El inaudito espectáculo en que se han convertido las negociaciones entre PSOE y ERC para que Pedro Sánchez consiga la investidura con la abstención de los republicanos es la oportunidad de convertir en útiles para el país en general, y los catalanes no secesionistas en particular, los diez diputados de Ciudadanos. Además, es una oportunidad única para que Inés Arrimadas demuestre al país su liderazgo y el cambio de dinámica del partido liberal. Arrimadas no puede repetir el error de Albert Rivera de esperar a que los socialistas fracasen en su pacto con ERC, o pensar en el desgaste que puedan sufrir los socialistas de cara al futuro. No vale hacer propuestas implicando al PP porque todo el mundo ve que es una postura estética sin contenido real. Y, además, vuelve a subordinar a Ciudadanos a los de Pablo Casado. Abstenerse en la investidura no implica para nada vincularse a la obra de gobierno de los socialistas. Tiene un significado muy importante en sí mismo: acabar con el vodevil grotesco que vivimos, con unas cesiones que, más allá incluso que por su contenido, degradan el Estado por las formas y son una humillación para muchos. Tiempo habrá de hacer oposición y marcar perfil propio.

Evidentemente, nada garantiza que Sánchez acepte la oferta y que, por tanto, siga apostando por el pacto con ERC, por interés propio y por la presión de Miquel Iceta. Pero, en este caso, Sánchez no tendrá excusas en el futuro. Inés Arrimadas es todavía una líder provisional, condicionada por una gestora que le ha venido dada. Pero en política las ocasiones se presentan cuando se presentan y no afrontarlas, por complejo que sea, siempre tiene un precio muy alto. Los votantes de Ciudadanos, y muchos del PP y del PSOE, se lo agradecerían. Hacer lo correcto es una práctica en desuso en política. Por eso quien lo hiciese tendría un plus de legitimidad. Y debería hacerlo aunque solo fuera pensando en los catalanes no secesionistas. Inés Arrimadas les debe una, tras haber otorgado 36 diputados a una lista encabezada por ella. Es el momento de mojarse y tomar riesgos.