El blog de Josep Prats

Banca europea

La publicación de los resultados de los test de estrés realizados por la European Banking Authority (EBA) debería contribuir a clarificar algunas dudas que pesaban sobre el sector y que podían explicar su debilidad bursátil. Recordemos que, en los últimos dieciocho meses, el sector bancario ha sido, con gran diferencia, el que ha registrado peor comportamiento en bolsa. La cotización del índice Euro Stoxx Banks ha caído desde 160 puntos hasta mínimos inferiores a 80 y en la actualidad cotiza a 90 puntos.

La gran banca de la zona euro cotiza a múltiplos comprendidos entre 0,3 y  0,7 veces su valor en libros. Los niveles de rentabilidad actuales, en un entorno de tipos cero, contracción de balances y finalización del proceso de saneamiento de insolvencias generadas en la crisis financiera de 2008, son bajos, del orden del 6,5% en términos de ROE, pero en un escenario de leve crecimiento económico y progresiva normalización de tipos apuntan, claramente, a que una ROE de doble dígito es perfectamente alcanzable en el medio plazo.

De las pruebas de resistencia de la EBA podemos apuntar una serie de conclusiones:

La banca europea ha realizado, en los últimos años, un importante esfuerzo de mejora de su estructura de capital. Los 51 bancos sometidos a la prueba, tenían una ratio CET1 del 8,9% a cierre de 2010, la elevaron hasta el 11,1% a finales de 2013 y, ahora, a finales de 2015, se sitúa en el 13,2%. En total, desde 2010 a 2015, el incremento de capital de los bancos anualizados ha ascendido a 260.000 millones de euros.

El escenario negativo de la prueba es realmente negativo. Contempla tres años consecutivos de recesión en Europa, con caídas del PIB del 1,2% en 2016, del 1,3% en 2017 y del 0,7% en 2018. En ese escenario, la ratio de capital CET1 retrocedería desde los actuales niveles del 13,2% hasta el 9,4%, situándose claramente por encima de los mínimos requeridos.

Solo un banco, y de tamaño mediano (Monte dei Paschi di Siena), presenta una cifra de capital negativa en el escenario adverso. El banco italiano ya ha presentado un plan de reestructuración que contempla una ampliación de capital, con recurso exclusivo a inversores privados de 5.000 millones de euros y la venta de una cartera 27.000 millones de créditos morosos brutos (9.000 millones netos) a un fondo de titulización. Solo otro banco, también mediano, Allied Irish Banks, se sitúa en una cifra de capital (4,3% CET1 fully loaded) que forzaría a realizar una ampliación de capital. El resto se sitúa en ratios superiores al 6%, que sería el límite mínimo a partir del cual habría que proceder a aumentos de capital.

La banca europea ha realizado un esfuerzo muy importante de capitalización en los últimos años y está preparada para afrontar escenarios económicos claramente negativos sin necesidad de grandes ampliaciones de capital. La resolución de la crisis de Monte dei Paschi di siena pondrá en evidencia que el problema de la morosidad en la banca italiana tiene solución y que no provocará ninguna crisis sistémica.

La normalización a medio plazo de los tipos de interés, que puede apuntarse a partir de septiembre si la Reserva Federal de Estados Unidos sube nuevamente tipos, contribuirá a asentar la convicción de que, a medio plazo la banca puede recuperar una ROE de doble dígito. Cuando esta convicción se asiente en el mercado y se vea que, trimestre tras trimestre, la posición de capital es suficiente, que mejora y descarta ampliaciones, volver a cotizar a niveles próximos a libros es perfectamente viable. Y ello representa un potencial de revalorización muy notable, prácticamente de multiplicar por dos su precio, desde los niveles actuales.


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