Más del 50% de la población mundial vive en un 2% del territorio, básicamente ciudades como centros de creación de riqueza, puestos de trabajo, conocimiento, cultura y relación social. Esta concentración urbana implica retos urbanísticos, inmobiliarios y de movilidad que será necesario resolver. De lo contrario, se convertirán en un desafío a la hora de buscar vivienda. Igualmente, otras tendencias van a marcar (algunas ya lo hacen) el mercado inmobiliario presente y futuro: consumo cada vez más responsable, aumento del ecommerce (compras por internet) y de las relaciones personales vía apps, además de un mayor número de ciudadanos ‘flotantes’, que se mueven y cambian de residencia continuamente por motivos de trabajo.

Todo ello va a producir cambios relevantes en el sector de la vivienda, tal y como se ha puesto de manifiesto durante la mesa redonda El impacto de las Proptech en las grandes ciudades, celebrada en el espacio Estrella Damm del Pier01, hub de Barcelona Tech City. La charla, moderada por Anna Gener, CEO de Savills Aguirre Newman en Barcelona, ha contado con las intervenciones de Miquel Martí, CEO de Barcelona Tech City; Alfred Bosch, CEO y fundador de Housfy (inmobiliaria digital especializada en compraventa de inmuebles) y Carlos Pierre, CEO y fundador de Badi (app que alquila habitaciones a largo plazo).

Entre el público, más de 60 directivos del sector inmobiliario interesados en escuchar las impresiones de dos portavoces de dos Proptech (empresas que utilizan la tecnología para mejorar o reinventar cualquier servicio inmobiliario).

 La vivienda como inversión

 “Si queréis comprar vivienda en Barcelona, os recomiendo que lo hagáis. Estoy seguro que en los próximos 10 años, vivir en el Eixample será como hacerlo en la City of London, a 20.000 euros el m2. No está nada mal”, ha bromeado Albert Bosch, quien ha subrayado que el impacto económico de la mayor densidad urbana será “brutal”. “Por primera vez -continúa- los grandes fondos de inversión están realmente interesados en el sector inmobiliario y en las importantes rentabilidades que pueden obtener, sobre todo en las grandes ciudades”. En este sentido, apuesta por un mercado inmobiliario controlado por privados que dé facilidades para cambiar de vivienda, cubriendo las necesidades de ese ciudadano ‘flotante’. “Vamos hacia una sociedad cada vez más flexible, en todos los sentidos. Por eso, es necesario que la compra de una vivienda sea cada vez más transparente, ágil y menos burocrática”, ha subrayado.

Pensando en esos usuarios que cambian de residencia continuamente, Bosch ha vaticinado: “Es posible que en una o dos décadas no exista ni el alquiler ni la compra venta de vivienda. Yo veo dos alternativas a la concentración urbana. La primera consistiría en que los grandes fondos irrumpieran del todo en el sector inmobiliario, generando una mayor oferta de alquiler. La segunda, que ya se da en otros países y por la que yo me decanto, es que la gente capitalice los pagos mensuales como parte del valor de la vivienda. A medida que transcurren los años, está comprando un porcentaje de ese piso o casa. Cuando se vaya, podrá vender esa cantidad y capitalizar una nueva vivienda".