El Liberal - Economía

Pescaderías gerundenses: menos producto y casi al doble de precio

El cierre de lonjas y la reducción del número de barcas que salen a pescar en el litoral catalán impacta en las pescaderías de Girona

Sanidad reocmienda reducir el consumo de pescado
Sanidad reocmienda reducir el consumo de pescado

No había visto nunca el pescado tan caro, ni en Navidad", afirma un vendedor de pescado en el Mercat del Lleó, de Girona. Antes la pescadilla se podía vender a 16 euros el kilo y actualmente el precio se sitúa entre 26 y 28 euros. Lo mismo ocurre con la merluza, que han pasado de costar unos 8 euros a 15.

El cierre de lonjas y la reducción del número de barcas que salen a pescar a lo largo del litoral catalán impacta de lleno en las pescaderías gerundenses.

Según han explicado varios pescaderos a ACN, cuesta mucho encontrar pescado y marisco de proximidad y, a la escasez del producto, se suma que los precios se han disparado.

La declaración del estado de alarma por el coronavirus también ha afectado a los mayoristas del sector. El 90% de los clientes de Peixos Puignau son restaurantes y bares que ahora están cerrados. Por ello, han presentado un ERTE, que afecta entorno al 75% de la plantilla, y buscan nuevas fórmulas de negocio, tales como servir bandejas a domicilio.

Cierre de lonjas

El cierre de lonjas en Cataluña ha sido un duro golpe para las pescaderías gerundenses. En el Mercado del León, los clientes buscan mayoritariamente pescado y marisco de proximidad, especialmente de la Costa Brava. La crisis del coronavirus tiene prácticamente parada la flota catalana. Hay cofradías como las de Barcelona, Tarragona o Blanes que han optado por cerrar, mientras que las lonjas que continúan la actividad han reducido el número de barcas que salen a pescar.

La única opción que tienen los pescaderos es vender pescado que llega de otros lugares, pero no es lo que demandan más los clientes.

La responsable de otra parada del mercado explica que el pescado de proximidad que venden ahora proviene mayoritariamente de las lonjas del Alt Empordà, de Roses, Port de la Selva y Llançà. También han detectado, sin embargo, que llega menos producto que antes.

Pescado de la costa catalana

Hay menos clientela pero los que van a comprar suelen llevarse más cantidad: "Hay gente que viene a comprar también para los abuelos, para evitar que salgan a la calle.» Espera, sin embargo, que algunas barcas continúen saliendo a pescar para poder servir producto fresco de proximidad a los compradores. «Si van saliendo, seguiremos teniendo pescado, aunque sea más caro".Los pescaderos insisten en que, para sus negocios y para el conjunto de la ciudadanía, es importante seguir contando con pescado de la costa catalana. “Si ya no salieran a pescar ni las más pequeñas nos afectaría mucho, deberíamos vender pescado de fuera o del norte, pero no es el pescado que gusta a la gente que viene al mercado”. La pescadería es un negocio familiar que necesitan que les llegue producto para mantener la actividad abierta".

Minoristas y mayoristas, igualmente afectados

Fruits del Mar, una pescadería de barrio, que ahora ha reducido la jornada y sólo abre por las mañanas, vende prácticamente en exclusiva producto de proximidad: “En primer lugar porque creo en ello, pero también porque es lo que me piden los clientes. Entiendo que los pescadores también les tienen que salir los números para continuar pescando, pero ahora nos encontramos que el poco pescado que llega es a precios muy excesivos”, afirma su propietaria. Y concreta que en algunos tipos de pescado el precio se ha doblado. Esto se suma a un descenso en el número de clientes.

Peces Puignau tiene dos líneas de negocio: una de distribución y la otra centrada en proveer pescaderías, tanto propias como ajenas. El cierre de bares y restaurantes para frenar la propagación del Covid-19 ya supuso una primera bajada en el volumen de negocio. “El 90% de la facturación depende del mundo del restauración; por lo tanto, la bajada directa de ventas ha sido del 90%”, explica su gerente. En relación con el pescado fresco, Puignau expone que el precio ha estado fluctuando mucho durante estas semanas de confinamiento. Durante los días previos a la entrada en vigor del decreto de alarma, el precio bajó mucho y ahora la situación es justamente la contraria, también porque se ha reducido mucho la cantidad de pescado de la costa catalana.

Distribución a domicilio para superar la crisis 

Durante los días previos a la limitación de desplazamientos, la empresa se arriesgó y compró producto, que estaba a precios reducidos, para procesarlo y congelarlo. Esta decisión ha hecho que ahora exploren otras fórmulas de negocio, tales como distribuir bandejas a domicilio.

“Nos han comunicado que de 135 barcas que salían habitualmente en las lonjas donde solemos comprar, hoy en día salen sólo 35”, por eso el precio se dispara. Sin embargo, el abastecimiento de pescado está asegurado a través de piscifactorías, con precios que se mantienen estables, y otros puertos donde compran, como Galicia, Marruecos, Holanda o Francia.

Peixos Puignau tiene unos 1.000 clientes, 950 de ellos vinculados del mundo de la restauración y una cincuentena de pescaderías. Marc Puignau señala que en un buen mes de abril llegaban a facturar unos 2 millones de euros pero ahora la previsión que tienen sobre la mesa es que sean entre 200.000 y 225.000 euros. "Y en cuanto al pescado de proximidad estamos a la expectativa de las decisiones que vayan tomando los pescadores", concluyó Puignau.



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