OPINIÓN

Podemos, la portada incesante

El objetivo de Podemos no es convencer a los ciudadanos de la bondad y viabilidad de su proyecto mediante argumentos racionales ni tampoco valerse de los mecanismos institucionales disponibles para alcanzar el poder democrática y pacíficamente.

Podemos, la portada incesante.
Podemos, la portada incesante. GTRES

El anuncio por parte de Pablo Iglesias en una conferencia de prensa coral rodeado de todos sus jefes de tribu de la presentación de una moción de censura contra el Gobierno ha conseguido su evidente objetivo, que no es otro que concentrar el foco sobre su formación, generar un debate sobre su absurda iniciativa y ocupar titulares. Muchos comentaristas han caído en la trampa y se han apresurado a demostrar que se trata de una idea disparatada carente de recorrido político porque en nuestro ordenamiento esta operación parlamentaria es de carácter constructivo. Como el partido morado no cuenta con el apoyo de ninguno de los dos principales grupos de la oposición para semejante payasada, su intento de derribar a Rajoy está condenado de antemano al fracaso. En tertulias televisivas, editoriales y columnas, se han destacado los flagrantes fallos de la ocurrencia: no se ha consultado previamente a las restantes fuerzas, se ha desviado la atención de la opinión de la corrupción crónica del Partido Popular para llevarla a distraerse con una maniobra inútil, en el pleno del Congreso la moción sufrirá una derrota humillante, el Presidente del Ejecutivo puede demoler dialécticamente al candidato a sustituirle dejándolo en ridículo y, en definitiva, este ataque suicida se saldará con un claro perjuicio para las siglas que lo han impulsado.

Desde la óptica de Pablo Iglesias, la moción de censura resulta perfectamente lógica ya que ha conseguido lo que para él es el eje de su camino hacia la victoria, ser el centro de atención permanente

Todo esto es cierto, pero al formularse la pregunta de por qué Iglesias y sus comandos de diputados en camiseta y diputadas hostiles a la peluquería se lanzan a tan peligrosa aventura, se denota una falta preocupante de visión sobre la estrategia del líder de la izquierda populista. El objetivo de Podemos no es convencer a los ciudadanos de la bondad y viabilidad de su proyecto mediante argumentos racionales ni tampoco valerse de los mecanismos institucionales disponibles para alcanzar el poder democrática y pacíficamente. Desde esta perspectiva, la moción de censura en solitario provocando la irritación de las tres cuartas partes del hemiciclo para acabar perdiéndola por goleada es un puro disparate. Sin embargo, examinada desde la óptica de Pablo Iglesias, resulta perfectamente lógica ya que ha conseguido lo que para él es el eje de su camino hacia la victoria, ser el centro de atención permanente y hacer que periódicos, micrófonos y cámaras giren a su alrededor ansiosos de registras sus actuaciones, sean éstas acertadas o manifiestas gamberradas.

A Podemos no le interesa la realidad, de hecho, la realidad es su enemigo en la medida que es incompatible con sus presupuestos ideológicos y su programa

A Podemos no le interesa la realidad, de hecho, la realidad es su enemigo en la medida que es incompatible con sus presupuestos ideológicos y su programa. Si hay algo que no le interesa al coletudo asaltante de los cielos es contrastar sus recetas económicas y sociales con otras alternativas, exponiéndolas a la luz implacable de los datos, el análisis objetivo y la experiencia. Nadie que no esté cegado por el adoctrinamiento, la ignorancia o el rencor, puede aceptar un planteamiento consistente en subir desaforadamente el gasto público en un contexto de déficit y endeudamiento alarmantes, en deshacer en pedazos uno de los Estados de mayor peso demográfico y geográfico de la Unión Europea, en abandonar la zona euro para precipitarse en las tinieblas exteriores de la recesión aguda y la miseria y en trabajar menos y menos tiempo cuando el sistema de pensiones se encuentra amenazado de quiebra.

Su agenda de cambio es, además de irrealizable, letal para la prosperidad, la seguridad y la estabilidad de España

Precisamente porque su agenda de cambio es, además de irrealizable, letal para la prosperidad, la seguridad y la estabilidad de España, Podemos ha de situar la política en el terreno del espectáculo, pero no del gran teatro universal, sino del teatrillo de guiñol. Su técnica estriba en que la gente, esa gente a la que dice representar, no piense ni un instante y para ello ha de mantenerla excitada, soliviantada y atenta a sus piruetas y volatines, autobuses provocadores, eslóganes elementales, uso de lenguaje soez desde el escaño, falta de respeto descarada a las más altas instancias de la Nación, algaradas callejeras y benevolente simpatía hacia la violencia como arma política.

Por eso revela una notoria torpeza seguirle el juego y dar alas a sus provocaciones transgresoras. En la medida que dediquemos tiempo y esfuerzo a criticar cada una de sus mamarrachadas dándoles así una trascendencia que no tienen, estamos colaborando con sus siniestros planes de destrucción de la democracia y de transformar España con suerte en la Grecia de Tsipras y, si nos descuidamos, en la Venezuela de Maduro.


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