Estos días es noticia la posibilidad de un acuerdo entre Ciudadanos y PP para ir en coalición a las próximas, todavía sin fecha, elecciones autonómicas catalanas. La propuesta tiene todavía obstáculos que superar. Por un lado la celebración de la Asamblea de Ciudadanos a mediados de marzo, en la que un sector del partido se muestra reacio a este acuerdo. Por otra la postura de Feijóo  contrario a dicha lista conjunta en Galicia. Además, abra que elegir cabeza de lista, han sonado Nacho Martin Blanco y Cañas, y acordar el reparto de puestos en la lista que no será sencilla puesto que venimos de una relación de 36 a 4 a favor de Ciudadanos, pero el PP reivindica, en base a las encuestas, que la correlación de fuerzas actual no tiene nada que ver con la del 21D.

El sentido de la coalición es maximizar el número de diputados en Girona, Lleida y Tarragona, en Barcelona el reparto es prácticamente proporcional, y frenar el ascenso de VOX al ofrecer al elector una opción fuerte del centro-derecha constitucionalista.

El sentido de la coalición es maximizar el número de diputados en Girona, Lleida y Tarragona

La coalición es, por tanto, razonable dadas las circunstancias catalanas. Pero sería conveniente darle una mayor transversalidad incorporando a la formación de Manuel Valls. De momento Valls guarda silencio y su encaje no es sencillo, tanto por la oposición de Ciudadanos por el divorcio en el Ayuntamiento de Barcelona, aunque las relaciones con Inés Arrimadas son cordiales, como por la dificultad de que Valls se adapte a un papel subordinado en la coalición, aunque esto podría superarse con la presencia en las listas de otros candidatos de su partido. Otra alternativa es que la lista de Valls se presente en Barcelona y deje libertad de voto a PSC o Cataluña Suma en las demás circunscripciones.

Desde luego la propuesta de Arrimadas de incorporar al PSC carece de viabilidad. El PSC tiene garantizado un buen resultado y la coalición lejos de sumar alejaría hacia otras opciones, especialmente los Comunes, a muchos potenciales votantes socialistas.

La otra fuerza que podría incorporarse a la coalición sería el centro-derecha catalanista no soberanista, en el supuesto de que no fuera capaz de hacer una oferta potente incorporando a las diversas fuerzas de este espacio , especialmente  la parte del PDECAT descontenta con Puigdemont, como han puesto de manifiesto las duras declaraciones de Marta Pascal contra el expresident.

La otra fuerza que podría incorporarse a la coalición sería el centro-derecha catalanista no soberanista

Si la candidatura del catalanismo es unitaria y con un/a  candidato/a potente  tiene todo el sentido que se presente en solitario. En caso contrario lo más lógico es su incorporación a las listas del PSC , Units per Avançar ya formo parte de las mismas el 21D, o a Cataluña Suma , con la que comparte ideario socio-económico, aunque la desconfianza y reticencias mutuas no sean fáciles de vencer.

La descomposición del bloque independentista, tanto por los enfrentamientos ERC-JXCAT, como por el desenganche de la CUP, nos aboca a unas elecciones más abiertas de lo que podía preverse hasta hace poco.  La participación de uno y otro lado será decisiva.  Una buena manera de incentivar la participación de los que no creen en la independencia  y buscan una etapa de mayor sosiego en Cataluña sería con una candidatura fuerte y con opciones de éxito que junto al PSC pudieran cambiar la dinámica de la política catalana. Habrá que pedir a las partes implicadas un ejercicio de responsabilidad y generosidad.

Los partidos son reacios a estos acuerdos por salvaguardar su espacio respectivo. Pero un cambio en la Generalitat bien merece una misa, y seguro que sería entendido por los electores como una medida coyuntural, para una o dos legislaturas, con el único fin de ‘normalizar’ de verdad la vida política catalana.