueno. Contestando a una pregunta sobre lo que dijo la portavoz del gobierno de la Generalitat, Meritxell Budó, en cuanto a que en una Cataluña independiente no habría habido ni tantos contagios ni tantos muertos, Rufián dice: "Me parecen unas declaraciones, siendo muy muy generoso, nefastas".Y añade que "más allá de nuestra ideología, nuestras banderas y nuestros ideales, decir según qué cosas en según qué momentos es una auténtica burrada". Dado que esa burrada no fue un desliz personal de la aún portavoz y que no ha sido desmentida por ninguna autoridad, hay que entender que Rufián está descalificando al gobierno del que su partido es parte fundamental.  

Ayudas a cambio de reformas

"La bancarrota en que caerá España a raíz de la deuda que habrá adquirido es una oportunidad de oro. Pedro Sánchez debería negociar la intervención de la Unión Europea (UE) para hacer las reformas que en su casa no le permiten hacer". Esto es lo que opina Xavier Roig en el Ara, en un artículo titulado Si hem de reconstruir-nos, fem-ho bé. Su premisa es que "España sólo ha avanzado cuando le han impuesto las reformas desde fuera. El Banco Mundial en 1959 (Plan Nacional de Estabilización Económica) y las llevadas a cabo hasta la primera mitad de los 80 a raíz de la adhesión de España a la entonces Comunidad Económica Europea. De lo contrario, España es incapaz de reformarse". Su apuesta es negociar ayudas con la Unión Europea a cambio de impulsar determinadas reformas, ya que "cuando Europa exige, España calla. Y por ahí debería ir el apoyo parlamentario de los catalanes". Sobre Cataluña, su visión es más pragmática. "Mientras no tengamos coraje democrático para independizarnos —es decir, que la mayoría de catalanes claramente quieran la independencia— debemos intentar obtener el máximo de beneficios" de las reformas que se planteen en España.  No hace tanto que la inminencia de la independencia era un ingrediente esencial en todos los discursos, aunque con matices diferentes según el posicionamiento político. Ahora, la referencia a la independencia es aún obligada pero ya aparece sólo en oraciones subordinadas. Xavier Roig también apunta que la comunidad autónoma catalana podría haber hecho sus propias reformas: "Mientras Cataluña no sea independiente, sólo puede aspirar a hacer algo que, hasta la fecha, ha hecho fatal: planificar la estructura de su PIB. Y para empezar debe luchar seriamente por la financiación —las famosas balanzas fiscales—. Hay apoyo social —y más que habrá—". En concreto, "dejar de promocionar la economía gandula. Aquella que pide mano de obra de baja calidad profesional —tan mal pagada que debe ser cubierta por inmigración mientras nuestros jóvenes prefieren buscarse el futuro fuera—. Ya saben, hablo del turismo de masas y de la construcción". Significativa la afirmación: "No todo es concierto económico, no busquemos más excusas". Yendo más allá de este artículo, cabe preguntarse si los que lo han hecho fatal gobernando una autonomía, podrían hacerlo mejor si tuvieran en sus manos un Estado. 

Socialistas contra Pedro Sánchez

"Sánchez tiene un nuevo frente. El de los suyos", afirma el habitualmente bien informado Xavier Antich en La orquesta del Titanic ha empezado a tocar.  Al actual presidente del Gobierno se le ha dado por acabado tantas veces que no hay que fiarse, pero parece que hay mar de fondo:  "Algo muy gordo tiene que estar pasando entre las bambalinas socialistas cuando uno de sus presidentes de comunidad autónoma, el aragonés Javier Lambán, ha disparado contra Pedro Sánchez con una agresividad más propia de un adversario político que de uno de sus barones del partido. Ha dicho Lambán que está en contra del plan de desescalada aprobado por el gobierno español, que hará todo lo posible por cambiarlo y que “salvar vidas está muy por delante de salvar políticamente a Pedro Sánchez”". Aunque tal vez Antich se deja llevar por el optimismo: "Madrid, tan acostumbrada a conspirar contra quien sea, ve al presidente más débil que nunca y con las alianzas parlamentarias que le llevaron a la Moncloa deshilachadas por el frente vasco y el catalán". Si no hay posibilidad de gobierno alternativo, ni Sánchez está tan débil, ni las alianzas son imposibles de recomponer. 

Boye contra las provincias

También en elnacional.cat, el abogado Gonzalo Boye nos advierte: Piensen mal, y nos revela la astucia política contenida en la utilización del ámbito provincial para organizar el desconfinamiento:  "De esta forma se castra el poder y la relevancia de las comunidades autónomas, lo que serviría, según algunos, para solucionar el mal llamado conflicto territorial con Catalunya y País Vasco".  Ni que decir tiene que lo considera "un nuevo error político de imprevisibles consecuencias". El Estado español, en opinión de los propagandistas de la secesión, ha cometido tantos errores que cuesta creer que aún exista. La cuestión es que, al ponernos en la situación de lamentar "la diluida o sustraída autonomía", el astuto gobierno central nos lleva a donde quiere, "a retrotraer la discusión hacia un ámbito superado para centrar los esfuerzos en la recuperación de las competencias autonómicas cuando hasta hace pocas semanas se estaba discutiendo de independencia". Discutir, lo que se dice discutir, más bien poco. Y aquí el dardo envenenado contra ERC: "En esta nueva dialéctica, sin duda, algunos se sentirán más cómodos o en lo que ahora se denomina una zona de confort".



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