La Cámara de Barcelona, compuesta por una mayoría independentista, ha culpado al Estado de la pérdida del liderazgo económico de Cataluña en detrimento de Madrid. Además, ha aprovechado para vender las bondades de un Cataluña independiente, pese a que en 1980, en que Barcelona no era la capital del estado ni disponía de una administración autonómica , como es notorio, Barcelona aventajaba a Madrid en 5 puntos del PIB.

"Si Barcelona fuera capital de un Estado la economía catalana se vería beneficiada en gran parte por el efecto sede, dado que la ciudad captaría una importante inversión derivada de la mayor presencia de servicios profesionales", ha asegurado en su valoración. "Además, las inversiones sujetas a la capitalidad se computarían a la economía catalana", ha asegurado.

La institución presidida por el independentista Joan Canadell ha achacado esta pérdida de liderazgo a la "falta de inversiones en infraestructuras". "Si el Estado hubiera invertido el 100% de los presupuestos establecidos en materia de infraestructuras, la economía catalana habría crecido un 3,3% y, consecuentemente, no se habría visto superada por Madrid", ha calculado.

El Estado deja de ejecutar 8.000 millones en Cataluña

Según la Cámara el grado de ejecución de los presupuestos de España en Cataluña alcanza el 73,7%, es decir, se han dejado de invertir 8.000 millones, el 3,3% del PIB, y "sumado al efecto capitalidad que beneficia notablemente Madrid, conlleva que la economía catalana se haya visto superada ligeramente por Madrid, cuyo PIB alcanza los 230.795 millones frente a los 228.682 de Cataluña. Para la Cámara tal sorpasso' no se hubiera producido si se hubiera invertido en función del peso económico o de población, una pretensión exigida por el nacionalismo catalán  y tumbado por el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Pasqual Maragall.

Sin mención al procés

El crecimiento de la economía de Madrid no ha ido en detrimento de la catalana sino de las Comunidades Autónomas más pobres, en una tendencia común a las grandes conurbaciones urbanas en todo el mundo. Cataluña ha permanecido ajena a este fenómeno y su peso en la economía española se mantiene en torno  al 19% desde 1980, año de inicio del autogobierno. Madrid en cambio ha pasado del 14% al 19% y su capitalidad, alegada por la Cámara, no es un hecho nuevo. 

La Cámara no ha realizado mención alguna sobre los efectos del procés. La pérdida de dinamismo de la economía catalana se ha acelerado desde 2017, coincidiendo con las tensiones secesionistas, en que ha crecido por debajo no sólo de Madrid sino de la media española.

El PIB per cápita de los catalanes ha pasado de la primera posición en 1980 a la cuarta en estos momentos. Las causas del estancamiento catalán según los expertos tiene múltiples razones, desde la pérdida de peso de la industria en las economías europeas, pasando por la detracción de talento y recursos del sector privado al sector público que implico la creación de la autonomía, la presión fiscal hasta las tensiones secesionistas actuales que han frenado la inversión y fomentado la marcha de empresas.