El Liberal

Frente vecinal contra “toda forma de crecimiento” del aeropuerto de Barcelona

Entidades ciudadanas rechazan que Aena modifique la operativa de El Prat. Tras dos décadas en pie de guerra contra el ruido de los aviones, vecinos del entorno se oponen a la ampliación del aeropuerto. En contra de la intención del Ministerio de Fomento de construir una terminal satélite antes de 2026, los vecinos anuncian movilizaciones y querellas.

Aeropuerto de El Prat
Aeropuerto de El Prat EFE

Vecinos de Gavà y Castelldefels, cansados de la problemática de contaminación acústica que soportan desde 2004, se oponen con rotundidad a la ampliación del aeropuerto de Barcelona. Cuatro entidades y plataformas ciudadanas reclaman al gestor aeroportuario Aena que no modifique la actual operativa de El Prat, que es la que genera menos molestias de ruido de los aviones que aterrizan y despegan en el aeródromo. Los vecinos, que cuentan con el apoyo de sus ayuntamientos, afirman que están en contra de “cualquier tipo de crecimiento” de las instalaciones.

Los miembros de las entidades Plataforma Prou Soroll [Basta de Ruido], Preservemos Castelldefels, Asociación de Vecinos de Gavà Mar y Asociación de Personas Afectadas por la Contaminación Acústica de la Navegación Aérea manifiestan conjuntamente su oposición a “toda forma de crecimiento” del aeropuerto que implique “alterar las actuales configuraciones de las pistas en detrimento del vigente marco de operación, que tanto esfuerzo costó implantar con el fin de paliar los efectos negativos sobre el territorio”.

Ampliar la capacidad de El Prat

Aena, empresa dependiente del Ministerio de Fomento, pretende ampliar la capacidad de El Prat para que pase de los actuales 55 millones de pasajeros anuales hasta los 70 millones. Esa intención indigna a los vecinos del entorno del aeródromo barcelonés que conviven desde hace 15 años con el ruido de las aeronaves que sobrevuelan sus azoteas provocándoles, según denuncian, “problemas de insomnio, nerviosismo y ansiedad”.

El goteo de aviones es constante durante la mayor parte del día. Las maniobras de aproximación de las aeronaves  generan molestias de ruido a miles de ciudadanos del Baix Llobregat dispuestos a llegar a los tribunales para evitar que el crecimiento del aeropuerto de Barcelona sea a costa de su descanso y de su salud. Un avión sobrevuela núcleos habitados de Castelldefels y Gavà cada dos minutos. Las molestias afectan en menor medida a los municipios de Sitges, El Prat, Begues y Viladecans.

El número de pasajeros de El Prat crece mes a mes.  El aeropuerto transporta más de 50 millones de viajeros anuales, cifra récord que volverá a pulverizar en 2019. Pero la Cámara de Comercio de Barcelona desearía una cifra muy superior. Ése es el motivo por el que reclama a Aena que cambie el sistema de configuración de pistas. Lo hizo a través de un informe que insta al gestor aeroportuario a reorganizar aterrizajes y despegues y a alargar la tercera pista para que el techo del aeropuerto alcance los 90 millones de usuarios en los próximos años.  Y esa posibilidad tiene un alto coste: interferir definitivamente en el descanso de miles de vecinos del entorno.

En una vivienda particular situada en una urbanización de Castelldefels, a 12 kilómetros del aeropuerto de El Prat, está la sede la plataforma Prou Soroll, habituada desde hace 14 años a financiar estudios técnicos, llevar a cabo marchas lentas de vehículos hasta las terminales y sentar en el banquillo de los acusados a los máximos responsables de Aena. “Hay que actuar porque esta vez los efectos de los cambios pueden ser irreparables”, indica a este medio de comunicación.

El presidente de la entidad, Josep Velasco, de 70 años, explica que ha insonorizado una sala de la casa para paliar los efectos del ruido de los aparatos que sobrevuelan Castelldefels. Afirma Velasco que está dispuesto a volver a “ir a los tribunales” para evitar que el crecimiento del aeropuerto de Barcelona sea a costa de otro descenso de su calidad de vida y de su descanso.

15 años de movilizaciones

Tras 15 años de movilizaciones y querellas, el activista sostiene que la solución de El Prat está “en el decrecimiento y no en el crecimiento”. El hipotético cambio del uso de pistas, necesario para la puesta en marcha del futuro edificio satélite, tendría “graves” consecuencias: “Aterrizarán y despegarán dos aviones a la vez, y no se podrá vivir bajo ese ruido constante, por lo que habrá que vender la casa e irse a vivir a otro lugar. Tendremos que irnos del sur de la comarca del Baix Llobregat”, lamenta.

Los vecinos aseguran que no van a tirar la toalla ante la voluntad del Ministerio de Fomento de ampliar las instalaciones para aumentar el número de aterrizajes y despegues en Barcelona: “No se debe tolerar que se frivolice con la salud de la gente. Los vecinos no tienen por qué pagar los efectos de la mala planificación del aeropuerto de El Prat”, critica Velasco, que anuncia “nuevas querellas contra Aena y movilizaciones como marchas lentas en coche hacia el aeropuerto”.

La construcción de la terminal satélite de El Prat supondrá, además, una reconfiguración de la terminal T1 y la modificación de los campos de vuelo, según fuentes aeroportuarias. El presidente de Prou Soroll expone que el Ayuntamiento de Barcelona “no está de acuerdo con la ampliación del aeropuerto porque, en un momento en que el 82% de los turistas llega en avión, no hay capacidad para otros 20 millones más en la ciudad”.

Desde la ciudad vecina, la Asociación de Vecinos de Gavà Mar tilda de “unilateral” la decisión de Aena de ampliar la capacidad de El Prat. La presidenta de la entidad, Carmen Torres, reclama que el incremento del volumen de negocio del aeródromo sea “respetuoso” con la calidad de vida de los vecinos del entorno y con el medio ambiente.

Los vecinos de Gavà y Castelldefels, respaldados por sus respectivos ayuntamientos, avisan a Aena de que se prepare para un otoño caliente de querellas y movilizaciones en la terminal si el gestor aeroportuario desoye sus exigencias.



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