Elisabeth Abad compaginó su cargo de directora de la Agencia Catalana de Consum, organismo público de la Generalitat, y un puesto como vocal en el Colegio de Publicitarios de Cataluña, corporación de derecho público, generando un conflicto de intereses.

Abad fue designada como directora de Consum en agosto de 2018 y elegida como vocal del Colegio de Publicitarios de Cataluña entre marzo y mayo de 2019, según ha comprobado El Liberal. De este modo se estarían ejerciendo simultáneamente actividades incompatibles, según la denuncia presentada ante la Oficina Antifraude de la Generalitat de Cataluña. Una vez superada la fase de verosimilitud de la denuncia, paso obligatorio para investigar los hechos de forma oficial, Antifraude ha comenzado las actuaciones inspectoras sobre conductas contrarias a los principios de objetividad, eficacia y sumisión a la ley. 

Según se expone en la denuncia, alguno de los contratos adjudicados por la Agencia Catalana de Consum, en manos de Abad, se han dado a personas que conforman el consejo de Gobierno del Colegio de Publicitarios de Cataluña, como es el caso de Silvia Hernández y Marc Puig, secretaria y vocal, respectivamente. El contrato se refiere a una campaña publicitaria de la Agencia Catalana de Consum sobre la práctica de un consumo responsable. La adjudicación fue a parar a Branding Time SL, cuyo socio comercial es Marc Puig, quien se presenta como vocal nato en el el Colegio de Publicitarios. La directora de Consum y entonces vocal en el Colegio fue la propia Abad, según constaba en el registro de entidades jurídicas de la Generalitat.

Convenios que no benefician a Consum

También se ha denunciado el convenio entre firmado por las dos instituciones poco antes de las elecciones al decanato, siendo reelegida Rosa Romà. La firma se realizó con publicidad y un apretón de manos entre ambas. A juicio del denunciante habría un objeto de contratación presuntamente fraudulento al requerir la colaboración del Colegio de Publicitarios de Cataluña para realizar el control de la publicidad pese a existir un convenio del 2014 de duración indefinida con el órgano especializado en la materia Autocontrol de la Publicidad. La firma se realiza el 20 de febrero, poco antes de la reelección de Romà y apenas un mes antes de que Abad ocupara el puesto de vocal.

La cláusula tercera de dicho convenio establece que el colegio puede tramitar denuncias contra empresas por publicidad que podrán ser sancionadas por la directora de la Agencia Catalana de Consum. El convenio se mantiene vigente, pese a la incompatibilidad de los cargos de Abad y pese a que el Colegio de Publicitarios es un grupo de interés público. Además, se firmó recientemente otro convenio en diciembre del pasado año con el Instituto Catalán de la Mujer y el Colegio de Publicitarios a fin que sus colegiados realicen cursos de forma específica sobre publicidad y perspectiva de género sin que aparentemente redunde beneficio para la Agencia de Consum.

El Currículo de Abad, bajo sospecha

Otra de las irregularidades denunciadas se centra en el currículo oficial de Abad. Pese a ser colegiada y según la denuncia, no tendría justificada su colegialización al carecer presuntamente de los requisitos necesarios, como ser graduada en Publicidad. Oficialmente, "no consta como licenciada en Publicidad como para ingresar en el colegio de Publicitarios", pero la Generalitat publicó una ley en 2015 para permitir a los profesionales sin titulación en Publicidad y Relaciones Públicas poder colegiarse si demostraban su experiencia profesional en este sector. Y en tal caso se haría constar en su currículo oficial los méritos profesionales y técnicos, tal y como establece el artículo 57 de la Ley 19/2014 de 29 de diciembre de sobre transparencia y acceso a la información público y buen gobierno. La ley establecía un plazo para poder acogerse a la colegialización sin titulación, hasta el 31 de diciembre de 2015.

La denuncia refleja así "una ocultación sistemática de los méritos profesionales o académicos de Abad en su Currículum sobre publicidad y relaciones públicas", por lo que ve indicios de irregularidades en su acceso como colegiada. Además, en la web del Colegio de Publicitarios no constaba que fuera vocal, pese a que sí aparece en la foto de la cúpula de esta institución, concretamente junto a Puig y Hernández.