El Liberal

La 'kale borroka' en Barcelona: cócteles molotov, asedio a una gasolinera y coches arrasados por el fuego

Tercera noche de caos, barricadas incendiarias, proyectiles contra los Mossos, cócteles molotov... Los CDR han pasado de tirar papel higiénico a lanzar piedras y gasolina contra los agentes

Barricada de fuego en Barcelona
Barricada de fuego en Barcelona Álvaro Medina

La 'kale borroka' es el modelo a seguir por los CDR en Cataluña, especialmente en Barcelona. Por primera vez en tres noches se han quemado coches, al menos siete, e intentado el asalto a una gasolinera para quemarla. En la mano, algunos de los violentos encapuchados llevaba botellas con gasolina y un trapo en la boquilla, un cóctel molotov que no han arrojado contra los antidisturbios.

contenedores y arrasado mobiliario urbano en una movilización violenta que empezó con el lanzamiento de papel higiénico y algún balón de fútbol. Los miles de CDR concentrados en Marina con Gran Vía, junto a la antigua plaza de toros de Barcelona, llenaban no solo el cruce entre ambas calles, sino también gran parte del Paseo de San Juan. Todo ello transcurría en una noche festiva, con tranquilidad, los habituales gritos de "prensa española manipuladora", "independencia", "els Borbons a les taurons" -los Borbones a los tiburones"-.

Los manifestantes lanzaban de forma festiva una gran cantidad de papel higiénico, que colgaban de las farolas y semáforos. La bola era tan grande que la han transportado entre varias personas sobre la cabeza, con intención de incendiarla después en la calle Diputación, justo cuando se producían las primeras cargas policiales, junto a la Consejería de Interior. "Vamos a hacer una visita a Buch", lanzaba uno. "A quemarla", respondía otro en referencia de la institución.

En Diputación, con un fuerte dispositivo policial, quedaba atrapado un camión de gran tonelaje, motivo por el que la Policía Nacional ha tenido que abrir la valla después de lanzar varias cargas junto al vehículo de grandes dimensiones. Las cargas contra estos CDR no han cesado hasta que se ha disuelto al grupo, que trataba de reorganizarse para continuar con su intento de asalto a la Consejería. "No soy independentista, pero no consiento que éstos fascistas golpeen a los míos", decía uno de los CDR.

En ese momento, han empezado a arder contenedores, mientras algunos propietarios de vehículos han bajado a toda prisa para retirarlos de los estacionamientos y guardarlos en párkings privados. Los CDR y encapuchados han cruzado contenedores en cada una de las confluencias de los cruces, tratando de impedir el paso de la Policía Nacional, cuyo helicóptero sobrevolaba la zona a muy baja altura. 

Los radicales, muchos de ellos encapuchados y con esteladas, se mimetizaban con el humo de las hogueras. Sus ropas negras apenas dejaban verlos, hasta que se ponían a la luz de las hogueras, nada improvisadas. De hecho, el material de cartón y plástico se amontonaba en el interior de los contenedores y en sus alrededores. Esta vez, el Ayuntamiento de Barcelona tampoco ha previsto quitarlos de las calles.

El momento de más tensión

Los separatistas y radicales, muchos de ellos no independentistas, han centrado su primer objetivo en la gasolinera de Repsol, situada entre Roger de Lluria con Diputación. La tensión ha sido máxima, tras los intentos de sacar las mangueras y verter la gasolina para después prenderla.

Una rápida actuación policial lo ha impedido, protegiendo el negocio con más de una veintena de agentes, algunos de ellos escopeteros y otros cargados con bolas de humo. Ha sido una labor conjunta entre Mossos y Policía Nacional, mientras cientos de CDR buscaban cobijo en hoteles, establecimientos de alimentación, e incluso en portales.

Tras desperdigarse por las inmediaciones, los independentistas no sabían dónde ir. La Policía ha conseguido tener la situación bajo control en uno de los momentos más peligrosos. 

En otros incendios, los vehículos aparcados en las esquinas han sufrido daños severos en algunos casos. A una furgoneta y un vehículo negro se les ha derretido la pintura y parte de la fibra de los laterales. Otros no han tenido tanta suerte y han sido pasto de las llamas. Según fuentes oficiales, al menos siete vehículos han sido calcinados.

También las motos aparcadas en las aceras han sufrido daños de consideración durante las cargas policiales. Los vehículos eran derribados por manifestantes, que a su vez tropezaban, creando situaciones de peligro por aplastamiento. Los manifestantes, sin rumbo fijo, trataban de ir a Diagonal, pero de allí se aproximaba otro grupo numeroso. Todos ellos se han dirigido de nuevo hacia Gran Vía con Gerona, muy cerca de donde había empezado todo.

Bomberos evitan apagar el fuego, mientras vecinos bajaban cubos de agua

Un vehículo de bomberos acude a uno de los cruces. Gira dos veces en el mismo, aparca, pero no se baja nadie. En ese mismo momento, dos vecinos italianos arrojaban agua sobre el fuego, ante una pasividad inusitada de quien debe hacerlo. "Es indignante", acierta a decir en un pobre castellano. Los bomberos, mientras, se marchan por el mismo lugar que han accedido, esquivando los restos calcinados de dos contenedores.

La humareda en las calles hacía muy difícil poder respirar con normalidad, tampoco ayudaba el helicóptero policial, que dispersaba el denso humo entre los manifestantes y periodistas que trabajaban en las inmediaciones.

Una zapatilla perdida

Los manifestantes, provistos en su mayoría de mochillillas y mochilas han ido perdiendo parte de su indumentaria. Un casco de moto era abandonado junto a un cordón policial. Una zapatilla perdida por uno de los manifestantes se quedaban sola en mitad de la calle, junto a maceteros destrozados y tirados y motos.



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