El blog de Josep Prats

Inversión real

No son pocas las voces que, periódicamente, contraponen la inversión en activos financieros, como las acciones o los bonos, a un concepto que consideran más noble, que vienen en denominar inversión real.

Los inversores financieros, los compradores de bonos o acciones, directamente o a través de fondos de inversión, serían una especie de jugadores, especuladores con unos papeles (o ni tan siquiera ya papeles, simplemente registros informáticos…) cuyo precio puede variar por mil y una razones que escapan al común de los mortales. Aunque esos papeles, o registros informáticos, les conviertan en titulares de derechos de propiedad sobre el capital de compañías concretas, con sus edificios, sus maquinarias, sus patentes, sus marcas y su saber hacer y prestigio, su fondo de comercio, los inversores en bolsa, en acciones cotizadas, nunca parecen tan reales como aquellos que son propietarios de compañías no cotizadas. A los primeros se les suele llamar especuladores, o inversores financieros; a los segundos, empresarios o inversores reales.

También se considera inversor real al que se compra directamente un inmueble, mientras que el que adquiere acciones de una socimi, que no hace otra cosa que comprar inmuebles, tiene que aceptar la etiqueta de inversor financiero o especulador.

En esta obsesión por la cercanía del inversor al bien real, sin títulos de propiedad traspasables en mercados organizados mediante llega a calificarse también como inversor real a quien compra un lingote de oro. Invertir es poner el dinero a trabajar, para añadir valor. Nada más lejos de la inversión que la compra de oro (o de cualquier otro metal o cosa cuyo único propósito es ser almacenado hasta que alguien quiera comprarlo, supuestamente por un precio mayor, la estricta definición de la especulación). Pero como el oro se puede tocar, quien lo compra goza un halo de realidad que se le niega al comprador de acciones cotizadas.

Comprar un piso para alquilarlo es una inversión real, comprarlo para mantenerlo desocupado esperando que suba el precio es especulación. Comprar oro para fabricar una joya es una inversión real, comprarlo para guardarlo esperando a que suba el precio es especulación.

Comprar una acción de una compañía que produce y vende bienes o servicios es, siempre, una inversión real. Y su retorno a largo plazo dependerá de lo bien que produzca y venda, de lo bien que trabaje.


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