El Blog de Syz

Catenaccio

A medida que se acerca el arranque de la Eurocopa 2016, me voy sintiendo algo así como un entrenador; con suerte, como uno que gana títulos... más como un Ranieri que como un Domenech, por así decirlo. Al tratar de analizar el contexto de mercado y los puntos fuertes y débiles de los activos para llevar a cabo una asignación óptima, mi principal prioridad es no perder dinero (ni el suyo ni el mío), para así poder seguir teniendo oportunidades de terminar ganando el partido.

El desafío al que me enfrento actualmente es un terreno de juego en malas condiciones, con unas economías que intentan salir del paso, falta de dinamismo en lo que a crecimiento respecta, unos actores sobreendeudados, políticas monetarias poco eficaces y alguna que otra incertidumbre política en el horizonte. Dicho de otro modo, me siento un poco como Cantona jugando con un balón desinflado contra un equipo de zombis en otro planeta. ¿Fácil? ¡En absoluto! Al analizar los activos de los que dispongo, me empiezo a preocupar de verdad.

"Me siento un poco como Cantona jugando con un balón desinflado contra un equipo de zombis en otro planeta. ¿Fácil? ¡En absoluto!"

Actualmente, el efectivo tiende a suponer un coste (algo así como jugar con un guardameta español en la década de los ochenta). La deuda pública está tan cara que no puede brindar demasiada cobertura a mi cartera y corro el riesgo de marcarme un gol en propia puerta. La renta variable no brinda un efecto de amortiguación suficiente en lo que a valoraciones se refiere (llamémoslo "capacidades técnicas insuficientes") para hacer subir en el marcador durante periodos complicados o de incertidumbre en los mercados.

Y encima, a veces, a estas clases de activos les cuesta jugar en equipo cuando las correlaciones cambian, o cuando protestan por las posiciones en las que les toca jugar en mi cartera a causa de una rotación sectorial repentina y considerable. Y, por último aunque no menos importante, el dólar se está comportando como un árbitro comprado, ya que se mueve al son de cualquier acción o declaración de la FED. Todo esto me hace pensar que los títulos que más rentabilidad ofrecen, la deuda emergente y las inversiones alternativas (los centrocampistas), tampoco están tan mal. En relación con el resto del equipo, quiero decir.

Así pues, me enfrento a un verdadero reto: ¿cómo llevar a cabo una asignación eficiente cuando todo está caro y hay incertidumbres por doquier? Si sabe de dónde soy, no le sorprenderá que mi enfoque táctico actual sea el catenaccio: me limito a esperar un punto de entrada mejor, quizás a mediados de junio, cuando se disipen las incertidumbres sobre la FED (conste que no esperamos una subida de tipos) y, justo antes del probable voto del Reino Unido en contra de una salida de la UE, robar el balón y hacer un rápido contraataque para poder brindarles también este año a ustedes y a todos sus clientes una interesante rentabilidad ajustada al riesgo. Hasta entonces, me limitaré a encender la tele, pillar una cerveza del frigorífico, disfrutar de los partidos e intentar que mi mujer no me saque tarjeta roja.


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