El Liberal - Opinión

'Dolça Catalunya' o 'La Pimpinela Escarlata'

El Libro del digital, sin autor que lo firme y fuera de los grandes circuitos de distribución, agota sus dos primeras ediciones en pocos días 

Banderas de España y Cataluña en Barcelona
Banderas de España y Cataluña en Barcelona

Emma Orczy escribió en 1905 La Pimpinela Escarlata, una novela de aventuras que cuenta las hazañas de Sir Percy Blakeney, un aristócrata inglés que sin dar a conocer su identidad salvaba a nobles francesesde la guillotina durante la época del terror en la revolución francesa. La obra fue llevada al cine en 1934 en una cinta que protagonizo Leslie Howard, el mismo actor que interpreto a Ashley en Lo que el viento se llevó y que falleció en A Coruña en 1943. 

¿La buscan por aquí, la buscan por allá, esa escurridiza Pimpinela donde estará?, decía Howard, y hoy no solo en Cataluña, sino en toda España, millones de lectores se preguntan quién hay detrás de la escurridiza Dolça Catalunya. Un medio al que el independentismo ha criminalizado, como todo lo que no le sea genuflexo. Y lo ha llevado a ser el pez marcado en la arena de los primeros cristianos: invisible pero potente. 

El blog es al independentismo lo que La Pimpinela Escarlata fue a Robespierre: un dolor de cabeza nada dulce para Torra, Puigdemont, Junqueras y los suyos. Un medio que se lee de forma semiclandestina, se viraliza y solo se reconoce su lectura en círculos de confianza. El digital ha acabo siendo un medio trasversal entre los catalanes hartos del procés, y entre el resto de españoles que buscan señales de que en Cataluña no está todo perdido. 

Dolça Cataluña es un reflejo de la realidad social y política catalana. La opacidad de los responsables del blog es equivalente al silencio de los catalanes no independentistas

Dolça Catalunya no es tan siquiera un periódico digital, es un blog autodenominado libre de nacionalismo, pero que según datos de Similarweb tuvo 8,2 millones de visitas en noviembre de este año. Más que cualquiera de los digitales, muy subvencionados y engrasados, afines al gobierno catalán, como Nació Digital y tantos otros. 

Los medios independentistas tienen tal arraigo en las instituciones catalanas y fácil acceso a la subvención, que durante la aplicación del artículo 155 de la Constitución se desbloquearon partidas económicas para pagarles las ayudas sin las cuales no sobrevivirían. Estos medios, que cuentan con personal, retribuciones y publicidad institucional se distinguen entre ellos solo por un matiz, unos obedecen a Lledoners, donde Junqueras cumple condena por poco tiempo, y los otros a Waterloo, donde Puigdemont okupa un chalet pagado por medios opacos, pero no de su bolsillo, por tiempo indeterminado.   

El éxito de Dolça Catalunya no solo alcanza al blog, también a las redes sociales, su canal de Youtube tiene 118.000 suscriptores y supera los 100 millones de visionados. Algunos de sus videos superan las 5 millones de reproducciones. Los que temen a al medio le han acusado de ultraespañolista, ultraderechista y ultracatólico, pero observando cuales son los vídeos más vistos este ataque cae. El primero es uno que tiene a Jordi Évole como protagonista replicando a Artur Más y el otro a Josep Borrell derrotando, dialécticamente hablando, a Junqueras. Ni uno ni el otro forman parte de los iconos de católicos ni ultraderechistas. Ambos rozan los 5 millones de visualizaciones.   

Dolça Cataluña tuvo 8,2 millones de visitas en noviembre de este año, según datos de Similarweb

El digital es una mezcla entre Le Canard enchainé y La Codorniz, llevado por voluntarios anónimos. Esto es el síntoma más claro de que la falta de democracia que los independentistas achacan a España, en realidad es una carencia catalana provocada por la asfixia política, económica y social de los separatistas. Los responsables no salen a luz porque su identificación como impulsores del medio con mayor influencia en el mundo no independentista, y que tanto ha contribuido a ridiculizar las performances independentistas y su sobreactuación desmesurada, provocaría su muerte civil. 

Dolça Cataluña es un reflejo de la realidad social y política catalana. La opacidad de los responsables del blog es equivalente al silencio de los catalanes no independentistas en los cafés del trabajo o cualquier otro ámbito en el que se toque “el tema”.  El digital se ha convertido en altavoz del que han bebido los medios de comunicación nacionales cuando han buscado que explicar de Cataluña huyendo de la óptica independentista. También ha sido cantera de referentes, fabricador de argumentarios para tertulias, reuniones familiares y de trabajo. Así mismo es una vía de escape para millones de catalanes no nacionalistas y una fuente de autoestima.   

Además, es un proyecto que no solo ha dado consuelo y ha provocado la sonrisa nacida del drama que asola Cataluña, en noviembre dio un paso más y lanzo su primer libro. Dolça Catalunya. Tenemos un problema. Se llama nacionalismo. Lo vamos a superar, (Ed. Libros Libres).  En pocas semanas se han agotado sus dos primera ediciones a pesar de que las librerías y los medios de comunicación catalanes no le han dado visibilidad alguna y las ventas se han concentrado en la propia tienda del digital y Amazon. La dificultad en adquirir el libro en librerías céntricas y tradicionales es una muestra más de la enfermedad sectaria que afecta a la sociedad catalana y que el medio denuncia en todos sus post.  

En pocas semanas se han agotado sus dos primera ediciones a pesar de que las librerías y los medios de comunicación catalanes no le han dado visibilidad alguna

El libro, cuyos derechos de autor se destinan a los huérfanos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, ofrece 20 recetas contra el nacionalismo. Pero antes diagnostica los problemas de Cataluña: violencia, decadencia económica, declive reputacional y denuncia a su responsable, que no es otro que el nacionalismo, que e libro identifica con el separatismo. Y al que hace responsable del resentimiento, supremacismo y totalitarismo, que asola la sociedad catalana. También denuncia la maquinación del nacionalismo para conseguir sus objetivos y la ingeniera social. Que ha pasado incluso por favorecer la islamización de Cataluña para reducir el peso de todo lo español en Cataluña. 

Entre las 20 soluciones, que suponen un canto al optimismo, propone dar la batalla cultural, no esperar nada de los partidos políticos, recuperar el espacio público, paciencia, sacrificio y hacernos cada uno de nosotros responsables de mejorar España.     

La lectura del libro, ágil, clara y sin tapujos, es un repaso a las razones y hechos concretos que de forma concatenada han llevado a Cataluña a su ocaso. La mezcla de humor negro y realismo nos recuerda todo lo que les ha tocado vivir a los catalanes, y los responsabiliza de cambiar su futuro. El libro de Dolça Cataluña nos recuerda que todo lo bueno que ha sucedido en la Comunidad Autónoma para frenar al nacionalismo ha surgido de su propia gente, la manifestación del 8 de octubre de 2017, la fundación de Cs, los movimientos de resistencia como Tabarnia o El Balcó de Balmes, Els segadors del Maresme, etc. 

El pacto a punto de firmarse, entre los nacionalistas de ERC, que han destrozado Cataluña, y los socialistas, de forma paradójica, refuerza la necesidad de que existan medios como Dolça Catalunya y, lamentablemente, ese pacto mantendrá en el anonimato a sus impulsores.   



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