Las funerarias catalanas han declarado hasta este lunes y desde el pasado 15 de marzo un total de 9.923 fallecimientos achacables al COVID-19, bien porque tenían diagnóstico confirmado vía prueba, bien porque presentaban síntomas y eran sospechosos de padecer la enfermedad. De estos fallecimientos, 5.769 se han producido en centros hospitalarios catalanes, mientras que 2.852 tuvieron lugar en las residencias para mayores. 116 murieron en centros sociosanitarios y 564 en domicilios, según ha informado este lunes el Departamento de Salud de la Generalitat, dirigido por la republicana Alba Vergés.

En lo referente a los casos de contagios, Salud ha informado que, hasta el momento, el total acumulado de casos con confirmación de coronavirus es de 50.162. A estos se deben unir los 105.448 considerados y tratados como sospechosos, según el diagnóstico del personal facultativo. 

Desde el inicio de la epidemia, 3.827 personas han tenido que ser ingresadas en hospitales catalanes en estado grave. En estos momentos, las UCIs de los hospitales atienden a 779 personas en esa situación.

La pandemia sigue causando estragos entre el personal sanitario catalán. A día de hoy, son ya 7.899 los sanitarios con diagnóstico confirmado de COVID-19, mientras que en el caso del personal de las residencias para mayores el número de trabajadores aislados por sospecha o ratificación es de 5.591.

Las residencias para mayores, por otro lado, siguen siendo el principal foco de la enfermedad en Cataluña. Según los datos proporcionados por el Departamento de Salud, el número de pacientes de estos centros afectados por la enfermedad y confirmados vía prueba es ya de 10.366. Otros 21.292 ancianos están siendo o han sido tratados como sospechosos.

El número de altas hospitalarias, finalmente, es en estos momentos, y desde la declaración de la pandemia, de 28.934.