La prueba de cultura general incluida en la oposición para acceder a la Guardia Urbana de Barcelona , suspendida por el 88% de los aspirantes, ha generado gran controversia por la dificultad y arbitariedad de sus preguntas. El examen consta de tres partes. La primera de ellas se refiere a "cultura general", un concepto indefinido y en el que se incluyen preguntas  tan dispares como quién  ganó un Óscar como actriz protagonista, quienes son los fundadores de Netflix, por qué ganó el premio Pulitzer en 2016 el fotógrafo Iannis Behrakis, fallecido en 2019, o qué circuito abre la temporada de F-1.

Son preguntas que en nada ayudan a un agente a la hora de realizar su labor, pero que suponen la gran criba en este examen, tan solo aprueban 12 de cada cien aspirantes. La prueba contenía las siguientes preguntas: 

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La Subdirección General de Coordinación de las Policías Locales (SGCPL) presenta un cuestionario proforma a los Ayuntamientos, pero "lo habitual es que los propios miembros del tribunal aporten preguntas a su criterio y se mezclen con las propuestas de la SGCPL para preparar el examen definitivo", ha asegurado un miembro de los tribunales de oposición de las policías locales de Cataluña perteneciente a la asociación Politeia., formada por policías locales de numerosos municipios de Barcelona, Mossos d'Esquadra, Guardia Civil, Policía Nacional y otros cuerpos de seguridad.

Una práctica habitual para dejar plazas desiertas

Los éxamenes son dificiles de preparar debido a la falta de un temario específico, dejando a los municipios la decisión de incluir preguntas, pero este examen en concreto ha generado especial polémica. "Todos los aspirantes se suelen preparar en las mismas academias", ha indicado la fuente consultada.

"El examen es totalmente aleatorio y a discreción personal de quién lo redacta, salvo que el tribunal se oponga a las preguntas" y en el caso de la oposición de Barcelona se debería haber llegado a este extremo. A su juicio, debe imponerse el "sentido común", con preguntas generales propias de un nivel de implicación social y cultural aceptable. A su juicio, esta prueba es una muestra más de la "táctica habitual" que realizan los Ayuntamientos "para dejar plazas desiertas y ahorrarse el dinero".

El riesgo de las filtraciones

En el examen no hay patrón lógico en el orden de las preguntas, predominando materias como ciencias y disciplinas artísticas y culturales. "Es un despropósito que no se ajusta a la plaza a cubrir por el opositor",  Las cuestiones deberían estar relacionadas, a su juicio, con la ubicación de monumentos y edificios históricos, así como actualidad política o deportiva, pero nunca a un nivel de experto.

"Cada examen es un reino de taifas", ha asegurado esta misma fuente, que tilda de "cachondeo" esta prueba. Pese a que el objetivo de esta prueba es dar una imagen de objetividad, la realidad es que la participación de los propios Ayuntamientos en la  confección  del examen da lugar a dudas sobre posibles filtraciones a aspirantes. 

La culpa es del tribunal

El tribunal está formado por funcionarios del Ayuntamiento y miembros de la policía local, junto a dos o tres miembros externos, representantes del Instituto de Seguridad Pública y de la Dirección General de Administración de la Generalitat.

Si hubiera estado en ese tribunal hubiera eliminado la mitad de las preguntas

"Si hubiera estado en ese tribunal hubiera eliminado la mitad de las preguntas por improcedentes e imposibles de contestar". 

 A su juicio, el tribunal debía haber cribado las preguntas y no a los aspirantes. "El mejor criterio es que si lo lees, y no tienes ni idea, no puedes preguntárselo a otros". Y termina " el examen no puede constar únicamente de preguntas sobre el propio municipio para no discriminar a los aspirantes de otras poblaciones".