OPINIÓN

Trump, BuzzFeed y la conspiración del pánico

El papel ha estado circulando por las redacciones de los medios estadounidenses desde hace meses, sin que nadie se atreviera a publicarlo hasta que lo ha hecho Ben Smith, el editor de BuzzFeed alegando: “Ante la duda, publica”.

El presidente electo de EEUU, Donald Trump.
El presidente electo de EEUU, Donald Trump. EFE/ALBIN LOHR-JONES

Dos informes han jalonado la penúltima semana de Donald Trump como presidente electo. El primero, elaborado por la Oficina del Director de la Inteligencia Nacional a partir de la inteligencia recabada por la CIA, el FBI y la NSA, trata de la influencia de Rusia en las elecciones estadounidenses.

229 diarios y 131 semanarios apoyaron a la candidata Clinton frente a 27 y uno respectivamente que prefirieron a Donald Trump

En él se recogen dos acusaciones a Rusia. Una, poner sus instrumentos de propaganda, desde medios de comunicación a trolls que actúan en las redes, al servicio de la campaña de Donald Trump. No se puede decir que tuvieran mucha incidencia en el voto. 229 diarios y 131 semanarios apoyaron a la candidata Clinton frente a 27 y uno respectivamente que prefirieron a Donald Trump. Todas las televisiones nacionales menos la Fox también estaban con Clinton. Y no ha sido suficiente para elegir a la demócrata.

Lo que sí demuestran los datos aportados por el informe es que Putin prefería una victoria del empresario neoyorkino; aunque eso ya lo sabíamos. Putin acusa a la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton de estar detrás de las revueltas que acabaron con el abandono del poder del gobierno (pro ruso) de Víktor Yanukóvich, elegido en las urnas, y la constitución de un nuevo gobierno liderado por el pro occidental de Arseni Yatseiuk.

La otra acusación es más grave. El informe señala que Rusia espió la campaña demócrata, así como think tanks y lobbies, y logró acceder al contenido de varios e-mails personales de personas que estaban en la estrategia de la campaña de Clinton. Y luego filtró la información que le interesaba por medio del ciberpersonaje Guccifer 2.0, y de DCLeaks y Wikileaks. Rusia espió y filtró documentos para socavar la imagen de Clinton e influir en el resultado electoral, lo cual es intolerable. La información, cierto es, resultaba demoledora. Clinton miente con el convencimiento de un actor de Hollywood y confunde, siempre lo ha hecho, sus finanzas con las actuaciones del Estado.

Trump no puede considerarse responsable de que un país tenga simpatías por uno de los dos candidatos, ni de las actuaciones que haga éste a su favor

Pero el informe sólo acusaba a Rusia. Trump no puede considerarse responsable de que un país tenga simpatías por uno de los dos candidatos, ni de las actuaciones que haga éste a su favor. Faltaba un disparo dirigido contra él, algo que pudiese arruinar su credibilidad, colocarle en una situación comprometida.

Faltaba, en definitiva, una bala dirigida contra él, y es la que ha lanzado BuzzFeed. Se trata de un supuesto informe de inteligencia que afirma que la KGB tiene vídeos comprometedores (Kompromat, en la terminología diplomática rusa) que recogerían las supuestas perversiones de Donald Trump, captadas en la suite de un hotel ruso.

El papel ha estado circulando por las redacciones de los medios estadounidenses desde hace meses, sin que nadie se atreviera a publicarlo hasta que lo ha hecho Ben Smith, el editor de BuzzFeed alegando: “Ante la duda, publica”. Es decir, que incluso un periodista sin escrúpulos como Smith tenía dudas sobre su autenticidad, e incluso señalaban en su página que las afirmaciones allí vertidas no eran verificables. Pero “así es como yo veo la labor de los periodistas en 2017”, ha dicho Smith aferrándose a la post verdad.

El Kompromat que convertiría al presidente de los Estados Unidos en un títere de Moscú no eran más que rumores

Glenn Greenwald, el periodista que más ha publicado las revelaciones de Edward Snowden, ha resumido el informe estas palabras: “Una persona anónima, que dice ser un ex agente británico y que trabaja para la oposición democrática, dice que gente anónima le dijo cosas”. El Kompromat que convertiría al presidente de los Estados Unidos en un títere de Moscú no eran más que rumores. Material para activistas, no para periodistas de verdad.

La CNN ya había dado credibilidad al informe. Pero lo que decía en su información (anterior a la de Smith) es que cuatro altos funcionarios de la inteligencia de los EEUU le advirtieron a Trump sobre el documento. Otros medios algo más serios, como The New York Times, señalaron desde el principio que lo que se recogía en el documento eran afirmaciones sin contrastar. Dean Baquet, del diario neoyorkino, ha declarado: “Yo, como otros, investigué las afirmaciones y no pude corroborarlas. Y pensamos que no era nuestro negocio publicar cosas que no se sostienen”. Politico, The Financial Times, The Washington Post… La lista de medios que no lo ha sacado es muy larga. El periodismo, que muchas veces se ejerce practicando el silencio.

Todo este asunto le permite a Trump echar estiércol sobre la web que ha sacado el documento, la CNN y la prensa en general; y así lo hará cuando los periodistas saquen alguna información incómoda. Parte de la misma ha hecho su trabajo y no se merece esa invectiva, pero la que ha preferido deshonrar la profesión desvía la atención de lo que sí pudieran ser asuntos que merecen el escrutinio del futuro presidente. Al final, el Kompromat ha quedado a la vista de todos, y lo ha publicado su propio protagonista, BuzzFeed.


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