El blog de Vontobel

Rayos de luz en el mercado de bonos

Los 800 años de datos sobre bonos arrojan una revelación interesante: el 7 de noviembre de 2016 marcó el final de uno de los mercados alcistas de bonos más largos jamás registrados. Ha durado 36 años con una caída media anual de 34 puntos básicos en la tasa libre de riesgo.

Las ventas masivas globales que siguieron a la sorprendente victoria electoral de Trump dejaron a los inversores en bonos peor de lo que han estado nunca. Al menos esta es la opinión del académico de Harvard Paul Schmelzing, que publicó sus hallazgos en el blog del Banco de Inglaterra, desencadenando una verdadera cacofonía apocalíptica en diferentes medios de comunicación. Sin embargo,  se ha dado demasiado margen al pesimismo y por ello pensamos que es momento de arrojar algunos rayos de luz. 

Tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos, los inversores entraron en pánico por las posibles implicaciones que la Administración Trump podía tener en los tipos de interés y la inflación, empezando a reducir sus carteras de bonos. Desde entonces, los rendimientos han subido (o al menos han comenzado a abandonar el terreno negativo) y los precios de los bonos han caído desde niveles astronómicos.

Solo hay dos periodos en la historia con ciclos más largos de compresión en la tasa libre de riesgo. El rally de bonos durante la época veneciana se prolongó asombrosamente durante 42 años. Sin embargo, el periodo más largo es de lejos el que se produjo durante los 97 años de rendimiento estelar de los bonos tras la Paz de Cateau-Cambrésis en 1559, que puso fin a una guerra de 65 años entre Francia y España por el control de Italia.

Los peores temores de los inversores se confirmaron con la subida de tipos de interés en diciembre por parte de la FED, lo que parece que ha acabado con una larga fiesta en el mercado de bonos. Por tanto, ¿la solución pasa ahora por deshacerse de las posiciones en bonos? No creemos que sea así. De hecho, recomendamos dejar de lado esta idea. 

La gestión activa de la duración resulta clave en este caso. Al permitir un posicionamiento óptimo de la duración en cualquier entorno de tipos de interés, esta estrategia protege contra futuras subidas de tipos de interés al mismo tiempo que permite seguir participando en los aumentos del precio de los bonos cuando caen los rendimientos. 

De hecho, el futuro entorno de tipos de interés requerirá a los inversores en bonos que sigan siendo flexibles mientras aplican un enfoque disciplinado para gestionar el riesgo. Esto es exactamente lo que conseguimos al añadir una gestión activa de la duración en nuestra cartera de bonos.


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