El blog de Josep Prats

Cuentos chinos

Empezamos el ejercicio con fuertes caídas en las principales bolsas. El desplome de la china, en la primera semana del año, y la bajada de los precios del petróleo, en dólares, hasta niveles de hace doce años, parecen haber disparado muchas alarmas y, desde luego, han sido los argumentos más utilizados para justificar la lógica de los retrocesos de las cotizaciones de los grandes valores europeos y norteamericanos. Se supone que dichos hechos indicarían una caída de la actividad económica, con ella de los beneficios empresariales y, por ende, de las valoraciones bursátiles.

Aunque ni la caída de la bolsa china ni la de los precios del petróleo, si las analizamos un poco, tengan que indicarnos ningún retroceso económico.

La caída de la bolsa china es una nueva corrección permitida, tutelada y supervisada por las autoridades, que la ha llevado a los niveles mínimos del pasado verano, que no son otros que los previos al estallido de la burbuja.

El descenso de los precios del petróleo se produce en un contexto de aumento, sí de aumento, de la demanda. Las ventas de crudo en el mundo, en 2015, habrán crecido un 1,7%. Y está previsto que se incrementen un 1,4% en 2016. Se vende más petróleo, no menos. Un 3% más en China, entre un 1% y un 1,5% en Occidente. Son crecimientos en línea con los medios de las últimas décadas. Nada anormal. Lo único anormal ha sido el incremento de la oferta en los dos últimos años, tras unos precios también anormalmente altos mantenidos en los cinco años inmediatamente anteriores, que propiciaron las inversiones en shale gas, arenas bituminosas y extracción en aguas profundas. Un vez realizadas las inversiones, una vez puestos en explotación los nuevos yacimientos, una vez incurridos los costes fijos, el coste variable de sacar el nuevo petróleo sigue siendo inferior al precio de venta. Y se saca. Pero a los precios actuales, sin duda, no van a acometerse nuevas inversiones y la oferta terminará por reducirse.

La caída de la bolsa china, que se había convertido en la primera mitad del pasado año en un auténtico casino de clase media, generando burbujas espectaculares, con ganancias del 100% en menos de un año, es una nueva corrección, permitida, tutelada y supervisada por las autoridades, que la ha llevado a los niveles mínimos del pasado verano que no son otros que los previos al estallido de la burbuja. La economía china, que es lo que realmente importa a las grandes compañías occidentales que fabrican y venden productos en el gran mercado emergente, sigue creciendo. No vamos a discutir el decimal que sigue al 6%, no merece la pena. Para muestra un botón: las ventas de automóviles en diciembre han aumentado un 18%. O, si lo prefieren otro: el consumo de combustible de aviación ha aumentado en un 37%

Los beneficios crecen, los múltiplos de cotización son los propios de épocas en las que los tipos de interés oscilaban entre el 3% y el 4% a corto plazo y entre el 5% y el 6% a largo. Hoy los tipos están al 0,5% a corto y no mucho más allá del 2% a largo. La bolsa está barata. Que no nos cuenten cuentos chinos.


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