El blog de SYZ

En busca del rendimiento en renta fija

La percepción común es que en un contexto de tipos bajos hay una alta probabilidad de pérdida en el mercado de deuda, ya que los tipos de interés y los diferenciales no pueden sino aumentar y, en consecuencia, son preferibles la liquidez y las posiciones a corto plazo.

A nuestro parecer, elegir liquidez y duraciones cortas comporta un elevado coste de oportunidad: en efecto, consideramos que la rentabilidad realizable es bastante más elevada que el rendimiento a vencimiento, gracias a la pendiente de la curva y al particular contexto macroeconómico.

La experiencia japonesa demuestra que quien ha invertido en deuda a largo plazo ha conseguido rentabilidades superiores en al menos 2-3 puntos porcentuales no solo respecto al rendimiento teórico, sino también respecto a las inversiones a corto plazo: este sería el coste de oportunidad de renunciar a los vencimientos largos y sugiere mantener algo de riesgo de duración en la cartera.

En este momento, los mercados parecen centrarse en un escenario más optimista, con el dólar, los tipos y el petróleo al alza, cuando hace solo seis meses el bono a diez años de EEUU estaba en el 1,3%, el Bund al -0,2% y el dólar permanecía estable por encima del 1,10 frente al euro.

El bono a diez años de EEUU o el Bund podrían subir en los primeros meses del año, pero no con un carácter estructural, y prevemos que en diciembre se hallarán en niveles no muy distintos de los de partida, con una pendiente aún positiva en las curvas de rendimientos".

Consideramos que este optimismo está abocado a perder impulso a lo largo del primer semestre porque pensamos que el mercado sigue oscilando entre el miedo a la deflación(finales de 2015) y el entusiasmo por el crecimiento (finales de 2016), amplificando y proyectando hacia el futuro las fluctuaciones más recientes de las variables macro, que, por su parte, muestran oscilaciones mucho menos amplias. En pocas palabras: el mercado crea y valora ciclos que no se reflejan de manera duradera en los datos macroeconómicos. Estimamos, por consiguiente, que el bono a diez años de EEUU o el Bund podrían subir en los primeros meses del año, pero no con un carácter estructural, y prevemos que en diciembre se hallarán en niveles no muy distintos de los de partida, con una pendiente aún positiva en las curvas de rendimientos.

Al menos otros dos elementos respaldan nuestra postura. Desde el punto de vista de los inversores, un alza adicional del bono a diez años de EEUU lo haría extremadamente atractivo entre las inversiones de bajo riesgo crediticio, provocando flujos de compra. Desde la perspectiva de los emisores, en un mundo donde la deuda se ha disparado en los últimos años, nadie puede permitirse rendimientos estructural y significativamente más elevados. Finalmente, también los diferenciales deberían permanecer bajos tanto en el crédito como en el sector gubernamental, en el que, sin embargo, esperamos cierta volatilidad debido a los riesgos políticos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba